SECCIÓN F3
EL JUICIO CONTRA LOS OBREROS DESOBEDIENTES
Por Ralph Mahoney

ÍNDICE PARA ESTA SECCIÓN
F3.1 - Líderes Infieles
F3.2 - Líderes Fieles

Capítulo 1
Líderes Infieles

Introducción

Es con tristeza y vergüenza que tengamos que reconocer que hay muchos líderes que buscan solo su propio beneficio en el cristianismo. Esto es algo que siempre ha existido, y todavía es uno de los problemas más serios en la Iglesia mundialmente.

El Apóstol Pablo reconoció este problema en su época.

"Pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús" (Fil 2:20, 21).

De cientos de líderes en la Iglesia con quienes Pablo estaba asociado, solamente había uno en quien tenía confianza para dejarle encargado el rebaño, ese era Timoteo. Era el tipo de líder que se daría en servicio por las ovejas, y no para su ego personal. Los demás líderes eran propensos a servir a sus propios intereses.

Hay hombres y mujeres que poseen ministerios poderosos otorgados por el Espíritu Santo. Lamentablemente, en lugar de buscar el rostro de Dios en humildad, comienzan a buscar aquello que servirá, salvará y promoverá "su ministerio". Ellos usan y abusan de los dones espirituales para su propio lucro y gloria.

Se convierten en personas autosuficientes y altaneras. Hay decepción en el orgullo. El desvío de sus almas y el egoísmo son tan graduales que ni siquiera se dan cuenta cuán lejos se han retirado de Dios.

A. TRES ENEMIGOS DE LAS OVEJAS
En Juan 10, Jesús y los líderes de la iglesia son comparados con los pastores. Las ovejas simbolizan los verdaderos seguidores (creyentes) de Jesús. Él amonesta a Sus discípulos a cuidarse contra tres enemigos principales de las ovejas, que son:

• el ladrón
• el salteador, y
• el asalariado

1. El Ladrón (Juan 10:1, 8, 10)
El ladrón es uno que roba mañosa y sutilmente. Por lo regular el ladrón viene en la noche, cuando todo está en tinieblas y nadie lo puede ver. Se mueve astuta, mañosa y engañosamente en sus maneras. El ladrón es el diablo y aquellos líderes de la Iglesia que son como él (v 10).

2. El Salteador (Juan 10:1, 8)
El salteador roba usando la fuerza, atacando violentamente a otros y quitándoles su dinero o mercancías. El tal, hace todo lo que puede para dominar a cualquiera, en cualquier momento y en cualquier lugar, a fin de quitarle lo que pueda. Los falsos profetas, pastores, etc., son como lobos (Mt 7:15; Hch 20:29).

3. El Asalariado (Juan 10:12, 13)
El asalariado es uno cuyo único motivo para trabajar con las ovejas es el dinero o ganancias. "...el jornalero espera el reposo de su trabajo" (Job 7:2). Es simplemente un trabajo para él y nada más.

Es desleal en la ejecución de sus deberes. El tal, correrá tan pronto como vea venir al lobo. Su actitud es una de preservación propia; así que, cuando ve al enemigo venir, se da a la fuga (Jn 10:12).

El asalariado no siente un amor genuino por las ovejas del redil de Dios (Jn 10:13).

Pablo se refiere a este problema en su segunda carta a la iglesia de Corinto: "Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo" (2 Co 2:17).

Pablo buscaba trabajo y laboraba con sus manos para sostenerse a sí mismo a fin de evitar la apariencia de ser un asalariado (jornalero) (Hch 18:3; 1 Co 4:12).

Lamentablemente, en la sociedad occidental ha habido la tendencia de hacer una profesión del ministerio adjudicado por Dios. Existen quienes sólo ministran a multitudes grandes y con la promesa de recibir grandes sumas de dinero antes de ministrar.

Aquéllos que fijan tales condiciones de beneficio propio, a menudo son llevados al engaño y caen en el error, llevando consigo a otros por el camino equivocado en el proceso.

Un hombre o mujer que es realmente de Dios no adoptará tales normas de operación egoístas, sino que se dejará guiar de la perfecta, verdadera y justa voluntad del Todopoderoso.

Los tales tendrán la determinación de Pedro, quien cuando fue tentado por Simón el mago para que le vendiera su don, le dijo:

"Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero" (Hch 8:20).

El don de Dios jamás deberá estar a la disposición para los "asalariados", los que buscan usarlo para el lucro. El ministerio no deberá estar a la "venta". Los predicadores nunca deberán permitirse el lujo de ser vendidos o comprados.

La dirección de un verdadero profeta debe venir de un sentido seguro de que está dentro de la voluntad de Dios. Una revelación de tal naturaleza puede nacer únicamente de una entrega a la integridad, a la oración, intercesión y a la búsqueda del rostro de Dios.

a. Ejemplos De Asalariados:
1) Un Levita.
"Quédate en mi casa, y serás para mí padre y sacerdote; y yo te daré diez siclos de plata... y vestidos... Y el levita se quedó" (Jue 17:10).

"Él les respondió: De esta y de esta manera ha hecho conmigo Micaía, y me ha tomado para que sea su sacerdote" (Jue 18:4).

Jueces 17 y 18 relatan la historia del miserable levita que vendió su ministerio por diez siclos de plata y por unas vestiduras. Él violó un principio importante del ministerio verdadero. "Por precio fuisteis comprados [la sangre de Cristo]; no os hagáis esclavos de los hombres" (1 Co 7:23).

Ese sacerdote se vendió a sí mismo para servirle a otro hombre por dinero. Se entregó a las viles normas espirituales de su época. Al hacer tal cosa, menospreció la oportunidad de llevar a toda la tribu de Dan a un elevado lugar de pureza y adoración.

El joven levita (sacerdote) quemó incienso delante de ídolos y eventualmente corrompió a toda la tribu.

Él pudo haber tornado la situación contra la idolatría y traerla de vuelta a la gloria de Dios. Pero escogió recompensa material en vez de ser usado espiritualmente. ¡Que diferente pudo haber sido su registro! Pero fracasó, ¡y lo que pudo haber sido, nunca lo fue!

La idolatría triunfó. El juicio divino descendió, y con el correr del tiempo, la nación fue llevada a la cautividad. Por medio de vender su llamamiento y ministerio, el levita abrió la puerta hacia el juicio y destrucción. ¡No cometa ese error fatal!

Dios no llama, ni unge líderes para que se dediquen al lucro, ni a sus propias ganancias egoístas, sino para el bien de los demás y para Su gloria.

Cualquier otra actitud o motivo, sólo conducirá a nuestra ruina espiritual, y quizás a la de otros, como sucedió en nuestro relato del levita.

2) Giezi. La historia de la sanidad del general sirio Naamán, la cual recibió al obedecer el mandato de Eliseo, contiene una consecuencia sorprendente. Después de hundirse siete veces en el Río Jordán, siguiendo las instrucciones de Eliseo, el general fue limpiado de su lepra.

"Y volvió al varón de Dios, él y toda su compañía, y se puso delante de él, y dijo: He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas algún presente de tu siervo".

Mas él dijo: "Vive Jehová, en cuya presencia estoy, que no lo aceptaré. Y le instaba que aceptara alguna cosa, pero él no quiso" (2 R 5:15, 16).

Eliseo entendió que era malo usar el don de Dios como ganancia lucrativa. Si Eliseo hubiera aceptado dinero de parte de Naamán, el general sirio jamás habría conocido respecto al carácter desinteresado de Dios.

Dios nos da de Sus bendiciones gratuitamente, y espera eso mismo de nosotros hacia los demás. El mandamiento de Jesús fue: "...limpiad leprosos... de gracia recibisteis, dad de gracia" (Mt 10:8). Eliseo había obedecido ese mandato.

Deberá notarse que la reputación y respeto hacia los evangelistas de sanidad divina en este tiempo moderno, serían tenidos en muy alta estima si imitaran el ejemplo de Eliseo. Desdichadamente, es evidente que muchos están vendiendo el don de Dios al mercado que más ganancias lucrativas les ofrezcan. ¡Cuán trágico! En algunos casos, ellos parecen tener el espíritu de Giezi, antes que el espíritu de Eliseo. Pero Giezi, sirviente de Eliseo, vio lo que su amo había hecho, y decidió seguir el oro y vestiduras costosas de Naamán para su lucro personal.

"Entonces Giezi, criado de Eliseo el varón de Dios, dijo entre sí: He aquí mi señor estorbó a este sirio Naamán, no tomando de su mano las cosas que había traído. Vive Jehová, que correré yo tras él y tomaré de él alguna cosa.

Y siguió Giezi a Naamán; y cuando vio Naamán que venía corriendo tras él, se bajó del carro para recibirle...

Y él dijo... te ruego que me des un talento de plata, y dos vestidos nuevos.

Dijo Naamán: Te ruego que tomes dos talentos. Y le insistió... Y él entró, y se puso delante de su señor
"Y así que llegó a un lugar secreto, él lo tomó de mano de ellos, y lo guardó en la casa...

Y él entró, y se puso delante de su señor. Y Eliseo le dijo: ¿De dónde vienes, Giezi? Y él dijo: Tu siervo no ha ido a ninguna parte.

El entonces le dijo: ¿No estaba también allí mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro a recibirte?

...la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tu descendencia para siempre. Y salió de delante de él leproso, blanco como la nieve" (2 R 5:20-27).

Giezi recibió el oro y vestiduras de Naamán, y también su lepra. Esos son los caminos de los que codician el dinero y las cosas del mundo a cambio de los dones de Dios.

3) Balaam. "...Balaam...amó el premio..." (2 P 2:15). El profeta Balaam vendió su ministerio por ganar una posición y dinero (Nm 22:17).

Balaam fue quizás el profeta más elocuente en toda la Biblia. Sus palabras soberbias revelaron verdades muy sobresalientes acerca de Dios.

¿Por qué entonces fue él juzgado como un falso profeta? ¿Por qué entonces fue muerto a espada?

No fue porque sus profecías eran falsas, sino porque sus motivos eran malos. Balaam procuró la gloria de los hombres y el oro. Cuando los representantes del Rey Balac vinieron a Balaam, las instrucciones de Dios fueron claras.

"Entonces dijo Dios a Balaam. No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es... Y los príncipes... vinieron a Balaam, y le dijeron: Así dice Balac hijo de Zipor: Te ruego que no dejes de venir a mí;

"Porque sin duda te honraré mucho, y haré todo lo que me digas; ven, pues, ahora..." (Nm 22:12, 16, 17).

Dios le había dado instrucciones claras a Balaam para que NO fuera al Rey Balac a fungir como su profeta asalariado. Sin embargo, Balaam continuó insistiendo para que Dios le dejara ir.

Balaam quería desesperadamente el dinero, prestigio y el honor que el Rey Balac le ofrecía. Se mantuvo presionando al Señor para que le permitiera ir.

"...Balaam...mataron a espada" (Nm 31:8). El amor a las posiciones y al dinero le costaron la vida a Balaam. Sus profecías fueron ciertas, pero sus motivos eran perversos. Murió bajo el juicio divino.

Cuando lo que queremos es contrario a Su palabra y voluntad, el peor juicio que Dios puede enviarnos es recibir lo que obstinadamente queremos. Balaam tenía que aprender esa lección trágica acerca de Dios...". Y él les dio lo que pidieron; Mas envió mortandad sobre ellos" (Sal 106:15).

Si erigimos ídolos en nuestro corazón, Dios enviará profetas quienes "...con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos" (Ro 16:18). Dios hará que el engaño o error venga sobre aquellos cuyos motivos son malos en el ministerio.

"Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia" (2 Ts 2:11, 12).

El Profeta Ezequiel explicó esto cuando declaró: "Háblales, por tanto, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: Cualquier hombre de la casa de Israel que hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo Jehová responderé al que viniere conforme a la multitud de sus ídolos" (Ez 14:4).

El ir a un profeta con ídolos en su corazón hace que Dios le reconfirme más en su pecado y su desobediencia, y de seguro que terminará como Balaam.

Yo le he dicho al Señor: "Señor, prefiero que me mates antes de que me engañes. Por favor no permitas que haga mi propia voluntad, cuando es contrario a tu voluntad. Haz que siempre conozca tu voluntad y que la cumpla". Espero que esta también sea su actitud y oración.

4) Judas. El Apóstol Judas vendió a Cristo por 30 monedas de plata, y nunca vivió para gastarlas. Cometió suicidio poco después (Mt 27:3-10). ¡Cuán peligroso es dejar que la codicia y el amor del dinero se apodere de nuestras vidas!

b. Ejemplos De Otros Que Fueron Motivados Por La Codicia:
1) Ananías Y Safira. Safira y Ananías mintieron al Espíritu Santo por dinero, y sufrieron la pena de muerte (Hch 5:1-11).

2) Simón El Mago. Simón el mago procuró comprar el poder de Dios para poder impartir el Espíritu a través de la imposición de manos, y fue juzgado en conformidad (Hch 8:12-24).

3) Aquellos Que Hacen Del Ministerio Un Negocio. Las personas que compran y venden en el templo (hacen negocios con su don o ministerio) de seguro que sufrirán el juicio severo del Omnipotente (Mt 21:12; Mr 11:15; Lc 19:45; Jn 2:15). De cierto que terminarán con la marca, nombre y número del Anticristo (Ap 13:17).

B. LAZOS QUE EVADIR
El diablo tiene tres trampas simples que usa para traer la desaprobación y destrucción sobre los líderes de la Iglesia:

• El amor a las posiciones (arrogancia-poder-control).
• El amor inmoral hacia las mujeres (en el adulterio-fornicación).
• El amor hacia el dinero. Esta última trampa es puesta para atrapar a los asalariados.

"Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores" (1 Ti 6:10).

"Ningún siervo puede servir a dos señores... No podéis servir a Dios y a las riquezas" (Lc 16:13). Mamón significa dinero, riquezas, prosperidad material. Lamentablemente, muchos líderes de la Iglesia le están sirviendo a Mamón. Aquéllos que siguen a Jesús (especialmente líderes de la Iglesia) tendrán que renunciar a la codicia y amor al dinero (Lc 14:33; 1 Ti 3:3).

"Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?" (Lc 16:11). Las verdaderas riquezas representan los dones espirituales y las virtudes: la unción para predicar, enseñar, sanar, etc. Jesús enseñó que el uso correcto o incorrecto del dinero era una manera de identificar un ministerio genuino o falso.

Miles de líderes de la Iglesia tienen un espíritu asalariado y explotan al rebaño de Dios. Ellos esquilan (despojan) a las ovejas en lugar de alimentarlas.

1. El Lazo De Ordenar Y Reclamar Por Fe
Tenemos que ser muy diligentes respecto al "ordenar y reclamar por fe" cualquier cosa que podamos desear nombrar. Hay peligro en una enseñanza que implique que podemos poseer cualquier cosa que confesemos si tenemos suficiente fe.

Algunos toman un versículo aislado y lo establecen como la base de su enseñanza o doctrina. Por ejemplo: Algunos dicen que Jesús nos enseñó que podemos tener cualquier cosa que queramos. "Si algo pidieres en mi nombre, yo lo daré" (Jn 14:14).

¿Cree usted que si le pide a Dios por una prostituta que satisfaga sus deseos sexuales Él lo hará? ¿Cree usted que puede pedirle a Dios que mate a alguien que usted aborrezca y que Él lo hará? Obviamente vamos a tener que tomar las palabras de Jesús en el contexto de: "...todo el consejo de Dios" (Hch 20:27). Tenemos que "procurar con diligencia presentarnos a Dios aprobados... que usa bien la palabra de verdad" (2 Ti 2:15).

En la ilustración anterior, mostramos como las palabras de Jesús pueden ser tergiversadas para justificar la oración carnal. El siguiente versículo dice: "Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Jn 14:15).

Si le amamos, nunca pediremos por algo contrario a Su voluntad y a Sus mandamientos. A esto es lo que llamamos un "MODIFICADOR". Tomamos el versículo que deseamos interpretar y buscamos otros más en la Biblia sobre el mismo tema.

a. Necesitamos Todo El Consejo De Dios. Cuando colocamos todos los versículos juntos, tenemos "...todo el consejo de Dios" sobre el tema. Por ejemplo, Santiago habla acerca de dos problemas tocantes a la oración:
• "...no tenéis lo que deseáis, porque no pedís". Algunos olvidan orar y pedir a Dios por sus necesidades, y no reciben nada.
• "Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites" (Stg 4:2, 3). Otros oran con los motivos erróneos, para satisfacer sus concupiscencias carnales, y por eso no reciben.

Además Juan nos enseña: "...esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

Y si sabemos que él nos oye... sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho" (1 Jn 5:14, 15).

Nuestro entendimiento de Juan 14:14 es modificado por Santiago y las epístolas de Juan. Comprendemos que debemos pedir con los motivos correctos y por cosas que sean conforme a la voluntad de Dios para nuestras vidas. Con esos "MODIFICADORES" en mente: "Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré" (Jn 14:14). Ese es "...todo el consejo de Dios".

He visto muchos líderes de la Iglesia orar de la manera errónea, pues sólo desean agradar a las personas en lugar de a Dios.

Es mucho más sabio esperar en la palabra de Dios y voluntad revelada por el Espíritu, antes de orar equivocadamente o de hablar una palabra profética.

Uno de los peligros más grandes para las personas que han sido dotadas por el Espíritu Santo con palabras y milagros proféticos, son los individuos mismos a quienes ministran.

b. Evite La Prostitución De Los Dones Espirituales. Hay un gran número de personas en este mundo que desean "controlar" los Dones del Espíritu Santo. No son felices a menos que vean una exhibición dramática del poder que obra milagros.

Somos recordados respecto al Rey Herodes, quien deseaba que Jesús compareciera ante él y ejecutara milagros grandes (Lc 23:5-16): Lo que él quería era poder controlar la ejecución de milagros para satisfacer su curiosidad.

Aquel mismo Herodes había ejercido control sobre Salomé y ordenado que ejecutara un baile obsceno delante de él y sus huéspedes para satisfacer sus deseos carnales (Mr 6:19-29). Salomé "prostituyó" o vendió su hermosura por un precio, la cabeza de Juan el Bautista. Ella estuvo dispuesta a ejecutar un acto como le fue ordenado.

¡Jesús no le obedeció! No permitió que Herodes le controlara.

Cuarenta años atrás, los Estados Unidos estuvieron en medio de un gran movimiento espiritual donde ocurrían grandes milagros de sanidad divina. Muchos evangelistas salían por toda la nación dando avivamientos y cruzadas de sanidad divina en tiendas de campaña. Muchos de ellos eran ministros genuinos y sinceros.

No obstante, siendo aun joven, observé con preocupación que algunos parecían estar dispuestos a "prostituir" sus dones espirituales para recibir ganancias materiales y por orgullo, por fama y fortuna. Estuvieron dispuestos a ejecutar actos por un precio.

Otros hasta se atrevían a declarar que el poder de sanidad divina vendría sobre las personas quienes dieran dinero para sostener al evangelista. Trágicamente, para este tiempo en el cual escribo, está sucediendo eso mismo. Los evangelistas de la televisión están usando sus dones para conseguir dinero para sí mismos y para su propia gloria.

Clamo a Dios por una respuesta a la siguiente pregunta: ¿Por qué existía tal carencia de pureza y sinceridad de parte de, tanto las personas como de los ministros? Dios me dio el siguiente pasaje de la Escritura:

"Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal.

Él respondió y les dijo: La generación mala y adúltera (infiel) demanda señal; pero señal no les será dada" (Mt 12:38, 39).

En otras palabras, había líderes infieles que estuvieron dispuestos a "prostituir" o vender su ministerio a fin de satisfacer los deseos carnales de las gentes que les seguían. Había personas también que deseaban ver o recibir un milagro, y estaban dispuestas a pagar por tal privilegio.

Jesús rechazó tanto a los compradores como a los vendedores. La misma arrogancia carnal que hizo que Herodes pagara por la danza obscena de Salomé, fue la misma raíz de carnalidad de la cual vino el deseo de ver un milagro.

Herodes (así como muchos hoy) solamente quería satisfacer la curiosidad carnal. Jesús no tuvo parte alguna con tal motivación pecaminosa. ¡Ojalá que los líderes se guarden de satisfacer esa arrogancia carnal del momento!

Dios desea volverse a mover con Su poder mediante los Dones de Su Espíritu. Él quiere un testimonio en el cual tanto la obra como el obrero, rindan honor a Su santo Nombre.

2. El Lazo De La Arrogancia Religiosa Y La Posición
Dios desea levantar profetas santos y dedicados a la oración en estos tiempos del fin. No obstante, con el ministerio profético se corre el riesgo de caer en la arrogancia profética y en la codicia de posiciones. Quisiera compartir con usted algunas percepciones espirituales que Dios me ha dado a través de los años concernientes a este problema.

Hace algún tiempo, fui invitado a hablar en una iglesia. Fui presentado como un "gran profeta de Dios".

Creo plenamente en los cinco ministerios bíblicos residentes en el Cuerpo de Cristo: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros (Ef 4:11).

No obstante, cuando las personas me preguntan qué soy yo; les contesto que realmente no sé. Simplemente me veo a mi mismo como "una voz que clama en el desierto" (Jn 1:23). No es necesario para mi llevar un título a fin de ejecutar la voluntad de Dios día por día, semana tras semana y mes tras mes; simplemente trato de hacerla.

Admito que siento preocupación de los honores de la unción propia del autonombramiento y de los títulos que los líderes de la Iglesia se dan arrogantemente a sí mismos. De la misma manera, siento temor por las personas que algunas veces confían en floridos elogios a aquéllos que son llamados de Dios al ministerio.

Estoy preocupado debido al peligro del orgullo (arrogancia) que puede acompañar un alto llamamiento de Dios, y la prominencia resultante de la posición o postura en la sociedad.

No estoy diciendo que no mostremos respeto a los líderes de la Iglesia. Por supuesto que no quiero dar a entender que jamás debamos honrar a los que ocupan posiciones de responsabilidad en el liderazgo. Lo que quiero decir es que debemos ejercer cuidado de no exaltar o engrandecer a alguien, hasta un lugar donde pueda ser destruido por la arrogancia, debido a la adjudicación de elogios y homenajes innecesarios.

a. Procure Una Descripción De Trabajo, No Un Título. Es interesante notar en el Nuevo Testamento que los términos apóstol, profeta, evangelista, pastor y maestro (Ef 4:11), nunca fueron usados como títulos. Fueron meramente usados para describir una función en el Cuerpo de Cristo.

En el mundo de los empleos, nosotros llamamos a esto "descripción de un trabajo", el mecánico, el carpintero, los plomeros, etc. Todos ellos tienen diferentes funciones que desempeñar, y trabajos que pueden hacer. No presentamos a alguien como "el gran y honorable plomero José", sino simplemente por su nombre.
El evangelista más famoso en la Iglesia mundial es Billy Graham. Quizás usted habrá notado que cada vez que alguien del equipo evangelístico de Billy Graham le presenta, lo hace simplemente usando "el Sr. Graham".

Otros pueden llamarle "Dr. Graham", y agregar muchas palabras de honor y estima. Billy Graham ignora esas palabras de adulación porque no las necesita. Él prefiere servir al Señor con humildad.

Su deseo es ser simplemente lo que Dios quiere que sea, y hacer lo que Él desee que haga. Él está satisfecho con el llamado de Dios para su vida. Nada más es necesario. Esas son las características de un siervo verdadero y humilde del Señor. Mi oración es que nosotros también las poseamos.

No necesitamos una "posición o título" formal y oficial en el Cuerpo de Cristo para servir al Señor. Juan el Bautista no las necesitó. Él ni siquiera sabía como responder a algunas de las preguntas de aquéllos que vinieron a preguntarle respecto a su identidad. El Apóstol Juan registró esta conversación interesante:

"Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres? Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo (Mesías).

Y le preguntaron: ¿Qué pues?¿Eres tu Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tu el profeta? Y respondió: No.

Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron.¿Qué dices de ti mismo?" (Jn 1:19-22).

"Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios" (Is 40:3).

Moisés había profetizado y predicho 1,500 años antes, que Jehová Dios levantaría otro "profeta como él" (Dt 18:18).

El Profeta Malaquías había dicho "He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible" (Mal 4:5). Así que, el pueblo de Israel estaba esperando por la llegada de ese gran profeta semejante a Moisés y a Elías.

Cuando le preguntaron a Juan respecto a si era el profeta (como Moisés o Elías), él dijo que era simplemente "la voz del que clama en el desierto".

Después de la muerte de Juan, Jesús nos dice que Juan el Bautista llevó el manto de la unción de Elías (Mt 17:11-13). Es evidente que Jesús conocía quién era Juan, pero Juan no sabía esos datos acerca de su misma persona.

Para su crédito, Juan hizo lo que Dios le dijo que hiciera. Y Dios realmente hablaba con él. Él pudo decir confiadamente: "Dios me dijo..."

Juan no necesitaba un título o reconocimiento respecto a quién era para ejecutar la voluntad de Dios.. Sólo necesitaba escuchar y obedecer la voz de Dios.

Juan no se preocupaba acerca de su título o posición entre los hombres. Simplemente hizo la voluntad de Dios. Él dio su vida siendo aún un joven, probablemente tenía 30 o 31 años de edad.

No es de asombrarse del porqué las Escrituras dicen que él sería llamado "profeta del Altísimo... para preparar sus caminos... con el espíritu y el poder de Elías" (Lc 1:17,76).

¡Por lo tanto, TENGAMOS CUIDADO CON LAS TRAMPAS!


.::3er Trimestre - .::SECCIÓN F