Capítulo 5
Cómo Planear

Introducción

Hemos hablado acerca de las metas y de la necesidad de que sean medibles, logrables, comunicables, tangibles y definibles. Las metas proporcionan los objetivos específicos para la acción que vamos a tomar para expresar la visión que el Señor nos ha otorgado. Mencionamos previamente la necesidad de clasificar tales metas en orden de prioridad o importancia.

Ahora vamos a entrar a un paso que es crucial para su obra como administrador y pastor, o como líder organizacional. Deberá delinear un plan para cada objetivo o meta.

A. DEBE DELINEAR SU PLAN
Para cada una de las metas en su lista de prioridades principales, debe delinear un plan. Quiero enfatizar de nuevo que nunca debe trabajar con más de tres a seis metas principales a la vez.

1. Dios Tenía Un Plan
Dios tiene un "plan para la salvación". ¿Cuándo lo comenzó Él? Lo inició desde antes de la fundación del mundo.

Si nos detenemos a pensar acerca del mismo, podríamos llegar fácilmente a la conclusión de que Dios estaba estableciendo un ejemplo para que lo imitásemos. Él tenía un plan que formuló antes de la fundación del mundo.

La Biblia no dice que Él planeó a medida que proseguía, ¿no es cierto? Entonces, nosotros también necesitamos delinear nuestros planes antes de que tiremos el fundamento y comencemos a edificar.

No obstante, en mi experiencia, esa no es la manera en que muchas organizaciones cristianas operan. Muchas de ellas tratan de comenzar un proyecto antes de concederle pensamiento a los planes.

Dios no lo ordenó de esa manera. Él no comenzó hasta que no tuvo un plan. Él delineó dicho plan antes de tirar el fundamento, de la misma manera en que lo haría un arquitecto. Todo constructor sabio hace un plan primero o antes de iniciar la construcción.

Muchas veces considero que los cristianos no son constructores prudentes. Pablo señaló este punto de vista. Él escribió en 2 Timoteo 2:5 respecto a que no vamos a obtener el premio a menos que nos esforcemos legalmente, a menos que luchemos conforme a ciertas reglas, principios y planes.

En 1 Corintios 3:10, se nos dice que prestemos atención a la manera en que tiramos el fundamento. Esto envuelve doctrina, pero también envuelve planificación. Si usted no tiene un plan, entonces, no debe tratar de edificar.

En los años que llevo de vida, he presenciado la habilidad de muchos líderes de iglesias para movilizar a su gente, inspirarlas y conseguir poner en vigor maravillosos proyectos. No obstante, debido a que no tenían un plan, pude ver que después de cinco o seis años, su visión se desplomaba a tierra, cayendo en el caos económico y organizacional.

Creo que a menos que los hombres estén dispuestos a trabajar de la manera en que Dios lo hace, de seguro que experimentarán la ruina a lo largo de la trayectoria, con muy pocos logros. Debemos recordar que Él tiene un plan delineado desde antes de la fundación del mundo.

2. Planifique Con La Ayuda Del Señor
Es esencial que la planificación sea hecha en contacto con el Señor, dedicando mucho tiempo a la oración y a la meditación. No puede dejarlo fuera de sus planes y esperar que éstos obren o tengan buenos resultados.

Usted debe orar: "Señor, muéstrame el plan. Tú sabes hacia donde vas. Tú sabes lo que deseas lograr y cómo lo vas a hacer. Ayúdame a delinearlo según tu voluntad".
Cuando entramos a formar parte del plan de Dios, seguimos Su ejemplo y desarrollamos un plan para implementar cada una de nuestras metas. Así que, de esa manera estamos trabajando con la visión de Dios, con Sus metas y con Su plan.

Estos componentes, generalmente salen de la sabiduría corporal de un grupo de hermanos dedicados a la oración, unidos en el trabajo y en búsqueda continua de Dios. La visión emergerá usualmente de la mente y corazón de un hombre, pero los detalles de su implementación por lo general salen de un grupo de hermanos.

B. CINCO PASOS HACIA EL PLAN
Hay cinco preguntas que deben ser contestadas cuidadosa y cabalmente antes de que tenga un plan. Estas son las que siguen:

• ¿Qué vamos a realizar? (Las metas son definidas)
• ¿Cómo lo vamos a hacer? (La acción programada y los pasos a seguir son definidos)
• ¿Cuándo lo vamos a hacer? (Planeando los pasos de la acción a ser tomada)
• ¿Con quién lo vamos a hacer? (Requisitos de personal)
• ¿Cuánto costará? (Presupuestando)

1. Defina Metas
Si usted ya definió con claridad y clasificó las metas en orden de importancia, ya completó el Paso Número Uno. Las metas son una declaración de las acciones que piensa tomar a fin de implementar y cumplir con la visión de Dios para su vida y ministerio.

2. Defina Cómo Serán Implementados
¿Cómo lo piensa hacer? La definición del "cómo", es uno de los aspectos más retadores de cualquier logro. Definir la manera en que piensa implementar y lograr las metas requiere trabajo, mucho trabajo, trabajo que consumirá tiempo.

Un amigo mío fue reclutado por el Cuerpo de la Marina de los E.U.; su trabajo era definir cómo llamar al servicio activo a la Reserva de la Marina. Miles de Marinos en Reserva, tenían que estar preparados para la guerra dentro del período de treinta días en caso de que surgiera una emergencia nacional.

Frank reclutó otros diez hombres de experiencia para ayudar a delinear planes al respecto. Se necesitaron once hombres y tres años para definir "cómo" lograr tal meta.

Su meta puede que no sea demasiado compleja. Para definir "cómo su meta será implementada, no va a necesitar treinta y tres años; sin embargo, no se defraude a sí mismo. Su potencial para el éxito está en relación directa con el tiempo que toma para definir el cómo ha de lograr sus metas".

3. Programe El Cuándo De Cada Acción
¿CUÁNDO lo vamos a hacer? Una vez que los pasos hacia la acción para definir el "CÓMO" sean completados, deberá tomar un calendario y figurar CUÁNDO cada acción y su paso correspondiente habrán de ser tomados.

A fin de hacer esto, estime cuánto tiempo le tomará el paso número uno. Luego, determine el tiempo que le tomará el paso dos. Haga un estimado del tiempo para cada paso en su plan y escríbalo cerca del paso de la acción definida en el Paso Número Dos.

Ahora fije fechas límites (la fecha en el calendario) para la cual cada paso debe ser logrado. Cuando haya hecho esto, tendrá el itinerario del tiempo para su implementación. Este le será muy útil más tarde. Usted podrá determinar si el proyecto (meta) está progresando como fue planeado. Si está atrasado, se deberá tomar acción al respecto a fin de ponernos al día, de otra manera no podremos alcanzar la meta trazada.

Por ejemplo: Si usted está planeando una conferencia para alcanzar a los adolescentes para Cristo, deberá anunciar la fecha en que se ha de llevar a cabo. Si los pasos hacia tal acción son definidos y se establece el tiempo estimado, verá que se tomarán por lo menos seis meses para efectuar el trabajo a fin de estar listos para la conferencia.
Si los anuncios no son producidos, impresos y distribuidos a tiempo, puede ser que nadie asista a la conferencia.

Sé de una conferencia en la cual los anuncios salieron de la imprenta después que ésta se llevó a cabo. ¿Cuál fue el resultado?

Casi nadie asistió porque los anuncios de promoción, nunca aparecieron. El desperdicio de tiempo, dinero y buenos planes fueron los resultados, debido a que la conexión crítica del tiempo se perdió en un paso de acción importante.

4. Delegue El Trabajo
¿Con QUIÉN lo vamos a hacer?. La mayoría de los planes envuelven movilizar a otras personas para la ayuda. Si trata de hacer todas las cosas por sí mismo, de seguro no es un líder. Un líder es alguien que consigue que las cosas se hagan a través de otras personas. Después de haber definido claramente la implementación de la acción por pasos (el Número Dos indicado anteriormente), con el estimado del tiempo para su ejecución, lo demás simplifica la tarea de delegar trabajo a otros.

Cuando delegue trabajo, escriba el nombre de la persona o personas quienes puedan implementar cada paso de acción.

Comuníquese con sus ayudantes en perspectiva. Si ellos están dispuestos, provéales el entrenamiento necesario para hacer el trabajo, luego explíqueles las fechas límites que deben satisfacer, y después inspeccione su progreso para asegurarse de que están al día en sus deberes.

(NOTA: Es EXTREMADAMENTE importante recordar que la gente no hace lo que usted ESPERA, sino hacen lo que usted INSPECCIONA. La labor de seguimiento después de delegar tareas es esencial, o por lo regular el trabajo no será hecho).

5. Determine El Costo Financiero
¿Cuánto costará? Jesús dijo: "Ningún hombre edifica una torre sin antes contar el precio para ver si tiene suficiente dinero para concluirla".

Para determinar el costo financiero, usted deberá examinar cada paso de acción (el Número Dos) y estimar el precio que conlleva la implementación de tal paso.

Cuando haya hecho esto, sume el costo de cada paso y tendrá el "costo total" requerido para lograr la meta.

Si este costo es más alto de lo que lo son sus recursos de finanzas y fe, deberá revisar su meta o el plan que tiene para lograrla.

La revisión debe continuar hasta que el paso número cinco (presupuestando) esté dentro del plano de su recurso financiero y la fe.

Deseo advertirle contra los saltos de presunción. La Biblia enseña que debemos dar pasos por fe. Existe una gran diferencia entre saltos de presunción y pasos por fe.

Los pasos de fe son graduales o progresivos, relacionados con el crecimiento y evolución espiritual.

Un niño da pasos más cortos y frecuentes para caminar una milla. Un atleta adulto bien entrenado y fuerte, da pasos más extensos.

Si el niño trata de saltar por encima de un abismo que mida quince pies de extensión, de seguro que caerá y se matará. El atleta adulto puede saltar al otro lado con mayor facilidad.

Así que, si su meta va por encima de su fe y recursos financieros, trate de reducirla. Mate al león y al oso, antes de que vaya contra Goliat. (Vea la sección titulada Experiencia).

Cuando haya dado todos los pasos ya mencionados diligentemente, usando la mente cuerda que Dios le da (2 Ti 1:7). Su posibilidad de tener éxito es aumentada a una proporción de diez veces.

C. CONCLUSIÓN
Aproximadamente 98 de 100 nuevas aventuras fracasan. ¿Por qué? Porque los líderes tratan de tomar los atajos en estos principios bíblicos. El resultado por lo general es la frustración.

No permita que su tiempo, energías y dinero, sean desperdiciados en actividades que no tienen relación alguna con la visión de Dios para su vida y ministerio. El enemigo vendrá con toda suerte de tentaciones y presiones para que emplee sus recursos en asuntos sin importancia y sin aplicabilidad.

Puede ser que algunas ideas atractivas emerjan frente a usted de manera repentina y llamativa. Les parecerán mucho más valiosas y meritorias que la visión que está ejecutando. Pero debe permanecer firme en su fe y estar seguro de que sus metas continúan en armonía con la visión de Dios. Cuando sus prioridades son establecidas, adhiérase a ellas.


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