Capítulo 3
Estableciendo metas Y Prioridades

A. EL PROPÓSITO DE LAS METAS
Considero que la mayoría de nosotros en la obra cristiana, podríamos utilizar una visión más amplia. Hemos estado trabajando estrechamente con algunas personas en la Cruzada Colegial para Cristo. Algunos miembros de la facultad me han dicho: "Hermano Ralph, uno de nuestros problemas es que Bill Bright (el fundador) siempre nos presenta visiones muy amplias o extensas de parte del Señor. Luego, tenemos que ponerlas en ejecución".

1. Metas. Ayudan Al Cumplimiento De La Visión
Que Dios nos conceda poder tener visiones más amplias y expresarlas de maneras tangibles y prácticas. Hacemos esto por medio de establecer metas y objetivos claros, los cuales, podamos cumplir por vía de la dedicación, el arduo trabajo y la movilización de otros para que nos ayuden.

¿Cuáles son las metas de la organización de su iglesia durante los próximos cinco años? ¿Qué espera usted que llegue a ser su trabajo durante los próximos 60 meses?

2. Metas. Son Pronósticos De Fe
Eso es lo que son las metas: Pronósticos de fe. No limite sus planes a lo que los hombres puedan hacer, sino más bien a lo que Dios quiere que se haga.

"Si puedes creer, al que cree todo le es posible" (Mr 9:23).

3. Metas. Definen La Acción
El propósito de las metas es definir la acción que resultará en logros específicos. Una visión viene a ser efectiva únicamente cuando es trasladada a la acción. A fin de trasladar la visión a la acción, una que sea efectiva, se requiere de metas de acción dirigidas divinamente.

B. CUALIDADES DE UNA META
A fin de entender lo que es una "meta", primero que nada tenemos que abandonar el reino de las palabras religiosas y entrar al reino del lenguaje de negocios. Muchos de nosotros usamos un cierto tipo de terminología religiosa que un amigo mío llama BRV, Basura Religiosa Verbalizada. Nosotros los predicadores usamos palabras muy elevadas para cubrir nuestra falta de pensamientos concretos, cristalizados y claros.

"¿Cuál es su meta?"

"Oh, mi meta es glorificar a Dios"

"¡Eso es maravilloso! ¿Cómo sabrá cuando haya glorificado a Dios? ¿Qué acción o resultados validarán el hecho de que le ha glorificado?"

"Bien, cuando Él ponga una paz especial en mi corazón".

"¿Le es familiar todo esto?"

Por supuesto que es algo maravilloso glorificar a Dios. Pero cuando hablo acerca de metas, no estoy hablando de aquellos valores ambiguos, subjetivos, indefinibles e inmensurables que nos dejan en una clase de conceptos nublados e imprecisos. Estoy hablando acerca de una acción práctica que se pueda medir.

Su meta tal vez sea plantar 3 iglesias en los siguientes 3 años en comunidades cercanas a su iglesia local. Eso satisface el criterio para una meta. No es una abstracta, sino clara. Usted sabrá cuando la haya logrado. Las metas son:

1. Tangibles (No abstractas);

2. Comunicables (No imprecisas, ideas no claras);

3. Logrables (No unas metas que existan en el mundo de los sueños);

4. Medibles (Cuantitativas, no de ideales inmensurables);

5. Definibles (De acción que usted tome).

Una meta útil para usted sería la memorización de estas cinco cualidades ahora mismo.

C. LAS METAS DEBEN SER DEFINIDAS
La definición de las metas con estas cinco cualidades, es necesaria para el cumplimiento de la visión. Usted va a tener que afrontarse con esta realidad.

Yo no puedo decirle qué metas de acción definir a fin de cumplir o lograr la visión que Dios le ha conferido. Una vez que Dios le haya dado una visión, usted tendrá que ir a Él y decirle: "Dios, ¿qué pasos prácticos deberé tomar a fin de hacer que esta visión encuentre fiel cumplimiento?"

Recuerdo unos años atrás que un grupo de nosotros se sentó alrededor de una mesa de conferencia para hacer algunos planes. Queríamos establecer lo que considerábamos que Dios deseaba que hiciéramos durante los siguientes cinco años. Nos sentamos juntos para hacer algunos "pronósticos de fe", para ir delante de Su presencia en oración y ayuno a planear cosas que pensábamos que eran imposibles.

En los cinco años que siguieron, Dios hizo que sucedieran cosas que excedieron a todos nuestros planes. Él siempre excede cualquier cosa que planeamos hacer bajo Su dirección. "Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho mas abundantemente de lo que pedimos o entendemos, por la potencia que obra en nosotros..." (Ef 3:20).

Cinco años más tarde, nos quedamos paralizados por el asombro cuando miramos hacia atrás para revisar nuestro plan de cinco años, pues Dios había logrado "mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos" (Ef 3:20).

Yo sé que Dios honra "los pronósticos de fe", pues lo hemos visto en operación y trayendo resultados. Hemos visto lo que sucede cuando los hombres se sientan juntos en fe, en oración, en ayuno, y se apoderan sin temor del futuro, sabiendo que Dios está preparando el camino para ellos.

Vamos a controlar ese futuro por medio de pronosticar por fe lo que Dios quiere que nosotros seamos y hagamos. A medida que usted comienza a ejercer el pronóstico de tal fe, Dios siempre produce mayores resultados de los que usted proyecta en sus planes, si su plan es según la voluntad y visión de Dios.

D. DEBE ESTABLECER PRIORIDADES
En este punto deberá detenerse y establecer algunas prioridades.

En una de nuestras primeras reuniones para planear y establecer prioridades, encontrábamos que estábamos envueltos en no menos de 27 diferentes ministerios. Se necesitaba una compañía de genios para manejar 27 diferentes metas que consumían tiempo y energías. Eran demasiadas. Nadie podría ministrar apropiadamente en todas esas áreas.

El problema que afrontan muchas organizaciones, es que están tratando de hacer demasiadas cosas con mediocridad, más bien que unas cuantas con excelencia. Las organizaciones harían mejor si se especializaran y se aplicaran a sí mismas a la ejecución de unas cuantas metas bien definidas y planificadas.

1. Tres Categorías
En nuestro caso, sorteamos nuestros 27 proyectos dentro de tres categorías:

a. Prioridades Principales,

b. Las De Estado De Conservación Y

c. Metas Diferidas.

He aquí el cómo lo hicimos. Nos formulamos esta pregunta: "Si tuviéramos que abandonarlas todas, excepto una, ¿cuál sería esa? Cuando contestamos esa pregunta, la respuesta fue la número uno en la lista de las prioridades principales. Repetimos la misma pregunta: "Si tuviéramos que abandonar todo lo que estaba en esa lista excepto una cosa, ¿cuál sería? Esa respuesta fue la número dos en nuestras prioridades principales.

Mantuvimos ese proceso de selección hasta que los veintisiete ministerios fueron clasificados en las categorías de metas principales, metas en estado de conservación y metas diferidas. Les voy a contar un pequeño secreto: Las metas diferidas por lo general mueren de negligencia; así que, no se preocupe de ellas. Puede que sean la vaca sagrada de alguien, y tal vez no desee matarlas. Todo lo que tiene que hacer es dejar que mueran de negligencia.

2. El Proceso De selección
a. Afilando La Flecha.
Muchas organizaciones tienen demasiadas vacas sagradas por los alrededores que deberían ser confinadas dentro del "corral de las metas diferidas". Eso les confiere un "estado santificado", y no hay que preocuparse de ellas. Pero si mata la vaca, todos se disgustarán.

De los veintisiete artículos, terminamos con seis en nuestra lista de prioridades principales. Nos comprometimos a lograr las seis metas de las prioridades principales. Consideramos estas seis metas como las que mejor cumplirían nuestra visión.

Colocamos otros seis artículos en nuestra lista de "estado de conservación". No las dejamos morir, pero tampoco hicimos el esfuerzo necesario para ejecutarlas o realizarlas. Simplemente las dejamos navegar a lo largo de la costa, apenas sobreviviendo, pero no las empujamos hacia el crecimiento ni las impulsamos.

Pusimos el resto en la lista de "estado diferido", donde la mayoría murió de negligencia o descuido.

Cuando sólo podemos enfocar sobre unas cuantas metas en la lista de las prioridades principales, dejando a un lado todas las demás, podemos darle toda la atención que éstas merecen. A esto es a lo que yo llamo "afilar la flecha". Luego, vigile lo que sucede cuando dispara tal flecha. Saldrá disparada directo hacia el blanco, en el cual, penetrará profundamente.

Pablo dijo: "Pero una cosa hago" (Fil 3:13). Podríamos decir: "Estas tres cosas hacemos..." o "Estas seis cosas hacemos". Si hay más metas adicionales, de seguro que no podrá lograrlas con excelencia. El tratar de efectuar demasiadas prioridades simultáneamente, resultará en la proliferación de la mediocridad, logrando poco o tal vez nada.

El asunto de establecer prioridades es una disciplina muy importante. Tendríamos que consagrarnos a lo único que pudiéramos hacer como asociación o iglesia, aun cuando tuviéramos que abandonar todo lo demás. ¿Cuál sería esa única cosa a la que deberíamos adherirnos? ¿Cuál es el elemento central de la visión que Dios ha dado? Determine cuál es esa primera prioridad y hágala la número uno en su lista.

Luego, determine cuál sea la número dos, tres y así sucesivamente. Si establece el orden de prioridades con relación a su tiempo, a la gente y al dinero para lograr un número limitado de metas, cuando mire retrospectivamente, podrá ver logros muy significativos en su iglesia u organización en unos cuantos años.

3. Pronosticar En Fe
En estos momentos estamos en el proceso de pronosticar algunos planes de acción por fe para los siguientes cinco años de trabajo. Dios ha abierto algunas puertas magníficas de la oportunidad ante nosotros.

En una nación solamente, hemos recibido la invitación para ir y ministrar a miles de líderes eclesiales. Las implicaciones de eso son simplemente asombrosas. Miles de líderes eclesiales quienes sabían poco o tal vez nada acerca del poder y obra del Espíritu Santo, aprenderán cosas gloriosas al respecto cuando asistan a uno de nuestros Seminarios de Renovación Espiritual.
La oportunidad en tal nación, requerirá más de un millón de dólares y varios años de servicio, tiempo y esfuerzos de parte de un equipo consistente de obreros.

Estamos orando a Dios para que nos confiera fe para cumplir a cabalidad esas oportunidades que se nos están ofreciendo, desde todas las partes o naciones del mundo. Dios se está moviendo, buscando obreros que respondan al reto de ir a recoger la cosecha de frutos maduros en los campos y viñas.

Pueden estar seguros de que los próximos veinte años, serán los más significativos en toda la historia de la Iglesia. Dios está buscando hombres a quienes Él pueda comunicar Su visión y propósito. Está buscando obreros que puedan trasladar esa visión y propósito en metas de acción. Hombres que puedan clasificar tales acciones en orden de prioridad razonable y secuencia lógica, y que salgan al campo de labor a ponerlas en ejecución.

Aquellos obreros que se entreguen de corazón a pronosticar por fe hoy, de seguro que podrán dar una mirada retrospectiva al pasado y contemplar resultados mayores que los que pudieran imaginarse en unos cuantos años.

Yo les reto a levantarse hacia un nivel de envolvimiento completamente nuevo en la obra de Dios. Tal vez se haya desanimado o puede que no sepa cómo debe comenzar. Tome estos principios bíblicos hacia el logro y salga adelante por fe. Espere grandes cosas, y según su fe, así sucederá.

E. IMPLEMENTANDO METAS
Hay varias cosas que debemos entender con relación a las metas de acción dirigidas divinamente. Cuando leemos Apocalipsis 10:9-10, encontramos la descripción de un evento que podemos aplicarlo aquí convenientemente: "Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito, y él me dijo: Toma, y trágalo; y él te hará amargar tu vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

"Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre".

Escuché a un amigo decir años atrás, que así son las visiones de Dios cuando nos habla respecto a lo que quiere que hagamos. "Nos abrazamos a ellas de corazón, y ¡oh, es un abrazo maravilloso, tierno y dulce como la miel!

"No obstante, cuando usted comienza a engendrar una visión, cuando entiende la verdadera responsabilidad de lo que Dios le habla respecto a ponerla en ejecución y el arduo trabajo que ello requiere, se puede tornar amarga en su vientre."

1. Es Esencial Trabajar Arduamente
El famoso consultor de negocios Peter Drucker señaló que el problema que hay con visión y metas se debe a que estos elementos eventualmente degeneran en TRABAJO. Ahí es donde la "grasa se encuentra con el fuego", como dice un dicho.

Recuerdo a un pastor que conocí en Denver, Colorado hace varios años, quien tenía una congregación de aproximadamente quinientos miembros. Él empleaba tres días a la semana jugando golf, disfrutando de su tiempo de ocio. Su iglesia le pagaba un buen salario; la pasaba espléndidamente bien. Durante varios años la iglesia permaneció con los mismos quinientos miembros.

Pero un día el Señor le habló mientras disfrutaba jugando golf. "¿Quieres seguir siendo el resto de tu vida un pastor mediocre con una iglesia mediocre, con responsabilidades y planes mediocres?

¿Acaso no quieres salir a trabajar?"

Él tenía que decidir entre el estilo de vida fácil que llevaba, o salir a trabajar de veras. Esa es la decisión que se requiere de todo líder que tiene una visión y metas que lograr para Dios en este mundo, más bien que dejarse llevar por la ociosidad y vida de placeres. Él le respondió al Señor. "Quiero salir a trabajar"

Dentro de un período de tres años, desde el momento que decidió dedicarse a trabajar con ardor en la responsabilidad que Dios había puesto sobre sus hombros, la membresía de su iglesia ascendió a dos mil miembros. Por consiguiente, era asunto de su incumbencia trasladar la visión a la acción.

Hay pastores que nunca han aprendido a trabajar. Yo lo sé porque he conocido muchos de ellos a través de los años. En mis viajes alrededor del mundo me he topado con pastores que viven vidas semi-retiradas. Hay algunos que viven totalmente retirados.

Ellos se preguntan la razón por la cual no sucede nada en sus ministerios. La razón es que no están dispuestos a trabajar; son vagos; no se pueden levantar temprano en la mañana porque se pasaron casi toda la noche viendo televisión; no pueden aplicarse a la tarea de planear para ejecutar sus deberes; están estancados, sin visión y ciegos espiritualmente.

Las naciones que están en malas condiciones o en la pobreza, se debe a que la mayor parte de sus habitantes no quieren trabajar. Esa es como una enfermedad, una epidemia. Podemos denominarla como el "síndrome del ocio". Usted sabe cómo trabaja: "El techo se está filtrando hoy, pero no puedo repararlo porque está lloviendo". Pero al siguiente día el sol sale en todo su esplendor, y oigan lo que dice: "¿Para qué arreglar el techo hoy? No está lloviendo". Ese síndrome abarca todo el mundo actual como una maldición. No hay iniciativa, responsabilidad, ni disposición para trabajar.

2. El tiempo: ¿Nuestro O Del Señor?
Cuando la visión es trasladada a metas, alguien va a tener que salir a trabajar. ¿Quién cree usted que es ese "alguien"? ¡Correcto, usted mismo! Es usted quien tendrá que dirigir la pandilla.

Recuerde, no va a ser un trabajo de ocho a cinco. Los hombres con visión no trabajan ese tipo de itinerario. Los tales no buscan vacaciones de tres o cuatro semanas al año y con beneficios de retiro. Están buscando oportunidades de servir al Rey de reyes y Señor de señores.

Los hombres de visión darán todo lo que tienen para la expansión de la gran causa. Usted no consigue hacer el trabajo con uniones obreras, reglamentos obrero-patronales y cuarenta horas de trabajo a la semana. La Biblia dice: "Seis días trabajarás".

Aquellos días a los cuales Dios se refirió, eran de once horas de trabajo en los tiempos bíblicos, desde que amanecía hasta que oscurecía. La semana de trabajo consistía de sesenta y seis horas según la Biblia. Esa es probablemente una semana de trabajo hablando bíblicamente.

Aunque vivimos en la era del ocio, cada visión y cada meta que deba lograrse, requerirán arduo trabajo en algún punto. ¿Quién saldrá a trabajar para el Señor? Ahí es donde se tira la línea que divide o separa a los asalariados, de los obreros.

Por supuesto que puede hablar todo un día acerca del vocablo visión, el hablar es barato, no cuesta nada, pero cuando se habla de trabajar para implementar una visión, ahí es donde Dios separa los hombres de los niños.

Cuando comencé la obra de World MAP en California en el año 1963, no tenía suficiente dinero ni para siquiera molestarme en contarlo.

Para comenzar el trabajo, Él nos proporcionó una caseta parecida a una casa de pollos. La limpiamos, colocamos una pequeña imprenta en ella y a trabajar se ha dicho.

¿Saben ustedes la manera en que se construyen las casas de pollos? Las construyen de siete pies de altura al frente y cuatro pies de altura en la parte de atrás, y con un techo inclinado. En esa casucha para pollos comenzamos a realizar nuestro trabajo. Este fue nuestro cuartel central de publicaciones, una casucha de pollos limpia.

Ésta nos mantenía continuamente en actitud de oración, pues el techo no era lo suficientemente alto para estar completamente erguidos. Pero laborábamos felices porque era todo lo que teníamos a la mano. El trabajo tenía que salir y no teníamos el dinero para emplear personal que lo hiciera. Yo tuve que ponerme a operar dos máquinas de impresión a toda velocidad.
Hoy, el Señor ha bendecido nuestra obra y nos ha dado unas hermosas instalaciones valoradas en más de un millón de dólares. Fue una bendición conseguir dicha propiedad en menos de esa suma de dinero.

Nuestro hermoso Cuartel Central de World MAP en Burbank, California, fue una obra milagrosa de parte de nuestro Dios. La obra que iniciamos en la casucha de pollos ha crecido mediante el arduo trabajo y las bendiciones del Señor, hasta llegar a ser unas instalaciones de tres millones de dólares.

Recientemente vendimos dicha propiedad para poder distribuir este material a miles de líderes de la Iglesia en las naciones de Asia, África y América Latina.

De esa manera, es que las visiones son engendradas. Si no está dispuesto a trabajar, olvídelo. Lo mejor que puede hacer unirse a la unión local y trabajar el horario rutinario de ocho a cinco o salga a disfrutar de la vida semi-retirada y de ocio.

Por el contrario, si cambia de parecer y desea salir a trabajar, le aseguro que Dios tiene tremendas oportunidades de empleo para usted. Él transformará sus extensas horas de trabajo en logros fenomenales, resultados que jamás pensaría que fueran alcanzados.

Él multiplicará el fruto de sus sesenta y seis o setenta horas de trabajo en grandes logros para el evangelio. Por supuesto que Dios recompensa la dedicación y consigna.

3. Pablo Se Comprometió
Cuando usted lee acerca del ministerio de Pablo, puede ver la consigna con la que se dedicó a su trabajo. Predicó el evangelio aún arriesgando su propia vida. Al hablar de los sufrimientos que pasó, Pablo dice: "De los judíos, cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar... en trabajo y fatiga..." (2 Co 11:24-27). ¿Por qué estaba en fatigas? ¿Por qué estaba en aflicciones?

Cuando examina la vocación de Pablo, encuentra que era constructor de tiendas de día para ganarse la vida para sí mismo y para el sostén de otros siete hombres. Durante las noches fungía como predicador, maestro y apóstol. Ejecutaba ambos ministerio simultáneamente. En relación con otros líderes, decía que había trabajado más que todos ellos.

Él dijo que la gracia de Dios no había sido frustrada, ni desperdiciada en él, pues trabajó mucho más fuerte y demostró una mayor dedicación a sus deberes, que cualquiera de los demás apóstoles. El registro histórico comprueba la verdad de todo esto.

Con este respecto, sucedió algo muy interesante en Efeso: "Y hacía Dios singulares maravillas por manos de Pablo: De tal manera que aun se llevaban sobre los enfermos los sudarios y los pañuelos de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los malos espíritus salían de ellos" (Hch 19:11, 12).

Aquellos "pañuelos" eran "sudarios" que Pablo se envolvía alrededor de su cabeza y cintura para absorber el sudor que descendía por su cuerpo, por motivo del arduo trabajo.

Había más poder en el sudor de Pablo que en los sermones de muchos predicadores. La unción se adhirió aun a aquellos sudarios, y eran despachados para alcanzar a los muchos que Pablo no podía ministrar o servir personalmente, pues tenía que trabajar muchas y extensas horas.

Sería un buen ejercicio para muchos predicadores ociosos tratar los métodos de Pablo por un tiempo. De seguro que obtendrían mejores resultados.

Cuando Pablo escribió a los tesalonicenses, preocupado por sus actitudes negativas hacia el trabajo, les amonestó respecto a la necesidad de estar ocupados en obras fructíferas. Les advirtió con relación a la necesidad de evitar la ociosidad y les exhortó a entregarse a la disciplina del arduo trabajo: "Que si alguno no quiere trabajar, tampoco coma" (v 10).

Él les habló de la necesidad de estar ocupado en un empleo fructífero, el evitar el ocio y de comprometerse a la disciplina de arduo trabajo (2 Ts 3:6-12).
A través de todas sus epístolas, alude constantemente a su consagración al trabajo, a sudar, a derramar lágrimas, a luchar y a extender la causa de Cristo. Él no trabajaba buscando horas cortas, ni permitió que la remuneración monetaria determinara cómo o cuándo trabajaría. Él buscaba toda oportunidad para consagrar su vida a plenitud, totalmente y sin reservas, a fin de ver la voluntad y propósitos de Dios cumplirse en su vida y ministerio.

4. La Gente Respaldará Una Visión Digna
Descubrirá que las personas trabajarán con usted, darán sus recursos y fuerzas para ayudarle a lograr sus metas, si es que sabe el lugar hacia dónde se dirige. Si no lo sabe, el dinero, las personas y el éxito, seguirán a los líderes y organizaciones que saben hacia dónde van.

Si usted recibe una visión y metas de parte de Dios, las comienza a comunicar, a expresarlas y deja saber a otras personas hacia dónde se dirige, de seguro que lo respaldarán y trabajarán a su lado para alcanzarlas.

Pero primero usted tiene que encabezar la trayectoria, pagar el precio y laborar todas las horas que se requieran para tal logro.

En el momento que usted sepa hacia dónde Dios quiere que se dirija, y cómo piensa llegar, descubrirá que habrá personas que se congregarán a su alrededor para respaldarle.

Una vez que haya clarificado la visión, una vez que haya definido las metas con precisión, una vez que haya trasladado sus metas en planes que comuniquen su destino y la gente los haya entendido, descubrirá que los resultados sobrepasarán su habilidad para manejarlos.

Oremos en estos momentos
Señor, ayúdanos a hacer un nuevo compromiso con tu obra y a cobrar nuevos bríos para la acción a medida que salimos a expresar la visión que nos has dado. Bendice nuestros ministerios y las organizaciones para las cuales laboramos para extender tu reino.

Enséñanos a depender, no de los principios expuestos aquí, sino más bien en el Autor de éstos, en cuyo beneficio los usamos. Enséñanos a clasificar las metas en orden de prioridad en conformidad con tu voluntad, a fin de que expresemos eficientemente la visión que nos das. Te damos toda la gloria y la honra por tu dirección. En el nombre de tu Hijo Jesús te lo pedimos, ¡AMÉN!


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