Capítulo 4
Maneras Bíblicas De Adorar Y Alabar A Dios

A. LA ALABANZA Y LA ADORACIÓN: HAY UNA DIFERENCIA
1. Acción De Gracias

La alabanza es principalmente la expresión de admiración y aprobación. En su sentido más pleno, incluye también la expresión de la gratitud y de acción de gracias por los favores recibidos. Así que, la alabanza y acción de gracias frecuentemente aparecen vinculadas.

Sin embargo, las formas más puras de alabanza no incluyen las gracias o gratitud. Son esencialmente expresiones de admiración y adoración con la finalidad de alabar al objeto que amamos, sin tener en cuenta los favores recibidos. Algunos creen que esta forma más elevada de alabar debe ser llamada “ADORACIÓN”.

2. Adoración
Por consiguiente, adorar a Dios es primariamente ensalzar Su persona, carácter, atributos y perfección. Es el asunto de Su adoración por quien es y lo que es, más bien que por lo que haya hecho, y lo que haya resultado en nuestro beneficio. “Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad” (Sal 29:2).

La alabanza es primeramente un conocimiento o conciencia interna de lo que es digno. Después, una expresión externa de ese aprecio interno. No se convierte en adoración hasta que encuentre expresión externa.

Mientras permanezca en el corazón y la mente, es admiración. Cuando encuentra su expresión y llega a ser articulada o visible, entonces, es adoración.

B. EXPRESIONES VOCALES DE ALABANZA Y ADORACIÓN
Hay muchas maneras bíblicas de expresar nuestras alabanzas a Dios. Examinemos ahora algunas de ellas.

Nuestra lista no pretende ser una demasiado detallada. Usted puede encontrar otras maneras que son igualmente basadas en las Escrituras. Creo que Dios desea que cada cristiano esté completamente libre en su espíritu para poder alabarle en todas y cada una de las maneras registradas en la Biblia.

Si usted está consciente de la alabanza dentro de su corazón, la cual, nunca ha recibido la expresión adecuada, permítame sugerirle que estudie estas diferentes expresiones. Examine las referencias bíblicas citadas y considere su contexto y significado en oración. Luego, PRACTIQUE cualquier expresión que esté considerando.

Por ejemplo, si está estudiando las referencias relacionadas con dar exclamaciones de alabanzas y siente deseo de articularlas, entonces, proceda a expresarlas libremente a Dios.

Descubrirá una tremenda liberación cuando lo haga. Algo en su ser interno será liberado. Una nueva dimensión de gozo quedará libre en su alma. Esto ocurre porque ha sido obediente a Dios en este aspecto, comenzando a alabarle de maneras innovadoras que Él ha establecido en Su Palabra.

Si alguna vez tuviera la oportunidad de enseñar estos principios de alabanza a otros, consiga que los practiquen a medida que los enseñe. No esté contento con el mero hablar acerca de esos métodos de alabanza; ponga a las personas a participar y a poner en ejecución lo que está enseñando.

1. Alabando A Dios Con La Voz
“Para exclamar con mi voz de acción de gracias, y para contar todas tus maravillas” (Sal 26:7). “…de cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, entre voces de alegría y alabanza…” (Sal 42:4). “Mis labios se alegrarán cuando cante ante ti, y mi alma, la cual redimiste. Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día…” (Sal 71:23, 24).

David proclamaba las alabanzas a Dios continuamente. Articulaba cosas como las que siguen: “Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré” (Sal 28:7).

También debemos cultivar el hábito de hablar acerca del Señor y de Sus maravillosas obras. Comience cada día articulando alabanzas a Dios. Dígale cuán grande y maravilloso es Él, lo mucho que le ama y aprecia. Dele las gracias por un nuevo día que le ha permitido ver, y continúe glorificándole por permitir que Su presencia le acompañe durante todas sus horas.

Emplee su voz, sus labios y su boca como instrumentos en cánticos de loor a Su gran nombre. Se sorprenderá de cuán rápidamente cultivará el hábito de alabanza.

“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca” (Sal 34:1).

“Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea enaltecido” (Sal 40:16).

“Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza” (Sal 66:8).

2. Dando Aclamaciones A Dios
La alabanza verbal o articulada de la que hemos hablado en la sección anterior sólo requiere el volumen normal de una conversación. Hablamos con Dios de manera de conversación, le platicamos respecto a la opinión que tenemos de Él, y le expresamos nuestra gratitud. Sin embargo, también hay ocasiones cuando es idóneo (apropiado) y bíblico levantar nuestras voces y dar aclamaciones a Dios. “ACLAMAD A DIOS con voz de júbilo”, dijo David en el Salmo 47:1.

Muchas personas conservadoras están muy opuestas a las exclamaciones o manifestaciones demasiado audibles (altas). Consideran que tal cosa es contraria al orden y dignidad.

Algunos se han atrevido a decir: “No hay necesidad de dar gritos o de hacer ruidos altos; Dios no está sordo”. A tal declaración debemos replicar: “Dios tampoco es nervioso”.

Hay un tiempo y lugar para las aclamaciones de gozo y para las expresiones de alabanzas en voz alta; así que, no debemos sentir temor cuando llegue tal momento.

“…En ti se regocijen los que aman tu nombre” (Sal 5:11).

“Alegraos en Jehová y gozaos, justos; y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón” (Sal 32:11).

“Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa…” (Sal 35:27).

“Tus sacerdotes se vistan de justicia, y se regocijen tus santos… Y sus santos darán voces de júbilo” (Sal 132:9, 16).

“Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel” (Is 12:6).

“Canta, oh, hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén” (Sof 3:14).

“Y la gloria de Jehová se apareció a todo el pueblo… y viéndolo todo el pueblo, alabaron, y se postraron sobre sus rostros” (Lv 9:23, 24).

“Aconteció que cuando el arca del pacto de Jehová llegó al campamento, todo Israel gritó con tan gran júbilo que la tierra tembló” (1 S 4:5).

3. El Cantar
“…Venid ante su presencia con regocijo” (Sal 100:2).
El cantar es una de las reacciones más simples y naturales, usada para magnificar a Dios. Es una expresión emocional espontánea de gozo. Siempre ha sido una expresión válida de alabanza entre el pueblo de Dios.

Inmediatamente después del éxodo del pueblo de Dios de Egipto, cuando Dios los llevó a salvo a través del Mar Rojo, María dirigió a los hijos de Israel en cánticos de alabanzas a Dios, quien les había librado de una manera maravillosa de manos de sus enemigos.

“Y María les respondía: Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido; ha echado en el mar al caballo y al jinete” (Ex 15:21).

Hay muchas referencias sobre los cánticos a través de todas las Escrituras. Las siguientes son unas cuantas:

“…Yo cantaré a Jehová, cantaré salmos a Jehová, el Dios de Israel” (Jue 5:3).

“Por lo tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, y cantaré a tu nombre” (2 S 22:50).

“Cantad a él, cantadle salmos, hablad de todas sus maravillas” (1 Cr 16:9).

“Entonces el rey Ezequias y los príncipes dijeron a los levitas que alabasen a Jehová con las palabras de David y de Asaf vidente; y ellos alabaron con gran alegría y se inclinaron y adoraron” (2 Cr 29:30).

“Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo” (Sal 7:17).

“Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo” (Sal 9:2).

“Cantad a Jehová, que habita en Sion…” (Sal 9:11).

“Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien” (Sal 13:6).

“Engrandécete, oh Jehová, en tu poder; cantaremos y alabaremos tu poderío” (Sal 21:13).

“…Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová” (Sal 27:6).

“Cantad a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad” (Sal 30:4).

“Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien, tañendo con júbilo” (Sal 33:3).

“Cantadle a Dios, cantad; cantad a nuestro Rey, cantad; porque Dios es el Rey de toda la tierra; cantad con inteligencia” (Sal 47:6,7).

“Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto; cantaré y trovaré salmos” (Sal 57:7).


“Pero yo cantaré de tu poder, y alabaré de mañana tu misericordia; porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia. Fortaleza mía, a ti cantaré; Porque eres, oh Dios, mi refugio, el Dios de mi misericordia” (Sal 59:16, 17).

“Así cantaré a tu nombre para siempre, pagando mis votos cada día” (Sal 61:8).

Hay muchas otras referencias relacionadas con el cantar alabanzas a Dios, pero las expuestas anteriormente son suficientes para darnos una idea sobre la importancia de cantarle himnos.

Cantar es una señal de alegría y satisfacción espiritual. Es una señal de gozo, la cual, indica complacencia por las oportunidades que le han tocado a uno en la vida.

Es una expresión saludable de emoción positiva, la cual, ministra fortaleza a todo nuestro ser. Dios se complace en escucharnos cantar Sus alabanzas.

a. Una Variedad De Cánticos. En Efesios 5:19 y Colosenses 3:16 se nos exhorta a cantar: “himnos y canciones espirituales... al Señor”.

El libro de los Salmos ha provisto una cantidad inmensa de materiales para la adoración en cantos, desde los antiguos himnos tradicionales hasta los coros más modernos que se han tomado directamente de ellos.

Los himnos también han provisto grandes temas para inspirar a la Iglesia, y suministrarle cánticos de alabanzas.

De alguna manera, los cánticos espirituales son diferentes de cada una de las categorías previas. Son cantos o himnos dados directamente por el Espíritu, y cantados espontáneamente a medida que Él inspira tanto las palabras como la melodía.

Tales cantos pueden ser entonados en el lenguaje de la persona que los articula, en cuyo caso son cantados “...con el entendimiento” (1 Co 14:15). En otras ocasiones, la letra puede ser en “otras lenguas”, en cuyo caso la mente de las personas es “sin fruto” (1 Co 14:14).

La mente no tiene un entendimiento natural de lo que se canta; con todo, al mismo tiempo tiene un conocimiento intuitivo de que el Espíritu está alabando y magnificando a Dios frecuentemente con “lenguas angélicas”.

En ambos casos, los cantos son completamente espontáneos y sin planificación. Las alabanzas son interpretadas por fe. El que canta, al escuchar al Espíritu de Dios dentro de su propio ser, sigue fielmente la melodía y palabras que Él le suple.

C. EXPRESIONES FÍSICAS DE ALABANZA Y ADORACIÓN
Además de las expresiones de alabanzas verbales y audibles, la Biblia cita muchas maneras en las que podemos usar las expresiones físicas para adorar a Dios.

1. Cuando Estamos De Pie
Permanecer de pie o erguidos, es siempre una señal de respeto. Si una persona de importancia entra en una habitación, los que ya están presentes se ponen de pie para honrarle y mostrarle respeto.

Muchas veces el Espíritu Santo nos inspirará para que nos pongamos de pie delante del Señor como un acto de adoración y reverencia. “Tema a Jehová toda la tierra; teman delante de él todos los habitantes del mundo” (Sal 33:8).

“Mirad, bendecid a Jehová, vosotros todos los siervos de Jehová, los que en la casa de Jehová estáis por las noches… Alabad el nombre de Jehová; alabadle, siervos de Jehová; los que estáis en la casa de Jehová, en los atrios de la casa de nuestro Dios” (Sal 134:1; 135:1, 2).

2. Levantando Las Manos
Levantar las manos es una señal universal de redención o sumisión.

Cuando las alzamos delante del Señor estamos reconociendo que nos sometemos completamente a Su voluntad.

Le decimos otra vez que somos suyos incondicionalmente. No sentimos deseo alguno de rebelarnos contra Él, ni tenemos armas en nuestras manos para combatirle.

Las personas que NO están completamente rendidas a Dios tienen grandes problemas a la hora de hacerlo, aunque aparente ser una cosa muy simple. Se resisten firmemente a esta manera de adoración. Sin embargo, una vez que lo hacen viene sobre ellos una gran liberación, la cual, muchas veces les habilita para expresar alabanzas de muchas otras maneras.

“Alzad vuestras manos al santuario y bendecid al Señor” (Sal 134:2). Es también una señal de un anhelo profundo de adorar a Dios. “Escucha la voz de mis súplicas, cuando clamo a ti, cuando alzo mis manos hacia tu santo templo” (Sal 28:2).
Es además simbólico de la sed espiritual que sentimos por Dios. “Extiendo mis manos a ti; mi alma tiene sed de ti, como una tierra sedienta” (Sal 143:6).

3. Batiendo Las Manos
Cuando alguien hace algo que merece nuestra admiración y aprobación, queremos dejárselo saber dando palmadas con nuestras manos. Por ejemplo, cuando un concertista de piano toca una pieza auténticamente hermosa que toda la audiencia disfruta muchísimo, usualmente, irrumpen en un aplauso espontáneo. Si desean expresar su aprobación con mucho más entusiasmo, a menudo se ponen de pie y aplauden con sus manos más intensamente. A esto es lo que llamamos una ovación de pie. Siendo que Dios es tan maravilloso, y ha hecho tantas cosas excelsas que merecen nuestra admiración y aprobación, ¿acaso sería extraño sentir el deseo de aplaudirle?

El Salmo 47:1 nos ordena batir las manos delante de Dios: “Pueblos todos, batid las manos...”. Es una señal de agrado, regocijo y aprobación.

4. Arrodillándose
A menudo cuando las personas se sienten tocadas por la sensación de la presencia gloriosa de Dios, caen de rodillas espontáneamente delante de la presencia de Dios. Ese es un gesto de reverencia y respeto al Todopoderoso.

“Venid, adoremos e inclinémonos: arrodillémonos delante del Señor nuestro Hacedor” (Sal 95:6).

Un día toda rodilla se doblará delante de Dios (Fil 2:10).

5. Caer Postrado Delante De Dios
Esta es otra forma extrema de cortesía (reverencia) y adoración. El caer delante de alguien o tenderse frente a él o ella es una señal de reverencia suprema. Es una forma de humillarse uno mismo para aumentar el sentido de elevación de Aquél delante de quien nos postramos.

6. Danzando
Siendo que el danzar es una forma de adoración altamente demostrativa y emocional, ha sido confrontada con gran oposición y críticas, sobre todo, de parte de las personas religiosas conservadoras. Debido a esta controversia, he conferido más espacio a la consideración de este tema.

Danzar implica (envuelve) el uso de todo el cuerpo para expresar alegría, alabanza y adoración delante del Señor. El término en hebreo y en griego traducido como “danzar” en las Escrituras, tiene una variedad de significados, incluyendo “saltar, brincar, levantar los pies”, etc.

Estas traducciones indican algo de la naturaleza espontánea y sin estructura del danzar. Este tipo de danzar no es usualmente efectuado en conformidad con movimientos prescritos y programados, sino que es una reacción simple y espontánea de gozo delante del Señor.

Un incidente tal como el registrado en Hechos 3:8, en el cual un hombre que había sido inválido antes, salió “...andando, y saltando, y alabando a Dios”, ahora puede verse en una luz diferente.

Esto es particularmente así cuando recordamos el papel integral que la danza siempre ha jugado en la adoración de los hijos de Israel.

“Alaben su nombre con danza…” (Sal 149:3).

“Alabadle con pandero y danza…” (Sal 150:4).

a. Ejemplos De Danzas En La Biblia
1) Para Celebrar La Salvación Y Liberación.
“Y María, la profetisa, la hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas” (Ex 15:20).

“Entonces volvió Jefté a Mizpa, a su casa; y he aquí su hija que salía a recibirle con panderos y danzas…” (Jue 11:34). Él regresaba de una gran victoria.

2) Para Regocijarse A Causa De La Restauración. Cuando el Arca del Pacto fue “restituida” a Jerusalén: “David danzó delante de Jehová Dios con todas sus fuerzas…” (2 S 6:14).

“Mical… vio al rey David brincando y danzando delante del Señor…” (2 S 6:16).

“Mical… vio al rey David danzando y tocando…” (1 Cr 15:29).

Jeremías profetizó con respecto a la gloriosa restauración venidera... “Entonces la virgen se gozará en la danza, los jóvenes y viejos juntamente. Porque yo tornaré su lamento en alegría, y los consolaré y les haré gozarse y abandonar su tristeza” (Jer 31:13).

Según Lamentaciones 5:15, sus danzas se habían tornado en lamentación cuando fueron llevados a la cautividad. En Jeremías 31:13, vemos que la danza fue restaurada cuando el pueblo fue liberado de la cautividad.

En Joel 1:12, vemos que la sequedad y la pena sobreviene al pueblo de Dios cuando “...el gozo es retirado de los hijos de los hombres”.

El gozo y la risa que acompaña el retorno de la cautividad es un testimonio para los gentiles respecto a que “Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres” (Sal 126:3).

3) La Danza En El Nuevo Testamento. Aquellas personas que se oponen a la danza en la Iglesia hoy día, han argumentado que todo esto era un fenómeno puramente del Antiguo Testamento, y que no tiene lugar en la Iglesia del Nuevo Testamento.

Sin embargo, cuando leemos el Nuevo Testamento también encontramos esta expresión.

Cuando el cojo fue sanado respondió con gran entusiasmo: “Y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando y saltando, y alabando a Dios” (Hch 3:8).

Cuando Pablo vio un hombre cojo en Listra, él “…dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y el saltó y anduvo” (Hch 14:10). El salto que dio obviamente era una reacción gozosa ante su milagro de sanidad.

Una de las palabras griegas para alegría o gozo que aparece frecuentemente en el Nuevo Testamento es “agalliao”, que significa literalmente “saltar de gozo”.


No se trata de un tipo de gozo intenso e interno; por el contrario, es una expresión dinámica y emotiva de alegría inmensa, la cual, hace que uno “salte de gozo” literalmente.

Las siguientes son unas cuantas citas bíblicas donde aparece tal expresión en el Nuevo Testamento:

Jesús dijo: “Gozaos en aquel día, y alegraos [agalliao], porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos…” (Lc 6:23).

María dijo: “Mi alma engrandece al Señor y mi espíritu se regocija [agalliao] en Dios, mi salvador” (Lc 1:46, 47).

El carcelero “…se regocijó [agalliao] creyendo en Dios con toda su casa” (Hch 16:34).

“Sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis [agalliao] con gran alegría” (1 P 4:13).

Casi al final del Nuevo Testamento encontramos una exhortación que nos dice: “Gocémonos y alegrémonos [agalliao: saltar de gozo] y démosle gloria [a Cristo]; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado” (Ap 19:7).

Cuando el hijo pródigo le fue restaurado a su padre, hubo “música y danza” (Lc 15:25).

Cuando la restauración de todas las cosas tome lugar en conformidad con lo que predijeron los profetas (Hechos 3:21-24), de seguro que habrá una gran celebración en danzas de júbilo y regocijo jamás experimentada anteriormente (Jer 31:13).

b. Algunos Aspectos De La Danza En Las Escrituras:
1) Es Espontánea Y Sin Sofisticación En Su Estilo.
No tiene un modo altamente estructurado, práctico y preciso.

Se expresa saltando, brincando y dando vueltas. A veces iba acompañada de música instrumental (1 Cr 15:29; Sal 149:3). También era acompañada a veces por cantos (Ex 15:20, 21).

2) Puede Ser Practicada Por Un Individuo O Por Un Grupo. David danzó delante de Jehová Dios. María y TODAS las mujeres del pueblo danzaron.

3) No Significa Danzar Con Un Miembro Del Sexo Opuesto. María y todas las mujeres danzaron (Ex 15:20). Jóvenes y ancianos danzaron juntos (Jer 31:13).

4) No Hay Una Edad Límite. Jóvenes y ancianos pueden danzar juntos.

5) El Cantar Y Danzar A Menudo Se Ejecutaban Juntos. “¿No es este David, de quien cantaban en las danzas diciendo: Saúl mató a sus miles, pero David sus decenas de miles?” (1 S 29:5).

6) Hay Un Tiempo Apropiado Para Danzar. “Hay tiempo para lamentarse… y tiempo para danzar” (Ec 3:4).

7) Dios Ha Profetizado La Restauración De La Danza. “…y saldrás en alegres danzas” (Jer 31:4).

“Entonces la virgen se alegrará en la danza…” (Jer 31:13).

c. ¡¡ADVERTENCIA!! La danza o baile de naturaleza carnal también está asociada con la reincidencia (descarrío), la idolatría, inmoralidad y mundanalidad. (Por ejemplo: lea Éxodo 32:19 cuando el pueblo danzaba alrededor del becerro de oro) Satanás tiene siempre algo para falsificar o imitar cada cosa divina. Aquello que se emplea para falsificar sólo demuestra la realidad de lo que es genuino y original.

El hecho de que Satanás pueda falsificar algo, no significa que tengamos que dejar de practicar lo genuino.

7. Tocando Instrumentos Musicales
Los instrumentos musicales eran usados frecuentemente en la Escritura para expresar alabanza y adoración a Dios. También pueden desempeñar una parte vital en la adoración hoy día.

Somos exhortados a “Alabarle con el sonido de la trompeta; alabadle con salterio y arpa. Alabadle con címbalo y danza, alabadle con instrumentos de cuerda y de júbilo. Alabadle con címbalos resonantes” (Sal 150:3-5).

a. Tocando “En El Espíritu”. Aquellos músicos que ofrecen alabanzas con sus instrumentos, deberán procurar sobresalir al hacerlo. Tienen que aplicarse a sí mismos para “tocar los instrumentos con suma habilidad” (Sal 33:3). Esto no necesariamente implica que se tenga una habilidad de precisión. No es el ofrecimiento de una habilidad humana de gran destreza. Se trata de una habilidad o destreza espiritual, mas bien que de un talento natural. La destreza no sólo reside en tocar el instrumento, sino también en la interpretación que agrade al Espíritu. A esto es lo que llamamos “tocar en el Espíritu”.

1) Una Interpretación Hábil De David Con El Arpa apartaba los malos espíritus de Saúl (1 S 16:23).

2) Los Músicos Pueden Crear Una Atmósfera que conduzca a ejercer los dones espirituales.

3) 4,000 Músicos Alabaron Al Señor con sus instrumentos en la dedicación del Templo de Salomón (1 Cr 23:5).

“Y oí una voz del cielo, como la voz de muchas aguas, y como la voz de gran trueno. Y oí la voz de arpistas que tocaban con sus arpas y cantaban una nueva canción delante del trono…” (Ap 14:2, 3). Esto indica que hay instrumentos y músicos en el Cielo.

8. Silencio
En completo contraste con los sonidos de las canciones, de los instrumentos musicales, de la danza, etc., está la expresión de alabanza a través del silencio: “…Hay un tiempo para guardar silencio y un tiempo para hablar” (Ec 3:7).

No tema al silencio. A veces el Espíritu Santo trae un silencio sacro sobre la congregación. En esas ocasiones, éste se hace profundo y elocuente. A menudo hay una sensación grande de temor y reverencia durante esos períodos. Uno se puede poner de pie o permanecer sentado en silencio delante de Dios, contemplándole, adorándole y magnificándole. “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios…” (Sal 46:10).

9. El Llanto
El llanto puede ser también una respuesta legítima de alabanza a Dios. No es el llanto que viene de la tristeza o de un corazón quebrantado, sino el que procede de la gratitud y de la acción de gracias. A veces cuando meditamos sobre la grandeza y bondad de Dios, la única respuesta apropiada a Su amabilidad es derramar lágrimas de gratitud.

No tema hacer esto, pues no es una señal de debilidad. Deje que sus lágrimas fluyan. Nuestra reacción humana es a menudo contener las lágrimas.

Sin embargo, llorar puede expresar, a veces, los deseos más profundos de nuestro ser en una forma que ninguna otra cosa podría hacerlo. En ocasiones produce una profunda liberación.

Tampoco es bueno darse al llanto demasiado, pues eso puede ser una señal de que algo anda mal en su ser interno. En tales casos, hay necesidad de sanidad interna.

Cuando Nehemías comenzó a leer y a exponer la Palabra de Dios, el pueblo lloró cuando la escuchó. Él dejó que lloraran por un tiempo, pero luego interrumpió su llanto, instruyéndoles a que: “fueran, comieran de la grosura y bebieran lo dulce… y que no estuvieran tristes; porque el gozo de Jehová era su fortaleza” (Neh 8:10).

El exceso de llanto debilita, mientras que el gozo de Jehová es como una fuente de fortaleza.

10. La Risa
Hay lo que conocemos como la risa santa, es decir, cuando un deseo de reír inspirado por el Espíritu de Dios viene sobre el creyente. Esta no es una reacción de algo humorístico que alguien haya dicho, sino más bien una expresión de un gozo tan sublime en el Señor que la única manera de expresarlo es a través de la risa.

“…Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis” (Lc 6:21).

Los hijos de Israel experimentaron esto cuando retornaron de la cautividad. “Entonces nuestra boca se llenó de risa y nuestra lengua de canciones…” (Sal 126:2).

“He aquí, Dios no aborrece al perfecto… Aun regocijo llenará tu boca de risa, y tus labios de júbilo” (Job 8:20, 21).

11. Las Marchas
Dios a menudo ordenaba a Su pueblo a que marchara. Probablemente el mejor ejemplo conocido de esto fue la marcha alrededor de Jericó (Jos 6:2-5). Israel marchó en respuesta al mandato de Dios, quien derribó las murallas de aquella ciudad a tierra.
Muchas murallas todavía se desploman cuando el pueblo de Dios marcha en respuesta a Su mandato; las murallas de la arrogancia, incredulidad, opresión espiritual, etc.

Josafat y su ejército marcharon cantando alabanzas a Dios, quien entregó a todos sus enemigos en sus manos a pesar de ser pocos en número (2 Cr 20:20-22).

Muchas congregaciones han marchado en torno a algo como respuesta a un impulso del Espíritu. El marchar alrededor del edificio de una iglesia puede ser considerado como una ridiculez para muchas mentes carnales, así como lo fue para los habitantes de Jericó. Sin embargo, muchas veces los resultados de marchas parecidas han obrado poderosos y dramáticos milagros.

Murallas de gran altura como la esclavitud, el orgullo y la amargura, han caído derrumbadas a tierra. Este tipo de marcha a menudo ha sido llamado “La Marcha de Jericó”. Otros la llaman una “marcha de gloria”.

La comprometida de Cristo es representada como un ejército que marcha hacia la victoria unido (Cnt 6:4, 10).

12. El Regocijo
El regocijarse en el Señor es otra manera de alabarle... Cuando Nehemías entró a la presencia del rey con un rostro triste, el rey supo inmediatamente que algo drástico andaba mal (Neh 2:1). Él dijo: “”Nunca antes me había visto triste, así que, me preguntó: ¿por qué te ves tan triste? No estás enfermo, así que, debes sentirte apenado” (Neh 2:2).

Nehemías estaba muy atemorizado. Presentarse ante el rey con un rostro triste parecía ser una indicación de que era infeliz en su servicio. Eso era como un insulto a su majestad, y él no lo toleraría. Esa era la razón por la cual Nehemías estaba atemorizado. Él se dio prisa en explicar al rey el porqué su rostro estaba apesadumbrado, y que ello, no tenía nada que ver con las condiciones bajo las cuales le servía.

Nadie se atrevía a presentarse ante el rey con un aspecto triste; sin embargo, muchos cristianos van delante del Rey de reyes con disposiciones o semblantes quejumbrosos. El hacer tal cosa es un insulto a Dios. Es una indicación o señal de que no estamos satisfechos con nuestra posición en Su reino.

La manera apropiada de aparecer delante del Rey es mostrando regocijo o alegría. Eso indica que estamos complacidos con nuestra posición.

Estamos agradecidos por el honor que se nos ha conferido: el ser siervos del Rey. El pueblo de Dios era advertido con frecuencia: “Os regocijaréis delante de Jehová vuestro Dios…” (Dt 12:12).

Dios estaba instituyendo un lugar donde Él pudiera congregarse con ellos. “Entonces habrá un lugar que Jehová vuestro Dios escogerá para hacer que Su nombre more en él; allí llevaréis todo lo que yo os ordeno; vuestras ofrendas quemadas y vuestros sacrificios, vuestros diezmos y las ofrendas de vuestra mano y todos los votos voluntarios que hayáis hecho al Señor. Y os regocijaréis delante de Jehová vuestro Dios, vosotros, vuestros hijos, vuestras hijas y vuestros siervos…” (Dt 12:11, 12).

Así decretó Dios que cuando entremos en el lugar que ha aparejado para que nos congreguemos con Él, es nuestro deber hacerlo con regocijo. David comprendió esto cuando dijo: “Entraré por tus puertas con acción de gracias y en sus atrios con alabanza…” (Sal 100:4).

Cuando los hijos de Israel guardaban las Fiestas de Jehová, lo hacían con gran regocijo delante de Su presencia. “…y os regocijaréis delante de Jehová vuestro Dios…” (Lv 23:40).

Regocijarse es una manera de expresar acción de gracias y alabanza. Cuando damos un regalo a alguien, su alegría es una indicación de su placer y agradecimiento.

Por lo tanto, cuando nosotros nos gozamos delante del Señor, expresamos nuestro placer y agradecimiento en Él. Es lamentable que tantas iglesias hayan inculcado o interiorizado la idea de que la reverencia es solemnidad, quietud y sobriedad.
Parecen sentir que expresar el gozo y la alegría es el colmo de la irreverencia. Nada podría estar tan lejos de la verdad.

Los cristianos deberían ser la gente más gozosa en la comunidad. Su regocijo debería ser obvio ante todos. Los cultos o servicios de la iglesia deben ser una celebración de alegría. De seguro que atraería muchas personas, ya que así, reflejaría más fielmente la verdadera naturaleza de Dios.

En lugar de ello, muchas iglesias modernas lo que hacen es repeler a las personas no creyentes con su frialdad y sequedad. Demuestran ser demasiado solemnes y pesadas. La atmósfera es demasiado fría y formal. Las personas se comportan de una manera falsa, religiosa y antinatural. Esto no debería ser así. Tornémonos de nuevo al espíritu de celebración delante del Señor.

Hay muchas maneras de expresar nuestro regocijo: por medio de cantar melodías alegres en lugar de cantos fúnebres o quejumbrosos, levantando las manos, dando palmadas y danzando.

Gozarse en el Señor nos hará estar mucho más relajados en Su presencia. Necesitamos menos formalidad y más realidad. Este mundo es un lugar lo suficientemente lúgubre, y no hay necesidad de agregarle nuestra tristeza. Esforcémonos en hacer que resplandezca, pues somos la luz del mundo.

En el Nuevo Testamento, el término griego agallia (discutido previamente, vea la sección que trata sobre la “danza”) se traduce como ”regocijo”. Esto significa literalmente “saltar de alegría”, gozarse enormemente, estar muy contento y lleno de extrema felicidad.

He aquí una expresión de regocijo que es libre, espontánea y expresiva, tan libre, que podría hacernos saltar y brincar de gozo con un deleite infantil.

D. RESUMEN
Recuerde que estas expresiones de alabanzas son meritorias únicamente si son expresadas con sinceridad de corazón.

El mero seguir la rutina, como un aparato mecánico, no constituye la verdadera alabanza. Estas expresiones de alabanzas son simplemente un medio de dar expresión externa a la admiración, acción de gracias y reverencia que están en nuestro interior.


.::3er Trimestre - .::SECCIÓN E