Capítulo 5
Evangelismo Y Sanidad En El Nuevo Testamento

Introducción

Hemos visto claramente en los capítulos anteriores que:

Dios es un Dios sanador: "…porque yo soy Jehová tu sanador" (Ex 15:26).

Cristo es un Cristo Sanador: "…por cuya herida fuisteis sanados" (1 P 2:24).

La Palabra es una Palabra Sanadora: "Envió su palabra, y los sanó" (Sal 107:20).

La Iglesia del Nuevo Testamento Era Una Comunidad Sanadora: "Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo" (Hch 5:12).

Dios quiere que su iglesia sea un instrumento de sanidad hoy.

A. EL EVANGELIO DEL NUEVO TESTAMENTO INCLUÍA LA SANIDAD
Cuando hablamos del Evangelismo del Nuevo Testamento, queremos decir aquél que es inspirado, ungido y lleno del poder del Espíritu Santo. Va acompañado de las mismas señales, maravillas y milagros que seguían al ministerio de la Iglesia primitiva.

Desdichadamente muchos ministros hoy dependen del talento, entrenamiento, personalidad, habilidad administrativa, publicidad, etc., y muy poco del Espíritu Santo. Es por tal razón que sus ministerios no son acompañados de las señales milagrosas correspondientes.

La Iglesia primitiva tenía muy pocas cosas de aquéllas en las que nosotros ponemos nuestra fe hoy. No disfrutaban de prestigio o posiciones en la comunidad, no tenían edificios, colegios, ni universidades. Poseían poco refinamiento social que procede de la educación, la cultura y la posición social. Por el contrario, eran considerados como parias de su sociedad.

Las señales, maravillas, milagros y sanidades, eran factores esenciales en el crecimiento de la Iglesia primitiva. Los Hechos de los Apóstoles están llenos de poderosos milagros que Cristo realizó a través de aquellos primeros creyentes.

Este libro no sólo es un relato histórico de aquel período, sino también la copia o modelo divino para la iglesia de todos los tiempos. Dios nunca tuvo la intención de que los milagros desaparecieran con la muerte de los apóstoles. Éstos no fueron exclusivamente para la época apostólica, sino también para la nuestra.

Examinemos ahora el efecto dinámico de los milagros en el programa de la Iglesia primitiva.

B. EL EFECTO DINÁMICO DE LOS MILAGROS
1. Los Milagros Atraen Grandes Multitudes
Esto fue una realidad en el ministerio de Jesús.

"…Muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía en los enfermos" (Jn 2:23).

"Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos" (Jn 6:2).

También fue cierto en el ministerio de los apóstoles. El milagro obrado frente a la puerta del templo la Hermosa (Hch 3:1-16), provocó que 5,000 personas se volvieran a Cristo (Hch 4:4).

"Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.

Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres" (Hch 5:12-14).
"Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados" (Hch 5:16).

2. Los Milagros Confirmaban El Mensaje
Jesús predijo que las señales sobrenaturales acompañarían la predicación del Evangelio verdadero. "Y estas señales seguirán a los que creen" (Mr 16:17,18). Una de esas cinco señales era: "…sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán" (Mr 16:18).

"Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía" (Hch 8:6).

La deducción es clara, las multitudes estaban impresionadas ante la autoridad de Felipe cuando veían los milagros que acompañaban a su ministerio. Por consiguiente, prestaban atención extrema a lo que decía. Tan grande era la reacción de la audiencia, que había gran gozo en aquella ciudad (Hch 8:8).

3. Los Milagros Satisfacían Las Necesidades De Las Comunidades
Siempre había una gran multitud alrededor de los apóstoles debido a que muchos enfermos querían ser sanos. Muchos acudían interesados en la sanidad, pero se marchaban con mucho más, recibían el Reino de Dios en sus vidas.

Las sanidades y milagros siempre atraen grandes multitudes. Esto es tan cierto hoy como lo fue en los tiempos bíblicos. A menudo es difícil para las personas admitir que son pecadoras y que necesitan de un Salvador; no obstante, no es difícil convencer a un enfermo de que lo está y que necesita ser sano. Está muy consciente de esa necesidad.

El verdadero evangelismo, al estilo del Nuevo Testamento, se esfuerza en satisfacer las necesidades físicas y espirituales del hombre.

4. Los Milagros Comprobaron Que Cristo Resucitó De Los Muertos
Muchos disputaron el hecho de la resurrección de Cristo. Los milagros sucesivos que Dios comenzó a ejecutar en el Nombre de Jesús convencieron a las multitudes de la realidad de la Resurrección. Si Cristo estuviera aún muerto, Su nombre no tendría ningún poder.

Cuando Pedro informó a los sacerdotes judíos respecto a la sanidad del cojo que se sentaba frente a la entrada del tempo la Hermosa, les dijo: "Sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y A QUIEN DIOS RESUCITÓ DE LOS MUERTOS, por él este hombre está en vuestra presencia sano" (Hch 4:10).

Pedro estaba refiriéndose al milagro para probarles que Cristo había resucitado de los muertos.

5. Los Milagros Daban Gloria A Dios
Lucas 18:35-43 nos relata lo siguiente acerca del ciego que fue sanado: "Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios".

En otra ocasión, Jesús sanó a un hombre de parálisis. "Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa" (Mr 2:12).

Leemos lo siguiente acerca de la sanidad del cojo de la Hermosa: "…porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho" (Hch 4:21).

6. Los Milagros Establecían A Los Conversos En El Poder De Dios
Pablo les dijo a los Corintios que no había ido a ellos: "…con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios" (1 Co 2:4, 5).

Cuando el Evangelio viene acompañado del poder sobrenatural de Dios, los que se convierten son edificados en y por ese poder. La sabiduría de los hombres (filosofía, lógica, razonamiento, etc.) nunca puede establecerlos en la fe cristiana.

C. PRINCIPIOS Y PRÁCTICAS DE LA IGLESIA PRIMITIVA QUE PRODUCÍAN SANIDADES
1. Predicaban La Palabra De Dios

El sermón de Pedro el Día de Pentecostés (Hch 2:14-36) y el discurso de Esteban (Hch 7), son ejemplos excelentes del contenido de la predicación bíblica de la Iglesia primitiva.

La predicación de la Palabra de Dios conlleva un peso de autoridad divina. Dios siempre respalda Su palabra. "…porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra" (Jer 1:12). Su predicación también producirá fe, como ninguna otra cosa, en los que la escuchan. "Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios" (Ro 10:17).

La predicación exalta el nombre de Jesucristo. Él fue, es y será el tema central del mensaje de la Biblia. Los apóstoles citaron todas las profecías relacionadas con Él. Demostraron cómo la Palabra de Dios había predicho Su venida y la manera en que cumplió todas éstas. Demostraron claramente que Jesús era verdaderamente el Hijo de Dios.

Su predicación anunció con precisión el Señorío y autoridad que el Padre había depositado en Su Hijo.

El título: "Señor Jesucristo", se destacó firmemente en todas sus enseñanzas y predicaciones. Enseñaban que Dios había hecho a Jesús la autoridad suprema sobre todas las cosas. "Jesucristo es Señor" era el tema subyacente en todas sus enseñanzas.

Él es Señor sobre todas las cosas.

Señor de la Creación.

Señor de la Redención.

Él es Señor sobre Satanás, después de haber despojado a principados y poderes a través de Su muerte en la cruz.

Él es Señor sobre el temor, la enfermedad, la aflicción y los demonios.

Las personas eran ayudadas a ver que cuando el Señorío de Cristo era establecido en sus vidas, también lo era sobre sus circunstancias.

2. Ejercían Autoridad Espiritual
Aquellos líderes de la Iglesia primitiva, tenían una conciencia muy profunda de la autoridad que Dios había puesto sobre ellos a través de Jesús. Él les había dicho claramente: "…todo cuanto pidiereis al Padre EN MI NOMBRE, os lo dará" (Jn 16:23). Cristo les había otorgado un "poder notarial", un derecho legalmente constituido para actuar en Su Nombre, para operar en Su lugar.

Ellos tuvieron su primera oportunidad para usar su autoridad recién conferida, cuando se enfrentaron con un paralítico, cojo de nacimiento. Leamos lo que dice Hechos 3:6 al respecto: "No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda".

Después, Pedro aclaró a la multitud asombrada que aquel milagro había sido a través de la autoridad del Nombre de Jesús y por la fe en tal Nombre el que aquel paralítico estuviera totalmente sano ante ellos en esos momentos (Hch 3:16; 4:10).

Jesús les había ordenado que fueran a todo el mundo a predicar Su Nombre, usándolo como fuente de autoridad (Mr 16:17, 18; Jn 14:12-15; 15:16). Esa misma autoridad todavía está investida sobre la Iglesia.

Los primeros discípulos sabían quienes eran y cual era su autoridad. No tenían confianza en sus habilidades naturales o recursos. Tenían suprema confianza en la autoridad que descansaba en el Nombre de Jesús. Estaban conscientes de que el poder del Trono de Dios respaldaba aquel Nombre. Dios ha puesto todo Su poder y autoridad a la disposición de la humanidad en el Nombre de Jesús.

Hay integridad y sanidad en Su Nombre. Cuando hablamos en tal Nombre, los demonios tienen que obedecer. Las enfermedades son desintegradas ante el poder y autoridad que conlleva éste.
Jesús nos ha legado tal autoridad. Él quiere que vayamos y la ejerzamos, que hablemos en Su Nombre y sanemos a los enfermos de igual manera.

3. Animaban A Las Personas A Recibir Sanidad
Pedro extendió su mano al paralítico y le ayudó a levantarse. En ese preciso momento, a medida que el hombre comenzó a erguirse por fe, el poder de Dios descendió sobre su cuerpo y le sanó completamente (Hch 3:7).

Sin el estímulo activo de Pedro, quizás aquel milagro nunca hubiera sucedido. La sanidad y su procedimiento envuelven mucho más que la mera instrucción del paciente o darle ánimo verbal.

Después de hablarle con la autoridad espiritual en el Nombre de Jesús, Pedro le ayudó a realizar lo que nunca antes pudo hacer.

Tal fe puesta en acción, fue lo que descargó el poder de Dios a través de todos los miembros paralizados del cojo. Sus pies y tobillos recibieron fortaleza instantánea. "y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios" (Hch 3:8).

4. Hablaban Inspirados Del Poder Del Espíritu Santo
Los discípulos habían sido investidos del Espíritu Santo en el aposento alto. Esta experiencia les transformó de por vida. Fueron hombres diferentes cuando salieron de aquel lugar.

Uno de los cambios más extraordinarios ocurridos, fue la nueva intrepidez que manifestaron. Pedro fue el primer ejemplo.

Antes de Pentecostés, había estado atemorizado y actuando cobardemente, asustado de confesar aún que conocía a Jesús, temeroso de admitir delante de una joven sirvienta que era Su seguidor.

Pero ahora salió lleno de confianza y audacia santa. Al momento comenzó a descargar tal intrepidez ante la multitud a medida que predicaba a Cristo.

Aquellos hombres habían sido los mismos que pidieron a las autoridades romanas que fuera crucificado, y de quienes había estado tan atemorizado. Pero ahora proclamaba ante ellos el Señorío de Cristo con gran autoridad y osadía.

Hechos 4:8 es un ejemplo de un mensaje intrépido inspirado del Espíritu Santo: "Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo...".

Muchas de las predicaciones modernas carecen de tal osadía; por el contrario, son defensivas y pusilánimes. Una de las razones es que los predicadores a menudo presentan sus propias ideas y opiniones, en lugar de proclamar fielmente la Palabra y todo el consejo de Dios.

Otra es que dependen más del poder de su oratoria que de la unción del poder de Dios. Pablo rehusó predicar de tal manera, a pesar de tener la habilidad y educación para hacerlo. Su preparación académica y religiosa le confería la capacidad para hablar con sabiduría humana, pero prefirió depender de la inspiración y unción del Espíritu.

5. Ellos También Actuaron Con Intrepidez
El pueblo se maravillaba ante la osadía de Pedro y Juan, reconociendo que tal característica había venido como resultado de haber estado con Jesús (Hch 4:13). Estas mismas cualidades habían sido mostradas por Jesús en Su ministerio terrenal.

No era la temeridad de la confianza propia, sino más bien la autoridad apacible de los que conocen que Dios está con ellos para confirmar y certificar Su Palabra en sus predicaciones y acciones.

Cuando las autoridades locales le prohibieron estrictamente hablar o enseñar en el Nombre de Jesús, su respuesta fue buscar a Dios en oración ardientemente para que les diera una medida aún mayor de intrepidez (Hch 4:29).
La acción osada nace en el corazón de un creyente que conoce la fuente de su autoridad y actúa dentro de las áreas prescritas por ella. En el ministerio de sanidad, tal acción es el resultado de:

a. Saber que Dios ha hecho un pacto para proveer sanidad.

b. Tener un conocimiento cabal de la Palabra de Dios concerniente a la sanidad.

c. Conocer la voluntad de Dios respecto a la sanidad.

d. Poseer la seguridad de que la fe en Dios sanará al enfermo.

e. Creer que Dios confirmará Su Palabra con las señales correspondientes.

6. Ejecutaron Muchas Señales Y Milagros Entre El Pueblo
La Iglesia primitiva tuvo una poderosa influencia en las comunidades a través del excelso ministerio de los milagros que Dios obraba entre ellos (Hch 5:12).

Los milagros dramatizaban la presentación del Evangelio.

Los milagros confirmaban la verdad del mensaje.

Los milagros atraían las multitudes (Hch 5:14).

Los milagros convencían a los pecadores de que aquella obra era realmente de Dios.

Este énfasis sobre los milagros, señales y maravillas, era una de las llaves vitales, con la cual, la Iglesia abría las puertas hacia el mundo pagano.

El Evangelio se extendió con gran rapidez durante aquellos años debido a la autoridad evidente de un ministerio confirmado por los milagros.

Éstos, son todavía parte esencial del Evangelio. El argumento de algunos de que los milagros ya no atraen o convencen por la sencilla razón de que las personas son demasiado sofisticadas, no es uno comprobado.

Las secciones de la Iglesia que hoy están experimentando y teniendo el mayor impacto sobre el rápido crecimiento, son principalmente los grupos que ejercen o practican el ministerio de los milagros.

7. Enseñaban Consistente Y Diariamente Acerca De Jesucristo
El mensaje de la Iglesia primitiva era relativamente sencillo; ellos predicaban y enseñaban a Jesús (Hch 5:42).

Su mensaje no estaba complicado con el énfasis denominacional. No estaba diluido, ni comprometido por las doctrinas modernas. Su enseñanza no estaba compuesta de teorías teológicas.

No enseñaban una doctrina, sino mas bien la introducción de una persona (a Jesucristo). No enseñaban la "letra de la ley" que mata. Ministraban el Espíritu de la Palabra que da vida (2 Co 3:6).

Sus enseñanzas no estaban restringidas al área del templo exclusivamente. Ellos enseñaban también por los hogares diariamente. Jesús era presentado en la realidad práctica de su vida diaria. No estaba limitado a un cuarto religioso pequeño con el letrero que dijera: "abierto los domingos solamente".

Cuando enseñaban a Jesucristo, le exaltaban como Señor Supremo (Hch 2:36).

Le introducían como el único salvador (Hch 2:38; 4:12). Le representaron como Poderoso Sanador (Hch 3:6-8, 16).

Le presentaron como Bautizador con el Espíritu Santo (Hch 2:38). Le exaltaban constante y consistentemente en sus predicaciones y enseñanzas.

Su ministerio era tanto inspirador como instructivo. Esto incrementaba la fe de los oyentes. La Biblia dice: "Así que la fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios" (Ro 10:17). Desgraciadamente, la fe "escasea" mucho en la predicación moderna.

Muchos predicadores hoy tienen la tendencia de socavar y destruir la fe en lugar de fortificarla y acrecentarla.

El énfasis consistente sobre los milagros en el ministerio de la Iglesia primitiva, animó el resurgimiento del liderazgo carismático.

Tanto Esteban como Felipe, fueron nombrados diáconos originalmente para ayudar en la administración (Hch 6:1-7).

La siguiente ocasión en que tenemos noticias de Esteban, lo encontramos predicando un tremendo sermón ante una inmensa multitud de personas (Hch 7).

La siguiente referencia a Felipe es para describir su ministerio de milagros en Samaria: "Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo" (Hch 8:5).

La esfera de su mensaje y la indicación de los asuntos que mencionaba en su predicación sobre Cristo, son revelados en las cosas que comenzaron a suceder entre la audiencia.

Lucas dice que Felipe predicaba "las cosas que concernían al Reino de Dios y el Nombre de Jesús", (y todo lo que la autoridad de aquel Nombre pudiera significar para ellos). ¡Qué temas gloriosos serían aquellos! Imaginemos la esfera de alcance que tendría en la predicación de un mensaje tan excelso, saturado del Espíritu, proclamando las inescrutables riquezas del Evangelio de Cristo.

En la atmósfera de fe creada por el Espíritu Santo y la Palabra de Dios, grandes milagros comenzaron a tomar lugar. Hechos 8:7, 8 nos relata lo siguiente: "Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad".

Felipe es la única persona en el Nuevo Testamento que es específicamente designado como "Evangelista". Su misión a Samaria debe ser reconocida como un ejemplo del ministerio de un evangelista.

Ésta, incluía predicar a Cristo, ministrar la sanidad divina y echar fuera demonios (el exorcismo). El impacto hecho en Samaria jamás podría haber sido tan fructífero sin los elementos milagrosos de su ministerio.

El propósito y deseo de Dios para la Iglesia de nuestra época, es que también tenga un tremendo impacto sobre el mundo pagano. Esto podrá suceder únicamente cuando creamos en Dios para una gran restauración de Su poder milagroso sobre la Iglesia.

El Espíritu Santo está obrando por toda la tierra para lograrlo. Ojalá que nuestros corazones y mentes sean recipientes al Espíritu a fin de que Él realice Su propósito en nosotros.

D. EL RETO ANTE NOSOTROS
A pesar del progreso veloz y extraordinario de la ciencia médica en los últimos años, la cantidad de enfermedades que azotan al mundo hoy es extremadamente alta.

Mientras se descubren tratamientos y curas efectivas para un tipo de enfermedad, otra variedad rara aparece en escena. Existe todavía una necesidad tremenda de practicar la sanidad divina. Sin duda alguna, la situación de una humanidad enferma y sufrida presenta un gran reto a la Iglesia cristiana.

El desafío ha sido contestado hasta cierto grado por la dedicación de hábiles doctores y enfermeras cristianas, quienes se dan incansablemente a la tarea de aliviar los sufrimientos de la humanidad.
Los ministros también deben afrontar este reto. Cristo ha comisionado a Sus sirvientes para que vayan a predicar el Evangelio y a sanar a los enfermos. Él nos ordenó a ir y suministrar alivio a una humanidad sufrida y sin salvación. ¿Cómo podemos cumplir este reto tan solemne?

1. Nuestra Responsabilidad
El Evangelio representa las Buenas Nuevas de salvación, liberación y sanidad divina en el Nombre de Jesús. Éstas son para el hombre en su aspecto total. Todo ministro y cada iglesia deben mantener esto en mente como su meta principal.

Es nuestra obligación buscar a Jesús con fe a fin de ver las sanidades físicas tomando lugar en nuestra comunidad. Nuestra enseñanza debe motivar la búsqueda de la sanidad para las mentes y espíritus de las almas sufridas.

Podemos medir el fruto de este ministerio por medio del crecimiento del amor y la fe en nuestras iglesias locales. Luego, éstas deberán ministrar la sanidad a los necesitados y solitarios.

No todo ministro podrá recibir un ministerio de la sanidad que atraiga a millares. No obstante, todo ministro debe estar capacitado para ver evidencias definidas de sanidad según el entendimiento bíblico de la misma para el hombre en su aspecto total.

Los ministros son sirvientes de Jesucristo. Es nuestro deber hacer por los demás lo que Él haría si estuviera personalmente sobre la tierra. Cuando Él estuvo en este mundo, eso mismo fue lo que hizo, y continuaría sanando los cuerpos, almas y espíritus enfermos si estuviera aquí en persona hoy. ¿Qué puede hacer el líder de la Iglesia para producir esta clase de sanidad en la comunidad?

2. Como Traer Sanidad
a. Predicar la Palabra. Pablo le dijo a Timoteo: "Te encarezco… que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina" (2 Ti 4:2).

La Palabra de Dios tiene cualidades terapéuticas y sanadoras. "Envió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina" (Sal 107:20).

Es nuestro deber predicar "la plenitud del Evangelio de Cristo" como lo hizo Pablo (Ro 15:17-21).

"Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios" (Ro 10:17).

b. Enseñar A La Gente. Nuestro ministerio de predicación debe dar énfasis especial a la sanidad divina. Enseñe sobre aquellos temas que motiven con ahínco la sanidad, enseñe sobre el perdón, las actitudes correctas, las buenas relaciones.

Conceda lecciones especiales sobre la armonía doméstica y la estructura bíblica de la familia cristiana. Eduque a las personas sobre la manera correcta de pensar y creer. Instrúyalas en el fruto de su Espíritu.

Estos atributos son anabólicos, edifican la vida emocional y el carácter (en contraste con las obras de la carne, que son catabólicas, y destruyen o hacen pedazos las almas de los hombres).

Deje que su enseñanza enfatice las cosas positivas y edificantes. No se especialice en asuntos menores, ni en los conceptos negativos.

c. La Santa Comunión, Un Servicio De Sanidad. Entrene a su congregación sobre la manera correcta de participar en la Santa Cena. La participación digna de la misma, será de bendición y fortaleza para los creyentes.

Este servicio particular, sobre todos los demás, puede ser de sanidad divina. Concédale prioridad, pues su congregación se beneficiará espiritual, psicológica y físicamente.

d. El Ministerio De Los Ancianos. Incluya el ministerio de los ancianos según lo describe Santiago como parte del programa de su iglesia. Anime a su congregación a llamar a los ancianos cuando haya alguien enfermo.
Este ministerio puede funcionar en su servicio de adoración. Cuando los enfermos pasen al frente, únjalos con aceite en el Nombre de Jesús.

Imponga sus manos sobre ellos y ore la oración de fe en su favor. Espere ver la mano de Dios obrar poderosos milagros de sanidad en sus medios.

E. CONCLUSIÓN
El programa de la Iglesia según Santiago es:

Traer liberación a los cautivos.

Recuperación de la vista a los ciegos (además de la recuperación de la mentalidad, sobriedad, dignidad, etc.)

Liberación a los oprimidos (Lc 4:18).

Permita que esta clase de ministerio opere en su congregación para la gloria de Dios; que Él le conceda diversos milagros, señales y maravillas en su trabajo cristiano es nuestra oración al cielo (Hch 2:3, 4; Mr 16:20).


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