SECCIÓN D13
PREPARANDO UN SERMÓN / ESTUDIO BÍBLICO
Por Gerald Rowlands

ÍNDICE PARA ESTA SECCIÓN
D13.1 - Homilética
D13.2 - El Sermón Textual
D13.3 - La Predicación Expositiva
D13.4 - El Sermón Biográfico
D13.5 - El Predicador

Capítulo 1
Homilética

Introducción

La predicación de la Palabra de Dios se encuentra entre los privilegios más grandes confiados al hombre. Es además una de sus mayores responsabilidades.

A través de la locura de la predicación, Dios ha escogido revelarse a los hombres. Este conocimiento divino comunicado a través de la predicación, puede conducir a los hombres a la salvación eterna a través de la fe en Cristo Jesús. Es también capaz de transformarlos a la imagen y semejanza de Dios (2 Co 3:18).

Estas páginas no son en absoluto para personas que hayan recibido un entrenamiento en un seminario. Son principios básicos sencillos que intentan fundamentalmente ayudar a aquellos miles de excelentes dirigentes de la Iglesia cuyas circunstancias les han impedido la oportunidad de desarrollar sus habilidades latentes.

Los apuntes fueron preparados originalmente para los estudiantes de la "Escuela de entrenamiento Cristiano en África", ubicada en Harare, Zimbabwe.

También me gustaría reconocer la percepción e inspiración que yo recibo de la lectura de "Notas Sobre Homilética", por Aarón Linford (Inglaterra).

Siete años de ministerio en África me han puesto en contacto con millares de pastores y dirigentes eclesiales que no han tenido nunca la oportunidad de un entrenamiento formal en el arte de predicar y enseñar. No han podido estudiar los principios de la predicación; como consecuencia, sus habilidades y posibilidades están subdesarrolladas en gran manera.

Sus limitaciones en esta área han empobrecido las congregaciones, ya que, un ministerio adecuado de predicación es esencial para el crecimiento y desarrollo de una congregación. Este sencillo artículo, está cariñosamente dedicado a esos buenos hombres.

El arte de predicar es denominado frecuentemente "HOMILÉTICA", que se deriva de la palabra griega "homilia", que significa "estar en compañía de, ejemplo, conversar y comunicar".

Hechos 20:1, está basado en homileo. Veamos como es traducido en la Biblia Viviente:

"Después de haber subido, y partido el pan y comido, predicó [homileo] largamente, era el alba cuando finalmente partió".

Homilética es el estudio de todo lo relacionado con el arte de predicar un sermón. Buenos sermones (comunicación) nacen de tener una buena comunión (compañerismo).

Hay dos aspectos distintos relacionados con la predicación. Primero, el divino; segundo, el humano. ¡La homilética es el estudio del aspecto humano!
Predicar es el arte de comunicar la verdad divina a través de la personalidad humana. Un predicador es esencialmente un comunicador. Recibe la verdad de Dios y se la comunica a los demás hombres de manera efectiva.

Dios da la revelación, pero el hombre provee la presentación.

Para hacer esto de manera efectiva, tiene que aprender primero a hacer varias cosas bien.

1. Esperando En Dios
Primero, tiene que aprender la manera de esperar en Dios, cómo estar tranquilo delante de Su presencia y discernir Su voz cuando le hable dentro de su propio espíritu. (Vea secciones A2.1 y A2.2 para mayor información.)

Todo sermón de valor comienza en el corazón y mente de Dios, que es la fuente de toda verdad. Él es el recurso de todo conocimiento. La primera tarea del predicador efectivo, es aprender a recibir los pensamientos de Dios. Rara vez escuchará Su voz de manera audible.

La verdad divina destilará tranquilamente hacia el interior de su espíritu como el rocío de la mañana. El predicador con futuro, debe esperar pacientemente en la presencia de Dios para recibir Sus pensamientos y verdades preciosas que siempre desea compartir con aquellos que le buscan diligentemente.

Es bueno adquirir el hábito de pasar tiempo en la presencia de Dios. Separe una porción de cada día para entrar ante Su magna presencia y esperar pacientemente en Él. Pronto aprenderá cómo percibir Su voz, la cual, le hablará apaciblemente en su espíritu.

No deberíamos entrar en la presencia de Dios sólo con la idea de "conseguir un sermón". Necesitamos entrar ante Su presencia, primeramente, con el propósito de exponernos con regularidad ante Su divino escrutinio y consejo.

Precipitarnos en Su presencia con urgencia porque "necesitamos un sermón para mañana", no es ciertamente la actitud de un corazón que pueda recibir Sus maravillosas verdades. Deberíamos dar a la verdad oportunidad para que tenga su efecto sobre nosotros antes de que nos dispongamos a compartirla con los demás.

2. Estudiando La Biblia
Sería ideal que el predicador viniera delante de Dios con su Biblia en la mano. Haciendo tiempo para sentarse tranquila y pacientemente delante de Dios de esta manera. Pídale iluminación e inspiración de Su Palabra.

En oración busque el consejo, la sabiduría e instrucciones del Señor en su Palabra a medida que extiende las páginas de la Biblia ante sus ojos en Su divina presencia.

A veces es bueno seguir un patrón regular de lectura, empezando en el sitio donde la dejó el día anterior. Esto le ayuda a recorrer la Biblia de una manera consistente, en lugar de tomar pasajes de aquí y de allá, dejando amplias porciones de las Escrituras sin leer.

En otras ocasiones, podría buscar algún impulso del Espíritu con respecto al lugar donde debería leer. De esa manera evitaría caer en la rutina.

3. Tenga Una Libreta De Notas
Es esencial que tenga una libreta de notas en la cual registre los pensamientos e ideas que le vienen a su mente en esos tiempos de quietud en los que espera la dirección de Dios. Es sorprendente lo rápido que se puede olvidar la verdad más maravillosa, si el pensamiento no es registrado mientras está fresco en su mente.

Adquiera la práctica de escribir cada pensamiento significativo que venga a su mente cuando lea las Escrituras en oración. Si un tema se lo sugiere, sígalo y profundice todo lo que pueda en su contenido. De esa manera acumulará una buena fuente de materiales aptos para sermones.
Repase el material de vez en cuando. Los pensamientos comenzarán a expandirse en su corazón. Descubrirá que algunos temas ocuparán su mente por semanas, ensanchándose de manera continua a medida que medite en ellos.

Adquiera el hábito de hablar con el Señor acerca de Su Palabra. Cuando haya cosas que usted no entienda, pida al Espíritu Santo que arroje luz sobre ellas.

Luego, aprenda a esperar tranquila y pacientemente delante de Dios a medida que dirige afablemente sus respuestas hacia el interior de su espíritu. Apúntelos tal y como le lleguen. Subraye la configuración de la verdad en su libreta de apuntes. No las confíe al poder de su memoria. Aun la mejor de las memorias tiene sus debilidades.

4. Expóngase A Ser Lavado Y Limpiado Por La Palabra
Trate de evitar la actitud que procura una palabra de parte de Dios para predicar sobre ella el domingo por la mañana. No ande buscando siempre balas espirituales que pueda disparar a alguien más. Reconozca la necesidad primaria de su propio corazón. Deje que Dios se ocupe de su corazón a través de Su Palabra y mediante Su Espíritu. Deje que la Palabra lo lave y limpie primero que nada.

Compartir lo que Dios le ha hablado a usted sobre corrección y limpieza propia, es el mejor instrumento para un buen sermón.

Es importante que alimente su propia alma. Una de las trampas en que los predicadores pueden caer, es la de estar tan interesados en encontrar alimentos para sus congregaciones que descuidan su propio bienestar espiritual.

Este es uno de los riesgos ocupacionales del ministerio. El pensamiento fue expresado de esta manera en Cantares 1:6 "…me pusieron a guardar las viñas; y la viña que era mía, no guardé".

A veces un pastor puede estar tan ocupado en la búsqueda de la salud espiritual de su rebaño, que descuide tristemente su propio bienestar espiritual. Ésta es una de las razones principales que hacen que los ministros fracasen. Un ministro no puede arriesgarse a descuidar su propia vida espiritual.

Deje que la Palabra de Dios se arraigue en su propio corazón y espíritu. Deje que crezca fuerte en su vida y experiencia personal.

Después, cuando predique, realizará un ministerio a partir de la experiencia y la realidad, en lugar de compartir cosas que usted mismo no comprende plenamente. Usted nunca puede llevar a otros más allá del lugar al cual usted mismo no haya ido todavía.

El siguiente versículo nos enseña lo mencionado anteriormente, "El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero" (2 Ti 2:6). Lo que usted planta y cosecha (en el sentido espiritual) debe ser parte de su experiencia antes de darlo a otros. Nunca debe dar lo que no ha comido. No debemos tratar de dirigir a otros por caminos que no hemos caminado.

Cuando la Palabra de Dios se encarne en su vida, entonces, se convertirá en un mensaje de Dios. No será alguien que simplemente recita sermones, sino alguien que realiza un ministerio de vida, bendición y fortaleza para las almas que lo escuchan.

B. DOS FALSAS IDEAS SOBRE LA HOMILÉTICA
Existen al menos dos equivocaciones comunes que la gente tiende a cometer con respecto a la homilética.

1. "Preparación Es Innecesaria"
La primera idea equivocada es pensar que la preparación es innecesaria y que indica falta de fe. La gente que acepta este punto de vista, tiende a considerar que la fe auténtica desdeña cualquier intento de preparar la mente y simplemente se coloca delante de la gente, creyendo que Dios proporcionará las palabras que tiene que hablar.

Un texto de la Escritura favorito de esta gente es el Salmo 81:10 "…abre tu boca, y yo la llenaré". ¡El contexto del salmo revela que este versículo no tiene nada que ver con la predicación! Esta tendencia a ignorar el contexto de un pasaje de la Escritura, es más típica de esta clase de persona. Indica una actitud irresponsable e ingenua. Este tipo de persona a menudo habla tales tonterías que cualquiera se da cuenta de que no proceden de Dios.

Indudablemente existe un lugar para la inspiración pero también lo hay para la preparación válida.

2. "Habilidad Humana Es suficiente"
La segunda equivocación va casi al otro extremo. En este caso, se coloca una confianza completa en la preparación y la habilidad humana. Hay poca o ninguna dependencia en el Espíritu Santo, y existe una auto confianza que es resultado del entrenamiento y de la habilidad natural.

Tal entrenamiento puede producir ciertamente una predicación muy interesante y convincente. Sin embargo, sólo la unción del Espíritu sobre el mensaje puede ministrar la vida de Dios a la audiencia.

La verdad es que un ministerio efectivo necesita tanto los aspectos divinos como los humanos. Dios puede ciertamente bendecir y ungir pensamientos por los que se ha orado diligentemente y que han sido considerados cuidadosamente.

Deje que su preparación sea saturada de una meditación intensa y de oraciones ardientes. Determine ser lo mejor que pueda pero asegúrese de que su confianza esté en Dios y no en usted mismo. Confíe siempre en Él para su unción y bendiciones espirituales en su predicación.

C. CUATRO ASPECTOS DE LA HOMILÉTICA
Hay cuatro áreas principales con las que la homilética está relacionada:

1. Concepto
Esto tiene que ver con la obtención del tema original para el mensaje. Es el arte de conocer cómo recibir un mensaje de Dios. Se refiere a la manera de obtener la idea y el tema inicial para un sermón.

Frecuentemente, la semilla de un pensamiento es sembrada en la mente y puede permanecer ahí durante meses antes de que se desarrolle al tamaño y a la proporción necesaria para ser compartida con otros. A través de la experiencia, uno puede desarrollar la capacidad para reconocer una línea de verdad que se puede compartir convenientemente con el pueblo de Dios.

A medida que usted medita en la Palabra, emerge una iluminación interna de un aspecto particular. Algo repentinamente cobra luz en usted. Casi parece saltar desde la página. Una sensación de excitación emerge en su interior. ¡Es como si usted hubiera descubierto una enorme pepita de oro!

¡Apenas puede esperar a examinarla para averiguar su valor!

2. Composición
Tras recibir inspiración sobre una verdad concreta, usted tiene que empezar a analizar la manera de descubrir todo lo que la verdad contiene. Su libro de notas cobra aquí una especial importancia. Cuando medite en oración, escriba cuidadosamente cada pensamiento que le venga a la mente.

En esta fase, puede usted simplemente hacer una lista de cada idea que el tema le sugiera. Manténganse en él hasta que sientan que ha agotado el tema y descubierto cada área de verdad posible contenida en su tema.

No se preocupe por la claridad y el orden en esta fase. Frecuentemente es necesario escribir muy deprisa para mantenerse al unísono con el brote de inspiración que está consiguiendo. Asegúrese de que está escribiendo todo en el papel. Más tarde puede clarificarlo.

3. Construcción
Una vez que haya analizado meticulosamente todo el material de su tema y haya tomado notas de cada aspecto de la verdad que se puede encontrar en el, tiene que empezar luego a reunir aquellos pensamientos de una manera ordenada.
Esto es esencial para que pueda usted dar más consideración en oración al tema.

Colocar el material en alguna clase de orden consecutivo le ayudará enormemente en este aspecto. También le ayudará mucho en su presentación del tema a otros. El compartir una progresión de pensamientos en forma desarrollada, ayuda a otros a comprender y seguir su línea de razonamiento. Si su presentación no mantiene la debida secuencia en las ideas, de seguro que la gente tendrá dificultad en comprender su mensaje.

Haga la construcción del sermón tan simple como le sea posible, a fin de que su audiencia pueda captarlo con facilidad.

Ésta es la esencia de la construcción del sermón. Es muy importante para cada predicador desarrollar esto.

4. Comunicación
Por último, llegamos a la presentación del mensaje:

• La comunicación clara y efectiva de la verdad
• Cómo presentar su tema de una manera que cautive las mentes de sus oyentes
• La manera de desarrollar sus pensamientos de una forma tan ordenada que su audiencia pueda seguir con facilidad la línea de verdad que usted procura comunicar
• Cómo motivar a sus oyentes hacia las acciones apropiadas, ya que, debemos ser "hacedores de la palabra y no oidores solamente" (Stg 1:22).

Estos conceptos comprenden los aspectos esenciales de la preparación de un sermón. Nos ocuparemos de cada uno de ellos a plenitud más adelante en este estudio.

D. TRES TIPOS DE PREPARACIÓN DE SERMÓN
1. El Sermón Escrito

Este es un método que requiere un gran cúmulo de tiempo en la preparación. Implica notas muy numerosas. A veces todo el mensaje es escrito de antemano. El predicador sabe exactamente lo que desea decir y como quiere hacerlo. Cada pensamiento está escrito completamente.

Esto a menudo implica varias páginas de notas. Presta atención a cada detalle, a la construcción de la frase, a la palabra correcta que hay que utilizar, etc. Cada aspecto del sermón propuesto está considerado con un detallismo meticuloso.

Este método tiene ventajas y desventajas. Una ventaja es que todo el sermón ha sido asunto de una atención muy cuidadosa. Así que, tiene que haber una cobertura adecuada de cada área importante de verdad relevante. Nada ha sido dejado al azar. Este estilo asegura la exposición completa y comprensiva de cada tema.

La principal desventaja descansa frecuentemente en la presentación de este tipo de sermón. A menudo, resulta muy pesado y no retiene la atención del oyente. Este estilo de presentación puede llegar a ser extremadamente aburrido.

2. Notas Tipo Telegrama
Este es el método usado más comúnmente y que yo considero más eficaz. Se hace un mínimo de notas, las que proporcionan un bosquejo suficiente del mensaje para ayudar a la memoria.

Las notas breves forman como un "telegrama" del mensaje. Son las bases que dan forma y estructura a lo que el predicador desea decir, cuando habla, pone contenido en las bases y da "cuerpo" a su sermón. Amplía los pensamientos que sus breves notas han estimulado.

Este método proporciona al predicador más flexibilidad. No está tan atado a sus notas. Está mas abierto a la inspiración que a menudo le vendrá mientras está predicando. Su exposición es más espontánea e interesante, pero el armazón de su mensaje, mantiene la mente sobre el tema. Puede dar una enseñanza adecuada y bien pensada de su tema, pero su presentación no es ni aburrida, ni pesada.

3. El Sermón Extemporáneo
Este estilo de predicación es espontáneo y usualmente se presenta sin notas en el tiempo de la exposición. A menudo se le da al tema previamente, una buena porción de cuidadosa reflexión, llenando la mente y el corazón de los aspectos vitales del mensaje.

Este estilo es a menudo utilizado para presentar un tipo de sermón más inspirador. De esta manera, los mensajes evangelísticos pueden ser expuestos con efectividad. El sermón fluye del corazón y a menudo produce una fuerte relación emocional.

Esta clase de predicación puede ser emocionante y estimulante cuando es presentada por un predicador experimentado. Hace un llamado a las emociones a la vez que informa a la mente.

Hay dos debilidades potenciales en este estilo. La primera, es que a menudo carece de significado contextual y las mentes de los oyentes no reciben edificación. La segunda, es que la presentación puede llegar a convertirse en demasiado emocional y llegar a ser irracional y carente de convicción.

Resumen
Creo que el uso de las notas tipo telegrama combina las mejores características de los otros estilos. Las notas no son tan pesadas que el predicador quede sumergido en ellas. Tiene espacio para ser flexible y su mente permanece abierta a la inspiración renovadora, incluso mientras está predicando.

Por otra parte, tiene un formato ordenado de pensamiento delante de él. No se yergue ante su audiencia para hablar cosas de la cabeza.

Las notas tipo telegrama son recomendables tanto para la enseñanza como para la predicación. El modelo de enseñanza requiere usualmente un tratamiento más completo del tema, de manera que es esencial algún tipo de notas. Es difícil para un maestro cubrir adecuadamente su tema sin la ayuda de algunas notas. Por lo tanto, yo les animo a concentrarse mayormente en dominar las notas tipo telegrama. Use este método en sus tiempos de estudio. Cuando medite sobre la Biblia, practique el hacer notas cortas, crípticas, sobre la inspiración y revelación que reciba.

Esto le ayudará también cuando tenga que construir su mensaje. La familiaridad con este estilo de tomar notas, le ayudará inmensamente cuando tenga que practicar.

Ayuda a entrenar su mente en patrones ordenados de pensamiento. Esto hace también que sea más fácil de escuchar y más articulado.

E. SIETE CLASES DE SERMONES
Quiero presentarles ahora siete clases diferentes de sermones. Intentaré explicar brevemente la idea que hay detrás de cada clase y cómo puede usarlas.

Un pastor debería familiarizarse con cada tipo. Esto proporcionará variedad adicional a su ministerio y lo hará mucho más interesante para una congregación que puede estar escuchándolo semana tras semana. Durante un período de tiempo, le ayudará a presentar una enseñanza más amplia de las verdades de la Biblia. El ministerio de cualquier predicador se enriquece con la versatilidad.

1. Textual
Este estilo se basa usualmente en una porción relativamente corta de la Escritura. De hecho, como su nombre sugiere, usualmente se concentra en un "texto" bíblico.

Implica elegir una afirmación apropiada de la Biblia, investigarla, analizarla, descubrir toda la verdad que contiene y, después, presentarla de una manera ordenada y progresiva que sea fácil de asimilar por los creyentes.

2. Tópico
Aquí el predicador intenta presentar un tópico específico a su congregación.

Por ejemplo, puede tomar el tema de la "Justificación". Su objetivo sería, en primer lugar, descubrir todo lo que la Biblia tiene que decir sobre este interesante asunto o tema.
Arreglaría todas las referencias de la Escritura y los pensamientos que tienen un formato ordenado para desarrollar su tema tan completa y fielmente como sea posible. Su objetivo es contar a su audiencia todo lo que deberían conocer sobre este importante tema.

Por supuesto, tal vez no pueda realizar todo esto en una sesión de enseñanza, por consiguiente, debe proceder a separar una serie de mensajes o enseñanzas sobre ese tópico. Esto asegura un exposición mucho más completa del tópico.

Una Concordancia Temática es de un inmenso valor cuando se prepara un mensaje de tal naturaleza. En ella, uno puede encontrar rápidamente cada referencia de la Escritura relacionada con el tópico en cuestión. Si no tiene una concordancia, ni puede conseguir una, entonces, intente obtener una buena Biblia con referencias. Esto también le capacitará para seguir un tema concreto a través de las Escrituras.

3. Tipos
Este es el arte de descubrir y comunicar la verdad que está escondida detrás de la superficie de los diversos "tipos" en la Biblia.

Un "tipo" es una persona, objeto o sucesos simbólicamente profético de alguien o de algo todavía por venir. Es similar a, y característico de esa persona o suceso.

En su aplicación bíblica, se refiere a un carácter o suceso de la Biblia que tipifica a alguno que sucederá en el futuro.

Por ejemplo, el Cordero de Pascua en Éxodo es un tipo de Cristo. Cada detalle de este Cordero de Pascua, hablaba proféticamente del papel redentor que Cristo desempeñaría como el "Cordero de Dios" (Jn 1:29). Cada símbolo profético tuvo su cumplimiento cuando Cristo murió por los pecados del mundo.

Los tipos bíblicos a menudo vienen designados como "sombras de las cosas por venir" (He 8:5; 10:1). Tales personas y hechos, arrojan una sombra sobre el futuro, retratando el problema de las cosas venideras.

La Ley de Dios fue una sombra de las buenas cosas venideras. Representaba y era una sombra de las cosas mejores que iban a venir en Cristo (He 10:1).

Los "Días Santos" del Antiguo Pacto eran también sombras de las cosas venideras (Col 2:17). Aquellos Días Santos no eran completos en sí mismos. Parte del propósito de su cumplimiento, era proyectar un retrato profético de las cosas que aun tenían que venir.

La interpretación y exposición de los tipos de la Biblia es una tarea altamente especializada que requiere la habilidad de aquéllos que son maduros y especializados en asuntos bíblicos. Los principiantes deberán evitar el predicar sobre los tipos más profundos, ya que, las interpretaciones carentes de pericia pueden conducir a algún tipo de error desafortunado.

Un conocimiento profundo y concienzudo de toda la Biblia es esencial en aquéllos que buscan exponer el significado de los tipos. Tales enseñanzas deberán ser sustanciadas y sostenidas por toda la Biblia.

a. Principios Para Su Uso. Cuando intente usted por primera vez enseñar sobre tipos bíblicos, por favor, tenga en mente los siguientes principios:

1) Use Los Tipos Más Simples. Empiece con los tipos más simples en los que la implicación es muy obvia.

2) Mantenga La Interpretación Amplia. Nunca intente interpretar cada mínimo detalle del tipo. Mantenga el bosquejo de la verdad lo más amplio posible.

3) Evite Ser Dogmático. Evite ser dogmático sobre lo que enseña el tipo.

4) Ilustran Doctrina. Nunca base su posición doctrinal sobre la enseñanza de los tipos, éstos deben ilustrar la doctrina, no iniciarla.

5) Permanezca Abierto A Corrección.
Permanezca abierto a la corrección de parte de los que tienen mayor madurez que usted.

4. Expositivo
Mediante este método intentamos exponer el significado y la verdad contenidos en un pasaje particular de la Escritura. Intentamos sacar a la luz lo que está a menudo escondido detrás de la superficie de la página. Éste es un excelente método de enseñar el temor completo de la verdad bíblica (Hch 20:27).

Usted puede tomar un libro de la Biblia y explicar su significado, capítulo por capítulo. Quizás pueda estudiar un capítulo completo, siguiendo versículo tras versículo cada semana, explicando el significado y la verdad envuelta a medida que va leyendo. Esto puede evolucionar en una serie de estudios bíblicos que pueden durar semanas o meses completos.

De esta manera, su congregación se familiarizará con cada parte de la Biblia, siendo expuesta a toda la verdad que Dios desea comunicarles para el enriquecimiento y perfección de sus vidas espirituales.

5. Biográfico
Una biografía es una historia de la vida de una persona. Por lo tanto, este método envuelve el estudio de las vidas de los muchos personajes que encontramos en la Biblia. Cada biografía registrada en la Biblia, contiene un significado importante para nosotros. Cada vida tiene algo que enseñarnos.

El estudio de los personajes de la Biblia, es muy interpelante y absorbente. Escoja un personaje particular. Lea cada referencia que aparezca en la Biblia relacionada con él o ella. Tome notas de cada pensamiento que le venga a la mente.

Empiece a reunir esos pensamientos en orden cronológico en el orden en que acontecieron.

• Estudie el nacimiento de la persona.
• Considere las circunstancias en que se crearon.
• Enfóquese en los tratos de Dios con su vida.
• ¿Cómo reaccionaron ante las mismas?
• ¿Qué aprendieron de ellas?
• Si tuvieron éxito en la vida, ¿Qué los hizo prósperos?
• Si su vida terminó en fracaso ¿En qué se equivocaron?
• ¿Qué podemos aprender de su vida?

Todas estas son cosas informativas e interesantes que podemos aprender de las vidas ricas de los hombres y las mujeres que encontramos en la Biblia.

6. Analítico
Este tipo de sermón se relaciona con el análisis detallado de un tema para extraer el mayor contenido de su verdad. Así que, partiendo de esa verdad, se deben enseñar los principios subyacentes involucrados.

7. Analógico
Gran parte de la Biblia está escrita en forma de analogía. Enseña una verdad a partir de un caso paralelo. Los escritores usan a menudo un tema natural a partir de la cual enseña una verdad espiritual. Envuelve la comparación de funciones similares, el proceso de razonar a partir de casos paralelos. El sermón analógico intenta comunicar la verdad contenida en una analogía.


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