Capítulo 3
Señales Que Seguirán Al Evangelismo

A. LAS SEÑALES Y MARAVILLAS HAN SIDO DADAS PARA CONFIRMAR LA PALABRA
A medida que usted predica el evangelio, es importante recordar que una de las razones principales por las cuales el Espíritu de Dios ha sido dado, es para confirmar Su Palabra a través de los Dones del Espíritu.

1. En El Antiguo Testamento
Elías levantó de los muertos milagrosamente al hijo de la viuda, quien declaró: "...Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca" (1 R 17:24).

2. En El Nuevo Testamento
"Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían" (Mr 16:20).

Jesús dijo: "Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin" (Mt 24:14).

El término griego "para testimonio", en el versículo citado anteriormente, es traducido: "maturión", que significa "algo evidente, con pruebas, con evidencia". En otras palabras, algo para verificar su autenticidad. Jesús estaba diciendo que el evangelio sería predicado con algo para verificar su autenticidad, y esa es la razón por la cual tenemos los Dones del Espíritu Santo.

3. Mostraron La Aprobación De Dios Del Ministerio De Cristo
"Jesús Nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él" (Hch 2:22).

"Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado" (Jn 5:36).

"Cuando vino a Galilea, los galileos le recibieron, habiendo visto todas las cosas [milagros] que había hecho en Jerusalén, en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta" (Jn 4:45).

4. Verifica El Respaldo De Dios Sobre Su Ministerio
"Testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad" (He 2:4).

B. LOS RESULTADOS MILAGROSOS EN LA SALVACIÓN DE LOS INCRÉDULOS
1. Pedro Sana Un Cojo (Hch 3:1-11)

A medida que Pedro y Juan iban para el templo a orar, Pedro fue impulsado por Espíritu para sanar a un cojo. Este evento atrajo personas a escuchar la predicación del Apóstol (v 12-26), y finalmente, muchos recibieron al Señor.

"...muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil" (Hch 4:4).

2. El Apóstol Ora Por Poder (Hch 4:29-31)
Una vez que probaron las maravillas sobrenaturales, los apóstoles oraron para predicar la Palabra osadamente y para realizar mas señales y maravillas.

"Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios" (Hch 4:29-31).

3. Los Apóstoles Ejecutan Señales Y Maravillas (Hch 5:12-16)
"... y hacían muchas señales y prodigios en el pueblo" (v 12).

"... y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres" (v 14).

4. Felipe Ejecuta Milagros (Hch 8:5-8)
Versículo 6: "y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía".

5. Pedro Sana A Eneas (Hch 9:32-35)
Eneas había estado paralítico por ocho años, y después que Pedro le sanó, muchos creyeron en Cristo.

"Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor" (v 35).

6. Pedro Resucita A Dorcas De Los Muertos (Hch 9:36-42)
Una mujer cristiana llamada Dorcas fue levantada de los muertos en la ciudad de Jope y muchos creyeron en Jesús.

"...Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor" (v 42).

7. Elimas El Mago Quedó Ciego (Hch 13:6-12)
El Espíritu otorgó los Dones del Espíritu a Pablo (Palabra de Sabiduría o Ciencia y Palabra de Conocimiento o Discernimiento), lo cual, ayudó a que el procónsul fuera salvo.

"Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor" (V 12).

C. LAS SEÑALES Y MARAVILLAS NO GARANTIZAN LA PERMANENCIA DEL FRUTO
No hay garantías de que alguien siga a Jesús aun después de que haya experimentado personalmente Su poder milagroso.

Jesús se movía poderosamente con señales y maravillas, pero confesó su desilusión respecto a que la mayoría de las personas que lo seguían, lo hacían por razones equivocadas.

Estaban más interesados en comer de los panes y los peces, que en hacer de Jesús el Señor de sus vidas. (Jn 6:26).

Recuerde, fuera de las decenas de miles de personas que contemplaron a Jesús realizar milagros, prácticamente ninguno le acompañó durante las horas amargas de la crucifixión. Aun en Pentecostés, solamente un remanente de 120 discípulos (Hch 1:15) se congregó a orar, aunque 500 habían visto personalmente al Cristo resucitado (1 Co 15:6).

1. Solamente Uno Creyó (Lc 17:12-19)
Jesús se fue a una aldea y sanó a 10 leprosos, pero solamente uno de ellos regresó a expresarle las gracias y a glorificar a Dios. Aunque sus vidas habían sido milagrosamente tocadas por Dios, 90% de ellos se iban por sus caminos, indispuestos a rendir sus corazones para seguir al Hijo de Dios.

2. Algunos Creyeron, Otros No Creyeron (Hch 14:1-7)
Pablo y los otros discípulos continuaron predicando osadamente, y Dios confirmaba sus palabras con señales y maravillas.

"Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios" (v 3).

Aun con las señales y maravillas, algunos creyeron y otros no.

"Y la gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban con los judíos, y otros con los apóstoles" (v 4).

El pueblo quería apedrearlos: "...los judíos y los gentiles, juntamente con sus gobernantes, se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos" (v 5).

"Habiéndolo sabido, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a toda la región circunvecina, y allí predicaban el evangelio" (vs 6, 7).

Los discípulos fueron "guiados por el Espíritu" (después de casi ser apedreados) para que se fueran de aquel lugar particular y predicaran en otros lugares.

"Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos" (14:1).

Pablo y otros salieron a predicar el evangelio y muchas personas creyeron a la Palabra.

"Mas los judíos que no creían excitaron y corrompieron los ánimos de los gentiles contra los hermanos" (v 2).

Los incrédulos provocaron al pueblo para que se opusieran a ellos.

D. LAS SEÑALES Y MILAGROS COMPRUEBAN LA PALABRA DE DIOS
1. Una Historia De La Vida Real

La historia que sigue, ilustra lo que sucedió en la vida de un joven misionero-evangelista en búsqueda de la efectividad en las "señales que han de seguir en el evangelismo".

a. Fracaso En India. Hace muchos años, un joven misionero cristiano y su esposa salieron para la India. Ellos no entendían el mensaje de las Escrituras citadas anteriormente. No entendían los milagros por la fe. Dirigieron varias almas a Cristo, pero fueron un fracaso en general.

Cuando predicaron a Jesucristo, los hindúes le aceptaron amablemente en teoría como otro dios agregado a sus varios millones de otros dioses, pero ningún cambio fue visto en sus vidas.

Los musulmanes argumentaban: "¿Cómo sabe usted que Jesucristo es el hijo de Dios o que Dios le levantó de los muertos?" Ellos sostenían que: "Él fue un buen hombre, pero no el Hijo de Dios, y ciertamente no resucitó de los muertos".

Ellos afirmaban que el Corán es la Palabra de Dios y que Mahoma fue el profeta de Dios.

Esta pareja joven declaró que la Biblia es la Palabra de Dios y que Jesucristo era Su Hijo. "Compruébelo", decían los Musulmanes. "Lo probaremos. Examinen estos versículos; observen lo que dicen". Comenzaron a leer la Biblia a los musulmanes.

"¡Oh, no!", replicaron ellos; "esa no es la Palabra de Dios. Eso no prueba nada. Nuestro Corán es la palabra de Dios".

¿La BIBLIA? o ¿el CORÁN? ¿Cuál es la palabra de Dios? ¿Cómo podían probarles que la Biblia era la Palabra de Dios? No podrían sin la manifestación de milagros.

Así que, ansiaban que ocurriera una experiencia como de las que leemos en la Biblia. "Y con gran poder los apóstoles daban testimonio [maturion = algo evidente, una prueba] de la resurrección del Señor Jesús" (Hch 4:33).

Ellos regresaron a su país natal, enfermos, desanimados y quebrantados en el espíritu. A pesar de todo eso, no se rindieron. Se pusieron a ayunar y oraron por la salvación de las masas que no han tenido el privilegio de escuchar el evangelio. ¿Cuál fue la respuesta?

b. Una Visión De Jesús. El desanimado misionero cuenta su propia historia:

Una mañana a las seis de la madrugada, fui despertado y vi a Jesucristo de pie en nuestro cuarto. Al contemplarlo, quedé como muerto. No podía mover ni un dedo, ni de mis manos, ni de mis pies. Agua comenzó a correr de mis ojos, aunque no estaba consciente de si era llanto.
No sé cuanto tiempo resistí Su mirada penetrante, antes que desapareciera, ni tampoco cuanto tiempo pasó hasta que pude moverme de la cama. Me moví como pude hasta el piso con el rostro hacia abajo y permanecí postrado ante Él hasta la tarde.

Cuando caminé fuera del cuarto ese día, fui un hombre nuevo. ¡Había conocido a Jesús! Él no era meramente una religión. Estaba vivo y era un personaje real. ¡Le vi! Lo hice Señor de mi vida.

Desde ese día, lo que la gente diga o piense, no es lo que importa. Descubrí al Cristo viviente y lo hice Señor de mi vida.

Después de esa experiencia, un hombre de Dios vino a nuestra ciudad predicando y ministrando a los enfermos. Nosotros presenciamos cientos de conversiones y de milagros de sanidades, fui abrumado por lo que vi.

Parecían como 10 mil voces arremolinadas sobre mi cabeza diciendo: "Usted puede hacer eso. Eso fue lo que Jesús hizo. Eso fue lo que Pedro y Pablo hicieron. Eso comprueba que los métodos bíblicos son para hoy. Usted puede hacerlo".

Sabía que podía hacerlo. En otras palabras, sabía que Cristo podía hacerlo en y a través de mí. Sabía que Él nunca cambia.

c. Cruzadas De Evangelismo De Las Masas:
1) El Caribe.
Así que, nos fuimos tras los inconversos. Volamos a Jamaica. En trece semanas, más de 9 mil almas aceptaron a Cristo; 90 ciegos fueron sanados; más de 100 sordomudos recibieron sanidad. Cientos de otros milagros tomaron lugar como "...ayudándoles el Señor y confirmando la Palabra con las señales que la seguían" (Mr 16:20).

Luego, salimos para Puerto Rico. Las cruzadas fueron aun mayores. ¡Fueron masivas! Nuestro mensaje fue simple. La gente caía a la realidad. Ellos creyeron "...porque veían las señales que hacía en los enfermos" (Jn 6:2).

Después viajamos a Haití. Sucedió lo mismo en este país. Las multitudes eran demasiado inmensas para acomodarlas en algún edificio; se extendían por todas las carreteras y avenidas.

El siguiente país visitado fue Cuba. En este tiempo, comenzó a verse como algo más que una visitación espiritual espontánea en unos cuantos países, comenzó a ser como un patrón.

Tales cruzadas habían sido anunciadas a través de todo el mundo.

Pero la tradición es fuerte en la iglesia. Ministros con muy buenos testimonios comenzaron a prepararnos y a consolarnos para el fracaso inevitable. Se nos dijo que de seguro no podíamos esperar que todas esas victorias espirituales fueran a obtenerse en todos los lugares.

Algunos nos aconsejaron que de tiempo en tiempo, Dios preordena esos grandes eventos, pero que no podían ser un patrón.

Se nos dijo que estuviéramos preparados para derrotas así también como para triunfos, que vendrían porque Dios obra de esa manera, a fin de que no vayamos a llenarnos de arrogancia.

Todo esto sonaba tradicional para nosotros y no aceptamos sus palabras. Estábamos convencidos de que la Gran Comisión que Jesús dio era para "todas las naciones, y para toda criatura". Él prometió que estas señales seguirían a "los que creyeran", y nunca mencionó una excepción "hasta el fin del mundo".

Creíamos que cualquier persona, en cualquier nación en el mundo entero, creería cuando viera los milagros. Parecía lógico para nosotros que sí predicamos el evangelio, Cristo lo confirmaría con milagros. Nosotros nos paramos firmes sobre este hecho.

No estábamos preocupados por el fracaso entonces, y todavía no lo estamos. Creemos en el éxito. Cristo nunca fracasó. Su Palabra nunca falla. El evangelio nunca falla.
Cuando llegamos a Cuba, los líderes espirituales nos aconsejaron concerniente a la sabiduría del equilibrio y paciencia, que no deberíamos esperar una gran cruzada evangelística en Cuba, como la que habíamos experimentado en Jamaica y en Puerto Rico. Su lógica afirmaba que ya "Jamaica era tradicionalmente cristiana. Por supuesto que Puerto Rico había sido influenciado tanto por los Estados Unidos que la oposición religiosa no era un factor en su territorio".

"Pero acá en Cuba", dijeron ellos, "las personas son radicales en su tradición religiosa cristiana. Puede que acá no tengan el mismo éxito".

A pesar de todos aquellos avisos, resultó que las personas son exactamente las mismas cuando el evangelio del Reino de Dios es predicado.

Una procesión organizada por cien líderes cristianos de la iglesia tradicional, marchó por las calles para avisar al público contra el concurrir a nuestra cruzada masiva; no obstante, decenas de miles concurrieron y miles se entregaron al Señor; cada cruzada conducida en cada una de las ciudades de Cuba tuvo gran éxito.

2) Venezuela. Después salimos hacia Venezuela. Todavía recuerdo el consejo que recibimos allá:
"Oh, es diferente aquí. En Cuba y Puerto Rico, la oposición religiosa no es tan grande porque las gentes son influenciadas por los Estados Unidos; aquí están en el continente de América del Sur. Ustedes podrían ser apedreados hasta la muerte por la gente de la iglesia tradicional".

Venezuela fue exactamente como Cuba. Multitudes de personas creyeron. Miles fueron salvas. No hubo diferencia alguna.

3) Japón. Luego, viajamos hacia Japón. Cuando supieron que íbamos en camino, nos escribieron muchas cartas deprisa diciéndonos: "No vengan acá. Japón es muy difícil. Los milagros no son para esta tierra. Japón procura solamente el conocimiento académico. Ellos miran a sus antepasados como su recurso o fuente espiritual. Demasiadas de sus religiones tienen cultos de sanidad. Nosotros los cristianos no queremos que nuestra religión sea identificada con esos sanadores. Además, los milagros nunca convencerán a los japoneses de que Cristo es el Hijo de Dios".

Otros dijeron: "Japón es budista y sintoísta (especie de culto de los antepasados). Usted no está acostumbrado a predicarles. Las personas en el hemisferio occidental son fáciles de alcanzar. Ya ellos creen en la Biblia. Ellos creen que Jesús es el Hijo de Dios, que su sangre fue derramada por nuestros pecados, pero los japoneses jamás creerán tal cosa. No tendrán el mismo éxito acá. Estas personas no son emocionales. De seguro que no responderán".

El patrón del éxito en nuestras cruzadas parecía amenazar el mismo fundamento de las tradiciones de la iglesia en Japón, la cual, demostró ser muy inefectiva.

En ese tiempo, era algo poco común el ir a una nación a predicar al aire libre en los lugares públicos, y cosechar miles de almas repetidas veces. Los tradicionalistas decían que tenía que ser emocionalismo. Los conversos de ese nuevo evangelismo de masas no durarían.

Los misioneros y líderes de iglesias en el último siglo (1800), nunca lo hicieron de esa manera. Ellos trabajaron pacientemente durante años a fin de conseguir unos cuantos conversos, pero los tales, eran sólidos y genuinos en sus creencias. Así que, muchos pensaron que el evangelismo de masas era algo superficial y que no soportaría la prueba del tiempo.

Un pastor en India me dijo: "He ministrado aquí durante cinco años y nunca he ganado un alma para Cristo. Ese es el estilo de vida en la India. Hay que tener mucha paciencia".

Un patrón revolucionario parecía estar tomando forma. Instintivamente, las mentes tradicionales rechazan cualquier cosa nueva que amenace con reemplazar las normas y posiciones instituidas y aceptadas de la Iglesia.

Es evidente que Dios quería mostrar a Su pueblo en todas partes, que no hay excepciones en el evangelismo. Jesús quería que todos supieran que Su Gran Comisión demostraría ser efectiva en todas las partes donde el evangelio fuera proclamado con fe viva y acciones obedientes.

No todos los líderes de la Iglesia en Japón fueron pesimistas y negativos. Algunos escribieron: "Vengan por aquí y ayúdenos. Los conceptos teológicos modernos acerca de Cristo, nunca pueden salvar a los japoneses. ¡Ellos necesitan ver milagros!".

Todavía recuerdo la lógica de un pastor bautista que escribió: "Japón está lleno de falsos cultos de sanidades. Los japoneses tienen que ver lo que es real. Nuestras iglesias modernas carecen del poder de hacer milagros. Vengan y ayúdenos. Ustedes tienen lo que necesitamos para ganar esta vasta nación de personas".

Nosotros aceptamos el reto y Japón demostró ser exactamente como Jamaica, Cuba y Venezuela. Cuando ellos vieron los milagros, los japoneses gritaron, lloraron y se arrepintieron con más emoción que la jamás vista en todos los lugares ya visitados.

Fuimos al corazón histórico y religioso de Japón, Kyoto. Allá, en un extenso campo cerca del área del pueblo, miles escucharon el evangelio. Un promedio de 44 sordomudos reclamó la sanidad en esa primera cruzada. Muchos grandes milagros fueron obrados por el poder de Dios.

Aquellos sintoístas y budistas actuaron exactamente del mismo modo que los jamaiquinos y cubanos. Miles creyeron en Cristo. Los japoneses respondieron como las demás naciones que visitamos anteriormente.

4) Tailandia. Fuimos a Tailandia, la monarquía budista fuerte del Sureste de Asia. Alguien dijo: "Esta no será como Japón. Los budistas japoneses han sido influenciados por la ocupación posterior a la guerra. Los japoneses son sensibles ante la influencia de los americanos, pero acá en Tailandia tenemos a los budistas de la vieja guardia. Ellos nunca han sido gobernados por un poder extranjero; de seguro que no prestarán atención a los extranjeros".

Cuando ministramos por primera vez en Tailandia, había menos de una docena de personas en todo el país que habían recibido un bautismo apostólico en el Espíritu Santo. Aun esos líderes bautizados en el Espíritu, no eran entusiastas tocante a la proclamación del evangelio en los lugares públicos. Eso era una violación a la cultura tailandesa.

Un método como ese parecería demasiado agresivo para cualquier comunidad en Tailandia. Ellos son una comunidad de personas muy serena y sensible. Cualquier método o acercamiento a ellos, deberá estar en armonía con su equilibrio tradicional.

No hay necesidad de decir que cuando los habitantes de Tailandia vieron los milagros: los ciegos viendo, los paralíticos caminando, los leprosos limpios y los sordos oyendo, su reacción no fue diferente a la de los japoneses, los venezolanos, los cubanos, los portorriqueños o la de los jamaiquinos. Ellos recibieron al Cristo viviente y comenzaron a seguirle con gran entusiasmo.

Hoy, hay miles de cristianos llenos del Espíritu a través de toda Tailandia. Muchos ministros ganadores de almas han florecido en su territorio, como edificadores de iglesias grandes y fuertes.

5) Indonesia. Cuando ministramos por primera vez en Java, Indonesia, el 95% de la población era musulmana. En nuestro viaje alrededor del mundo, habíamos escuchado cuán difícil eran los musulmanes de alcanzar. Ellos no creen que Jesús es el Hijo de Dios o que Dios le levantó de los muertos.

Nosotros recordamos cuán inútiles nos sentimos para convencer a los habitantes de la India. Sin embargo, cuando llegamos a la ciudad capital de Java, las cosas eran diferentes. Sabíamos cómo teníamos que creer en milagros.

La primera noche que prediqué a la multitud, efectué algo poco usual al final del mensaje.


.::3er Trimestre - .::SECCIÓN E