Quizás usted haya leído cómo Martín Lutero y sus seguidores fueron excomulgados de sus iglesias, acusados falsamente de toda clase de mal. Muchos fueron amarrados a los postes y quemados vivos debido a que no renunciaban a su fe en la sangre que Él derramó en la cruz para redimirlos.

2. Los Santos Sufren Persecución
Martín Lutero, Calvino, Knox, Fletcher y muchos otros hijos benditos del Señor se mantuvieron firmes en defensa de las verdades de la salvación y de la manera de vivir libre del pecado, éstos, padecieron toda suerte de persecuciones.

La Palabra de Dios dice: "Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución" (2 Tim 3:12). Si usted o su iglesia profesa vivir en santidad y todavía no ha padecido persecución; si ha venido a ser muy popular, y la vergüenza y reproches de la cruz se han ido; tiene que haber algo radicalmente erróneo en algún lugar, ya que los que viven píamente tendrán que padecer persecución.

Así como el noble árbol volvió a echar las raíces de la justificación dentro del fértil suelo de la fe; así como la vida volvió a comenzar a subir por el tronco y las ramas del árbol; cada demonio del infierno parecía estar rabiando y rechinando los dientes contra los que vieron y aceptaron la luz de la salvación.

Los mártires fueron apedreados hasta la muerte, los colgaban en los patíbulos públicos, padecían las torturas de la Inquisición, sus ojos eran sacados con hierros calientes, eran azotados hasta que sangraban por grandes heridas en sus espaldas, les regaban las heridas con sal, eran echados en calabozos oscuros y, con todo, permanecían firmes y resueltos por Jesús.

Eran torturados de maneras indescriptibles, les cortaban las cabezas y otros eran sacrificados en la guillotina. Los Confederados o aliados por un pacto, eran echados de un lugar a otro y, muchas veces, tenían que esconderse en cavernas para poder orar o cantar alabanzas al Señor. Eran perseguidos y fastidiados en todo momento.

Pero Dios había dicho: "Restauraré los años que fueron destruidos". Y a pesar del martirio que sufrieron al ser quemados en los postes, a pesar de la sangre, el fuego, las aguas profundas de la tribulación y la ira de los demonios del infierno, la gran flecha había comenzado su trayectoria hacia arriba y nunca más se detendría hasta alcanzar la cúspide y el árbol logrará ser restaurado nuevamente a su perfección.

La persecución no puede detener a Dios. Las inundaciones no pueden aminorar Sus pasos. El fuego no puede retrasar Su progreso.

Por lo tanto, línea sobre línea, precepto sobre precepto, un poquito aquí y otro poquito allá (Is 28:10-13), la obra de restauración ha continuado su marcha adelante.

El Señor no sólo restauró los años que el revoltón había devorado, sino también los años que el pulgón había comido.

H. CÍRCULO 8: LOS AÑOS DEL PULGÓN SON RESTAURADOS
"…Y os restituiré los años que comió… el pulgón…" (Jl 2:25).

1. La Santidad Es Restaurada
Se comenzó a predicar la completa consagración y santidad a Jehová; Dios llamó a muchas otras personas a separarse del mundo con una realización más profunda de lo que significaba vivir una vida completamente rendida y consagrada a Dios.

Las personas que estaban ubicadas un escalón más bajo siempre parecían batallar contra las que estaban un escalón más arriba. No obstante, a medida que la obra de cernir y separar continuaba, Dios dirigía a Su pueblo adelante hacia alturas cada vez más elevadas.

Cuando una iglesia se enfriaba, perdía su primer amor o rechazaba verdades más elevadas, comenzaban a perderse espiritualmente.

Tan pronto como un credo (grupo) rehusaba andar en la luz como era conferido por el Señor o comenzaba a organizar y a establecer normas de hombres, Dios simplemente saltaba sobre sus murallas y los abandonaba para que practicaran sus ceremonias y ritos humanos, tomando con él a la manada pequeña de entre los que había llamado una vez.

En muchos casos, el ángel mensajero de Dios que lleva Sus cartas, tuvo que escribir sobre el dintel de la puerta de las iglesias modernas.

"…tienes nombre que vives, y estás muerto" (Ap 3:1), o "Que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella…" (2 Tim 3:5).

Pero la obra no fue detenida; en alguna parte había santos orando; en algún lugar había corazones hambrientos congregándose en cultos de oración en los hogares o en las esquinas de las calles, y los tallos y ramas tiernas del árbol comenzaron a retoñar.

La consagración y la santidad estaban siendo predicadas, y los años que el pulgón había comido estaban siendo restaurados.

2. Un Pueblo Separado
Juan Wesley (1703-1791)
fue un hombre con un mensaje para la iglesia y para el mundo en 1700. Él también sufrió persecución. Los predicadores de las esquinas de las calles, en aquellos días, eran apedreados y atacados con huevos podridos. Eran humillados, pero no derrotados. El poder de Dios era manifestado en la amada y antigua Iglesia Metodista.

En los servicios de Carlos Finey también (Evangelista norteamericano de 1800) los hombres y las mujeres eran sobrecogidos por el poder del Espíritu de Dios. Señales y milagros acompañaban a los que predicaban la Palabra: que eran los que llevaban el "alimento a su debido tiempo"(Sal 145:15).

Aunque estas iglesias vivían vidas santas en oración y poderosas en Jesús, padecían horribles persecuciones. Ahora, cuando ellas también comenzaron a descender hacia los fríos y formales ritos religiosos como las demás antes de ellas, el poder y manifestación del Espíritu comenzó a escurrirse de entre sus medios.

Cuando los banquetes en los salones reemplazan los aposentos altos, y los conciertos el lugar de los servicios de oración, el Espíritu es contristado y se retira.

A medida que cada cuerpo de creyentes comenzó a organizarse y a elevar las murallas de diferencia, Dios simplemente pasó por sobre sus murallas y llamó a otros grupos de personas separadas que estuvieran dispuestas a sufrir y a sacrificarse por Él.

Entonces vino el día en el cual William Booth (fundador del Ejército de Salvación) fue llamado a decidir entre comprometer sus creencias o seguir la gran luz que Dios le había revelado. A medida que vacilaba por unos momentos, su esposa le llamó desde el balcón de aquella enorme iglesia diciéndole: "¡Di que no William!"

Y William Booth dijo: "¡No!" y rehusando comprometerse, continuó adelante predicando el mensaje que Dios le había llamado a predicar.

En los primeros días del Ejército de Salvación, no eran populares, padecieron persecución, eran un pueblo peculiar así como lo habían sido los demás mencionados anteriormente en el principio.

Ellos también fueron apedreados y puestos en prisiones. Algunos hasta llegaron al martirio. Sin embargo, ni el diablo, ni sus agentes pudieron detener a Dios y Su obra de restauración.

En esos primeros días del Ejército de Salvación, no era raro ver a los hombres y mujeres recibiendo el impacto del poder de Dios. Algunos de ellos recibieron el poder del Espíritu Santo y hablaron en otras lenguas.

Entre ellos, había manifestaciones poderosas de Dios tales como danzas en el Espíritu y vigilias de oración. En fiel cumplimiento a la profecía, mientras vivían vidas santas y separadas, eran perseguidos y maltratados por el mundo.

Entonces, aparecieron las Iglesias de la Santidad, bendecidas maravillosamente de Dios; Él se movía en medio de ellas majestuosamente.

Muchas de esas maravillosas personas pensaron que al final el Señor había restaurado todo lo que habría que restaurar a la Iglesia, creyendo que ya habían recibido todo lo que Él tenía para ellos. ¡Pero no fue así! Dios había dicho: "Y os restituiré los años que comió la langosta, el pulgón, el revoltón y la oruga…" (Jl 2:25). Esto significaba que TODO lo que se había perdido, sería restaurado.

Hasta el presente, únicamente se habían restaurado los años que habían sido comidos por el revoltón y el pulgón. ¿Qué acerca de los años comidos por la langosta y la oruga? Cuando Dios dice "TODO", ¿quiere decir El todo, o solamente la mitad? Por supuesto que quiere decir todo. Por consiguiente, pasemos adelante:

I. CÍRCULO 9: LOS AÑOS DE LA LANGOSTA SON RESTAURADOS
"Y os restituiré los años que comió la langosta" (Jl 2:25).

1. El Revestir Del Espíritu Santo Es Restaurado
En todos los siglos de la historia de la Iglesia, un pequeño remanente de santos fieles ha recibido el Espíritu Santo y hablado en otras lenguas como en los tiempos bíblicos. Sin embargo, en la Iglesia en general, los años que la langosta había devorado en el Círculo 3 (el Bautismo del Espíritu Santo y los dones del Espíritu), no habían sido restaurados en grandes medidas.

Por consiguiente, eso sería lo próximo en ser restaurado. Pedro, al citar al Profeta Joel, dice: "…en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne…" (Hch 2:17). Joel declara: "Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en JEHOVÁ vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia [en Pentecostés] a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana [Pentecostal] y tardía [Fiesta de los Tabernáculos] como al principio [a principios del mes]" (Jl 2:23). En este versículo la frase a "principios del mes" se refiere a la temporada en la cual la Fiesta de los Tabernáculos (o la fiesta del Recogimiento de la Cosecha) era celebrada. Examine la Sección C10 para más detalles sobre esto.

2. La Lluvia Tardía Desciende
Hace solamente unos cuantos años atrás que esta lluvia tardía comenzó a caer. Quizás usted recuerda el gran Avivamiento de Welch, en el cual, el fuego descendió bajo la predicación de Evan Roberts.

Muchos fueron salvos y bautizados con el Espíritu Santo. Los que recibieron al consolador, el Espíritu de Dios, hablaron en otras lenguas.

En Muki, India, la misionera Pandita Ramabai estaba orando con un grupo de mujeres jóvenes hindúes. Habían empleado días y noches de oración, cuando repentinamente el Espíritu fue derramado en medio de ellas como lo fue en el Día de Pentecostés.

Se dice que se vio el fuego visible sobre la cama de una joven, y cuando las demás muchachas fueron a buscar agua para apagarlo, descubrieron que era el fuego del Espíritu Santo, así como Moisés vio el fuego en la zarza que ardía y ésta no se consumía.

Aquellas preciosas muchachas hindúes que recibieron el Espíritu Santo, hablaron en otras lenguas como el Espíritu les daba que hablasen. Una de ellas habló el idioma inglés (el cual nunca antes había estudiado) y este es el mensaje que fue hablado a través de ella: "Jesús viene pronto, preparaos para el rapto".

Aquel gran avivamiento se extendió por todas partes. Casi simultáneamente, el Espíritu Santo fue derramado en los Estados Unidos de América, en Inglaterra, en Canadá, en África, en China y en las Islas de los océanos.

Nunca hubo un avivamiento mundial tan poderoso, que se extendiera tan rápida y simultáneamente. El Espíritu fue derramado sobre los grupos que se congregaban a orar en sinnúmero de lugares, quienes nunca antes habían escuchado acerca del revestimiento del Espíritu Santo.

En cada caso, sin excepción, los que recibían el Espíritu Santo hablaban en otras lenguas exactamente como los que lo habían recibido en los tiempos bíblicos. La lluvia tardía estaba cayendo sobre la tierra. A fin de recibir el Espíritu Santo, uno tenía que estar vacío y ser humilde. Cuando se humillaban a sí mismos y buscaban de todo corazón, tanto pobres como ricos, negros como blancos, amas como sirvientas, etc., recibían el Espíritu Santo por igual.

Quienes lo recibían magnificaban al Señor y glorificaban Su Nombre como nadie, excepto creyentes llenos del Espíritu podían hacerlo.

Olas de gloria, inundaciones de loor emergían de las asambleas que recibían el Espíritu Santo. No había manera de detener aquel gran despertamiento que se extendía por todas partes.

3. El Derramamiento Del Espíritu Santo Fue Condenado
Así como los demonios y los hombres impíos habían batallado contra la restauración de los años que el revoltón y el pulgón habían devorado, de igual manera ahora éstos se oponían con esfuerzos renovados contra la restauración de los años devorados por la langosta.

La historia volvía a repetirse de nuevo y los santos que estaban en un escalón más bajo, indispuestos a humillarse a sí mismos, batallaban contra aquellos que habían ascendido un escalón más alto, y muchos rehusaban andar en la luz.

Fracasaron en comprender que Dios en realidad estaba determinado a cumplir Su promesa de que restauraría "TODO" lo que había sido devorado.

Ellos perdieron de vista el hecho de que el Señor dijo que venía por una Iglesia perfecta y aderezada con todo el poder y gloria del Espíritu.

Algunos aún declaraban que el Bautismo en el Espíritu Santo no era para nuestros días, y que no podían entender cómo podíamos estar viviendo todavía en la dispensación del Espíritu Santo; pero la verdad es que lo estaremos hasta que Jesús venga.

Algunos predicadores de la oposición, saltaban sobre los púlpitos para condenar a los que habían recibido el Espíritu Santo a la manera bíblica. Ellos decían: "¡Fuego sin control!, ¡Emocionalismo!, ¡Hipnotismo!, ¡Falsa enseñanza!" Eran catalogados con toda suerte de nombres.

¡Oh, la ceguera de esos miserables perseguidores! Ellos mismos, quienes habían sido perseguidos por la luz y la verdad restaurada unos cuantos años atrás, ahora estaban persiguiendo a los que se movían adelante hacia una luz mayor.

Se imprimieron tratados y avisos para condenar el derramamiento del Espíritu; grandes predicadores montaban sus plataformas y lo denunciaban, pero no podrían detener lo que ya Dios había dicho respecto a la restauración de los años perdidos y del envío de la lluvia tardía del Espíritu Santo. Ellos no podrían retener a Dios en la restauración del Bautismo del Espíritu Santo y derramar la lluvia a su debido tiempo como los anteriores perseguidores tampoco pudieron detenerlo en Su restauración de la salvación y santidad a Jehová.

Aquellos que batallaban contra el Espíritu Santo, estaban cerrando sus puertas con barras o rodeándose con nubes de incredulidad. Comenzaron a secarse inmediatamente en el aspecto espiritual. En el momento en que las iglesias y asambleas que una vez estaban saturadas del fuego de Dios y predicando (He 12:14), comenzaron a rechazar el Espíritu Santo, tal poder fue retirándose de sus medios hasta desaparecer por completo.

¡Oh, cómo es posible que no percibieran que el derramamiento de aquella lluvia tardía del Espíritu era lo que ellos necesitaban y lo que habían estado pidiendo! ¿Por qué no se humillaron a sí mismos y dejaron que el Espíritu que había estado "con" ellos entrara ahora "dentro" de sus vidas para que fueran templos del Espíritu Santo de Dios? (Jn 14:17).

4. El Derramamiento No Puede Ser Detenido
¡Tantas batallas y persecuciones para nada! Ellas no pudieron extinguir el fuego del Espíritu que venía sobre los que buscaban ardientemente Su presencia con corazones puros y humildes.

El batallar contra el derramamiento del Espíritu Santo, era como un hombre con una escoba en su mano, tratando de barrer hacia el mar las olas del Océano Pacífico. Mientras trata de barrerlas hacia el mar en una parte, las olas siguen azotando en innumerables otros lugares.

Además, si permanece por mucho tiempo donde las grandes olas están azotando y no se retira tierra adentro, las olas le pasarán por encima y se lo llevarán mar adentro. ¡Aleluya!

Una escoba no puede detener las olas del océano, ni tampoco las contiendas pueden detener la caída de la lluvia tardía, ya que Dios lo ha hablado. "Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne…" (Jl 2:28). Dejen de batallar contra Dios y abran sus corazones para recibir y dar la bienvenida a Su don: el Espíritu Santo.

Durante los pasados noventa años, cientos de millones de inquiridores sedientos de Dios han sido bautizados con el Espíritu Santo.

Así que, en el Circulo 9 en la gráfica, vi en mi visión las hojas que habían sido devoradas por la langosta siendo restauradas al árbol nuevamente.

Así como muchos, en los Círculos 7 y 8, habían creído que cuando el Señor restauró la plena salvación y santidad ya tenían todo lo que necesitaban; ahora sucede que todos los que han recibido el Espíritu Santo, piensan que ya tienen todo lo que el Señor tenía para ellos.

Creían conscientemente que una vez llenos con el Espíritu Santo y hablando en otras lenguas, en realidad ya habían alcanzado todo lo que el Señor tenía para ellos, y dejaron de buscar más.

Sin embargo, esto no fue todo lo que la Iglesia había perdido y, por lo tanto, no todo lo que Dios le habría de restaurar.

J. CÍRCULO 10: LOS AÑOS DE LA ORUGA RESTAURADOS
"Y os restituiré los años que comió… la oruga…" (Jl 2:25).

1. Restauración De Los Dones Y Frutos
Así como el Padre otorgó el don de Su Hijo unigénito Jesús al mundo, y así como Jesús otorga el Don del Espíritu santo: la promesa del Padre sobre el creyente, de igual manera el Espíritu Santo tiene Sus dones que conferir a los que le reciben.

Los nueve Dones y Frutos del Espíritu, vistos en el Círculo Uno, son nuevamente restaurados al árbol. Muchos niños bendecidos del Señor se quedan detenidos en la experiencia de la salvación y consagración, ignorando el siguiente paso, que es aceptar el Espíritu Santo.

2. Procurando Los Dones
Además, muchos de los que han recibido el Espíritu Santo se detienen ahí y no procuran la bendición de 1 Corintios 12:31: "Procurad, pues, los dones mejores".

Al buscar más de la voluntad de Dios para nuestras vidas después de haber recibido el Espíritu Santo, no pida más por el Espíritu, ya que si lo recibió, usted lo recibió a Él por completo. Él no es divisible.

Usted lo tiene o no lo tiene, lo recibió o no lo recibió. Por lo tanto, si ya Él vino a su corazón, si ya habló en otras lenguas a través de usted como en Hechos 2:4, significa que está morando en su interior. Ahora deberá orar para que viva una vida más sensible y sumisa al Espíritu en su interior.

Alguien ha dicho: "Oh, no busque los dones, busque al Dador". Pero amado, si usted ha recibido el Espíritu, entonces tiene al Dador. Escuche lo que dice Pablo: "…Procurad, pues, los dones mejores… procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia… Por lo cual, el que habla en lengua extraña pida en oración poder interpretarla… procurad profetizar…" (1 Co 12:31; 14:12, 13, 19).

Existe un Don de Profecía genuino, aunque el enemigo ha tratado de falsificarlo. El discernir los espíritus es algo muy necesario; el Don de sanidad y todos los demás dones, deberán ser manifestados en nuestros servicios locales.

Los Dones Y Frutos, están volviendo a aparecer en las ramas del árbol.

"Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;

A otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.

A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere" (1 Co 12:8-11).

En el Círculo 10 vemos el fruto, pero no en su completa madurez. A medida que oramos y nos rendimos al Espíritu, él buscará dónde ubicar los dones en cada miembro de la Iglesia como el Espíritu lo desee. Él se encargará que los dones y los frutos sean visibles en nuestros medios.

3. Adelante Hacia La Perfección
Jesús viene pronto, viene por una Iglesia perfecta, revestida de poder y gloria. Él viene por el árbol perfecto, repleto de todo don y fruto delicioso y maduro, completamente desarrollado sobre sus ramas.

¡Oh que despertemos y marchemos adelante hacia la perfección! El invierno ya concluyó y es historia; la primavera con su lluvia temprana pasó; el verano ya va pasando y la lluvia tardía hace tiempo que está cayendo. La cosecha está a la mano y el Maestro está buscando los frutos ya desarrollados y maduros.

Loado sea Dios por las raíces y el tronco de la salvación. Magnificado sea el Señor por los retoños firmes y las ramas fuertes de la santidad y consagración. Alabado sea Dios por las hojas verdes del Espíritu Santo. Pero el Maestro demanda frutos de Su árbol en estos días del fin, antes de su venida. Él requiere un fruto perfecto, no uno verde e inmaduro. En estos precisos momentos está murmurando: "Restauraré Todos Los Años Que Han Sido Devorados".

Amado amigo, hay mucha tierra por delante que poseer. Dejemos que el fruto del Amor sea obrado en su vida con Gozo, Paz, Paciencia, Bondad, Amabilidad, Fe, Mansedumbre y Templanza.

Regresemos nuevamente a Pentecostés y a la plenitud del poder y gloria Pentecostal registradas en la Palabra de Dios. Jesús viene pronto, muy pronto por Su Iglesia perfecta, por Su comprometida que le espera sin mancha, ni arrugas en este mundo. Jesús viene por Su árbol lleno de frutos perfectos y maduros.

Él nos arrebatará pronto y nos llevará a lugares celestiales donde nuestras hojas jamás se secarán, ni nuestros frutos se pudrirán.

Las manecillas del reloj en estos momentos apuntan hacia la hora señalada. La hora en la cual Jesús arrollará los cielos estrellados y descenderá por Su amada que está a la mano. El gran reloj del tiempo casi ha llegado a la hora determinada.

No permitamos que nada nos impida la obra de preparación de nuestras vidas. Tengamos cuidado de no apagar el fuego del Espíritu.

Vigilemos para no caer en las mismas trampas que cayeron otras personas anteriormente usadas por Dios en gran manera: en las trampas de la formalidad, de la frialdad y organización, de la edificación de murallas a nuestro alrededor y siendo negligentes en reconocer a los demás miembros de nuestro cuerpo: "porque por un mismo Espíritu somos todos bautizados en UN CUERPO" (1 Co 12:13).

Si alguna vez levantamos paredes y caemos en estas trampas de la formalidad, Dios pasará por nuestras murallas y escogerá a otro pueblo como ha hecho en otras ocasiones del pasado.

Por consiguiente, esfuércese en ir a la perfección, no se quede rezagado sin luchar por alcanzar lo mejor de Dios. Si pone su corona a un lado, otro pasará y la recogerá, y el número estará completo; no faltará ninguno. Solamente aquellos que marchen adelante con determinación siguiendo Sus preceptos serán arrebatados a las nubes.

Si ha estado dudando de Dios, deje de dudar. Él está esperando restaurar todos los años que han sido devorados, haciendo que usted se pare firme en esa gloriosa "compañía del árbol perfecto", listo y esperando por Jesús.


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