Capítulo 3
Líderes Dignos De Ser Seguidos
Introducción

Una nación (o una iglesia) invariablemente terminará por tener la clase de gobierno que se merece. El Antiguo Testamento apoya esto. La gente que no aceptó ni siguió la dirección ordenada por Dios, terminó por tener dirigentes libertinos y fatuos.

Isaías Dijo: "Y sucederá así como al pueblo, también al sacerdote…" (Is 24:2).

"Los profetas profetizaron mentira y los sacerdotes dirigían por manos de ellos, y mi pueblo así lo quiso" (Jer 5:31).

Note que el problema tiene dos aspectos. Es un problema de DIRECCIÓN (Profeta y Sacerdote) y del PUEBLO. Dios no hace responsable sólo a la dirección, sino también a los que "así lo quisieron". Dios responsabiliza a Su pueblo por seguir a falsos dirigentes.

Dios no condena solamente a los que venden en el Templo, sino también a los que compran. Si yo acepto la oferta de un ministro de orar por mí a cambio de que yo le dé una ofrenda de $20, yo soy tan reprobado como él, puesto que pienso que puedo comprar los dones de Dios con dinero (Hch 8:18-23).

A. ES NUESTRA RESPONSABILIDAD EL DISCERNIR EL LIDERAZGO APROPIADO
Puesto que Dios nos responsabiliza a todos, tenemos que estar conscientes de nuestra obligación de discernir la dirección apropiada, la cual, es digna de ser seguida.

1. Una Iglesia O Nación, Se Levanta O Cae Con Su Liderazgo
El profeta Jeremías señaló: "Muchos pastores [dirigentes] han destruido mi viña, hollaron mi heredad, convirtieron en desierto y soledad mi heredad preciosa.

Fue puesta en asolamiento, y lloró sobre mi desolada; fue asolada toda la tierra, porque no hubo hombre que reflexionase" (Jer 12:10, 11).

Dios estaba hablando a través del profeta sobre la dirección de la nación de Israel. Ellos los habían hollado y habían traído destrucción sobre todos.

Los líderes a los que siga, dictarán qué y quién es usted. De seguro que se levantará o caerá dependiendo del liderato que escoja seguir.

2. El Crecimiento Espiritual Es Limitado Por El Liderazgo
¡Pastor! La mayoría de la gente no se desarrollará más allá del nivel que usted tenga de madurez espiritual. El papel de líder ha sido dado por Dios para que le dé al pueblo un buen ejemplo que imitar.

Al discutir las responsabilidades de los líderes con Timoteo, Pablo escribió: "El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero" (2 Ti 2:6).

Para los dirigentes esto significa que, antes de que puedan esperar que la gente ore, ellos tienen que ser intercesores. Si desean que la gente sea dedicada, ellos tienen que ser dedicados. Ellos tienen que comer primero del fruto del que quieren que la gente participe.

a. Israel Sentenciado A Vagabundear. ¿Recuerdan a Israel en el desierto? Fueron los dirigentes los que dejaron a la gente fuera de la Tierra Prometida.

Cuando Dios los llamó para salir de Egipto, Sus planes eran de que entraran a Canaán cuarenta días más tarde. Una persona que caminara rápido podía fácilmente viajar de Egipto a la Tierra Prometida en una semana, pero a ellos les tomó cuarenta años. ¿Por qué? Por causa de sus dirigentes.

De cada una de las doce tribus fue escogido un dirigente para ir a espiar la Tierra Prometida y traer un informe (Nm 13:2-17).

De los doce dirigentes, sólo Josué y Caleb volvieron con un buen informe. Los otros diez rehusaron creer que Dios haría lo que había prometido. Ya que los gigantes de la tierra parecían ser enormes, dieron un informe negativo: uno que anuló la promesa de Dios.

La Biblia nos dice: "Todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz, no verán la tierra de la cual juré a sus padres, no, ninguno de los que me han irritado la verá" (Nm 14:22,23).

Los dirigentes sellaron el destino de dos millones y medio de personas. Fueron sentenciados a vagar por el desierto por cuarenta años. El plan de Dios de llevar a Su pueblo a nuevas y mayores bendiciones, fue destruido.

¿Ve lo importante de la dirección? ¿Se da cuenta ahora de lo esencial que es conocer las características y atributos de un dirigente digno de ser seguido?

B. COMO DISTINGUIR UN DIRIGENTE PIADOSO DE UNO INICUO
1. Buscan Responsabilidad ó Autoridad
Un dirigente piadoso es aquel que busca la responsabilidad. Un dirigente inicuo es aquel que busca la autoridad.

Los dirigentes que buscan la responsabilidad pueden ser seguidos, mientras que los que buscan la autoridad deben ser rechazados.

a. Dirigentes Piadosos Buscan Responsabilidad. El Apóstol Pablo escribió: "Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado; pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros.

Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio. Así que, a este espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos" (Fil 2:19-22).

Timoteo tenía un buen sentido de responsabilidad y se preocupaba por la gente. No buscaba sus propios intereses, sino los del pueblo de Dios. No buscaba títulos pomposos ni prestigio, sino la oportunidad de ser de utilidad y de tomar responsabilidad en la obra de Dios y en servir a Su pueblo.

Una de las palabras más tristes de la Biblia, son éstas de Pablo, "No tengo a otro líder, que el bienestar de ustedes sea de lo más importante en su mente. Pues casi todos, ponen sus propios intereses mas adelante que los de Jesucristo." ¡Qué triste! Pablo tenía sólo un líder, en quien tenía la confianza, que pondría los intereses de la gente antes que los propios.

b. Dirigentes Inicuos Buscan Autoridad. El Apóstol Pedro advierte a los dirigentes que pueden ser tentados a buscar la autoridad. "No piensen que son señores sobre la herencia de Dios, pero sean ejemplos al rebaño" (1 P 5:2,3 parafraseado).

El mensaje de Pedro es claro. Liderato no es señorío. Los dirigentes espirituales, tienen que tomar las responsabilidades de buena gana, a favor del rebaño de Dios, como un pastor lo haría por las ovejas. "Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente, no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto" (1 P 5:2).

Los líderes de la Iglesia no han sido nombrados por Dios para ejercer poderes autocráticos sobre la Iglesia.

c. Dos Ejemplos:
1) Diótrefes: Mal Dirigente.
El Apóstol Juan dijo: "Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe". Aquí tenemos a un dirigente que deseaba la autoridad a causa del prestigio que la acompañaba. Por lo tanto, Juan advierte: "Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos, se los prohibe, y los expulsa de la iglesia" (3 Jn 9,10).
¿Le han prohibido alguna vez tener comunión con alguien del pueblo de Dios en otra congregación, y le han dicho que se le consideraría desleal si lo hiciera?

Recuerde, nuestra primera lealtad pertenece a Dios y a Su Palabra (la Biblia). Después, debemos lealtad a todos los creyentes nacidos de nuevo, ya sea que se encuentren en iglesias católicas, protestantes o pentecostales. También debemos lealtad a nuestros dirigentes eclesiales si no nos piden que desobedezcamos a Dios, Su Palabra o a nuestro compromiso de sostener a todo el Cuerpo de Cristo.

Si un dirigente le dice que no puede tener comunión con alguien que no sea de su iglesia, usted se ha encontrado con algo parecido al "espíritu de Diótrefes". Este es el espíritu que no desea recibir a otros hermanos. Frecuentemente, si usted viola esta restricción, esta clase de dirigente deseará excomulgarlo de la iglesia.

¿Qué dice Juan que tienen que hacer los cristianos? ¿Seguir ciegamente a Diótrefes? No, él escribe: "AMADO, NO IMITES LO MALO, sino lo bueno..."

Usted no tiene la obligación de seguir a los malos dirigentes. Cuando un dirigente comienza a usurpar autoridad, deje de seguirle y él perderá su autoridad. Pida a Dios que se ocupe de él y le lleve al arrepentimiento.

Una de las maneras en que Dios disciplina a un dirigente que ha errado es cuando la gente deja de seguirle. IMITE LO QUE ES BUENO. "…El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios" (3 Jn 11).

2) Demetrio: Buen Dirigente. Dios siempre nos provee de una alternativa de dirección en el Cuerpo de Cristo. Juan recomienda a Demetrio como un dirigente digno de ser seguido. "Todos dan buen testimonio de Demetrio, y aun la verdad misma…" (3 Jn 12).

Tenemos la opción de seguir a buenos dirigentes y rechazar a los malos. No siga a los dirigentes que ansían la autoridad y buscan dominar a quienes los rodean.

2. Alimentan O Despojan A Su Rebaño
Un buen dirigente se preocupa de ALIMENTAR al rebaño.

Un mal dirigente se interesa en DESPOJAR al rebaño.

a. Los Dirigentes Piadosos Alimentan A Su Rebaño. Jeremías fue un profeta a los pastores. Jeremías sabía lo que Dios había prometido: "…os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia" (Jer 3:15). Si usted es un pastor genuino, según el corazón de Dios, se interesará primero que nada en alimentar al rebaño.

Dios continúa Su promesa: "Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras a donde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán. Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová" (Jer 23:3, 4).

Los dirigentes que alimentan a sus rebaños, son a los que debemos seguir.

b. Los Malos Dirigentes Despojan A Su Rebaño. Jeremías vio los problemas que surgían como resultado de una dirección descarriada. Él habló contra tales líderes. Debemos evitar líderes que maltratan al rebaño. "Y andan errantes por falta de pastor; y son presa de todas las fieras del campo y se han dispersado.

Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes y en todo collado alto, y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas y no hubo quien las buscase ni preguntase por ellas.

Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová: vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo sin pastor, ni mis pastores buscaron mis ovejas sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas. Por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová: Así ha dicho Jehová el Señor.

He aquí yo estoy contra los pastores y demandaré mis ovejas de su mano y les haré dejar de apacentar las ovejas ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas y no les serán más por comida" (Ez 34:5-10).

Hace unos pocos años, escuché un mensaje de un bien conocido dirigente religioso que estaba enseñando la relación "apropiada" entre el pastor y la gente.

Creía que la gente existía para servir a los dirigentes. Recuerdo sus palabras exactas: "Cuando necesito que me pinten la casa, me limito a llamar a algunos de mi rebaño y ellos pintan la casa. Cuando necesito que corten el pasto de mi patio, me limito a llamar a algunos de mi rebaño para que me hagan el trabajo".

Encuentro difícil creer que alguien que ha conocido los caminos de Dios y andado en Sus senderos, pueda decir ahora que el rebaño existe para servirle, en lugar de él servirle al rebaño.

Dios lo dice en voz clara y alta: "EVITAD ESA CLASE DE DIRECCION... aquellos que despojan el rebaño, los que esquilan el rebaño para sus propios fines y necesidades."

El profeta Miqueas muestra cómo los dirigentes espirituales y políticos se corrompen. "Edificáis a Sion con sangre, y a Jerusalén con injusticia. Sus jefes juzgan por cohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero" (Mi 3:10, 11).

Los dirigentes de la época de Miqueas, estaban realizando su servicio por una sola cosa: dinero. Vigile cuando el dinero se convierte en la motivación y la preocupación del liderato. El amor al dinero es claramente la raíz de todo mal, y cada vez que se convierta en el motivo principal para desear un puesto de dirección, acarreará destrucción.

El profeta señaló además: "…y se apoyan en Jehová, diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros. Por tanto, a causa de vosotros Sión será arada como campo y Jerusalén vendrá a ser montones de ruinas…" (vs 11,12).

Dios nos dice que si permitimos que los falsos dirigentes permanezcan en el poder, tanto ellos como el pueblo van directamente hacia su destrucción. Dios envía juicio sobre todas las naciones a causa de los errores de los dirigentes.

Tenemos que rehusar seguir a los pastores y líderes que despojan a las ovejas. "Amado, no imites lo malo..." (3 Jn 11).

c. Jesús Estableció Los Requisitos. Jesús estableció los requisitos de los dirigentes de la iglesia cuando dijo: "Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas" (Jn 10:12, 13).

¿Qué le preocupa al asalariado? El salario (el dinero), esa es su única motivación, los beneficios personales que puede recibir. No le importa el bienestar de las ovejas, si comen o no comen, si están en el redil o fuera, etc. En lo que a él se refiere, son simplemente "ovejas mudas" de las que debe aprovecharse. Esa es la actitud del asalariado.

El pastor verdadero cuida de las ovejas, desea poner su vida por su protección y pasa hambre, si es necesario, para lograr que sus ovejas estén alimentadas. Nunca toma una decisión sobre la base de cuánto dinero o qué salario va a recibir por su trabajo, ni de lo grande que pueda ser el título.

Esto no significa que el pastor verdadero y fiel no tenga derecho a ser sostenido. La Biblia utiliza una alegoría para enseñarnos nuestra responsabilidad hacia los verdaderos pastores. "No pondrás bozal al buey que trilla". Mientras los bueyes van trabajando en la era donde se recoge el maíz, la Biblia les otorga el derecho de comer algo del grano que están trillando.

A través de esto, Dios nos enseña que hay que cuidar de los dirigentes financieramente. Sin embargo, si un buey come todo lo que trilla, ponerle un bozal o conseguir otro buey puede ser la única alternativa del granjero. El buey debe trillar más de lo que consume o el cultivo de grano no producirá beneficios.

d. Satanás Tienta A Los Dirigentes. Estas cosas son difíciles de decir; sin embargo, seríamos negligentes en el cumplimiento de nuestros deberes, si no señaláramos que Satanás tienta a los dirigentes con cuatro cosas:

1) Codiciar dinero,

2) Codiciar posición,

3) Codiciar poder (orgullo) y

4) Codiciar mujeres (adulterio).

Solamente la gracia de Dios evita que los dirigentes caigan presa de uno o más de estos pecados.

Si un líder regularmente, cuidadosamente y en oración examina sus motivaciones y deja que el Espíritu Santo disperse Su luz sobre las áreas que requieren algún ajuste, el resultado será la victoria sobre estas tentaciones.

Satanás entrará a través de la puerta abierta de los motivos falsos o impuros y cautivará al dirigente. Éste hecho acentúa la necesidad de cubrir a los dirigentes con oración e intercesión.

Se nos instruye para que oremos por TODOS los que tienen autoridad. Esto incluye tanto a los dirigentes espirituales como a los seculares.

"Amonesto pues, ante todas las cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones… por todos los que están en eminencia…" (1 Ti 2:1-2).

3. Reúnen O Dispersan El Rebaño
Siga a los dirigentes que reúnen al rebaño.

Evite a los dirigentes que dispersan al rebaño.

a. Los Buenos Dirigentes Reúnen El Rebaño. "He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro. Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo LLEVARÁ los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará SUAVEMENTE a las recién paridas" (Is 40:10,11).

Ese es el relato del verdadero pastor, aquel que apacienta los corderos. Dios desea que nosotros sigamos a aquellos dirigentes que están dedicados a apacentar al rebaño. Note además que la principal actitud de los que pastorean el rebaño, es la dulzura o amabilidad con que lo hacen. Los verdaderos líderes de Dios son personas nobles (apacibles).

David, el gran pastor de Israel dijo: "Tu suavidad me ha engrandecido" (Sal 18:35). La suavidad y la mansedumbre no son debilidad.

La suavidad es la capacidad para identificarse y simpatizar con los que son débiles, con los necesitados, a fin de animarlos, levantarlos, ayudarlos a fortalecerse.

Se dijo de nuestro Señor Jesús: "No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare…" (Is 42:3). ¿Por qué?

Era un pastor apacible. Si veía a alguna oveja herida, la sanaba y trataba con ternura. Si veía a alguien que luchaba para hacer que un ministerio funcionara, se le acercaba y abanicaba el pábilo que humeaba (que tipifica el esfuerzo sincero) hasta que empezaba a arder brillante y claramente en verdad y pureza. Jesús obra con nuestros débiles esfuerzos en el ministerio para llevarlos a la plena madurez.
Hay muchos hombres sinceros que luchan para dar expresión a sus dones. Son como un pábilo que humea. Los dirigentes no deberían extinguirlos, mas abanicarlos hasta que se conviertan en llamas ardientes. Eso es lo que significa dirección dulce o amable. Esa es la clase de pastor que apacentará al rebaño.

b. Los Malos Pastores Dispersan Al Rebaño. Los malos dirigentes dispersan al rebaño. Escuchemos lo que el Señor dice de ellos: "¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! Dice Jehová. Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo,

Vosotros dispersasteis mis ovejas y las esparcisteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová" (Jer 23:1,2).

Todo verdadero pastor apacienta, el pastor asalariado dispersa, crea confusión, división y reacción. Esta es la clase de dirigente que tenemos que evitar.

4. ¿Reconocen El Derecho De Dios Sobre Las Ovejas?
Un buen dirigente reconoce el derecho de Dios sobre las ovejas.

Un mal dirigente reclama el rebaño para sí mismo.

a. El Mal Pastor Toma Todo El Derecho Sobre Las Ovejas. El verdadero pastor reconoce el derecho de Dios sobre las ovejas, el falso pastor hace su propia reclamación sobre las ovejas. Éste último, dice que las ovejas son suyas y establece temerariamente que son su propiedad privada.

No existe ningún texto en la Escritura que respalde tal pretensión de parte de los líderes falsos. En lugar de ello, la Biblia establece claramente que las ovejas pertenecen exclusivamente a Dios, y no a ningún pastor bajo Su autoridad.

b. El Buen Líder Sabe Que Las Ovejas Le Pertenecen A Dios. La Biblia establece lo siguiente: "…pueblo suyo somos y ovejas de SU prado" (Sal 100:3). Dice además: "El Señor es MI pastor..." (Sal 23:1).

En una profecía referente a nuestro Señor Jesús, leemos: "Y levantaré sobre ellas a un pastor y él las apacentará; a mi siervo David, él las apacentará y él les será por pastor… Y sabrán que yo Jehová su Dios estoy con ellos, y ellos son MI pueblo, la casa de Israel, dice Jehová el Señor. Y vosotras, ovejas MIAS, ovejas de MI pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehová el Señor…" (Ez 34:23, 30, 31).

Dios reclama las ovejas como Su posesión exclusiva, y desea que nosotros lo sepamos. No pertenecen a su pastor ni a su denominación. Pertenecen a Dios.

Pablo nos recuerda lo siguiente: "Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Co 6:20). El principio es simple. Jesús nos compró y no somos nuestros, pertenecemos a Él; por lo tanto, tenemos que glorificar a Dios en nuestros cuerpos y en nuestros espíritus que ahora le pertenecen.

Él ha puesto Su marca de posesión sobre nosotros y nos reclama como Suyos. Nadie tiene la autoridad de poner su marca sobre una oveja que ya está marcada.

Pablo escribe: "Yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús" (Ga 6:17). Pablo se alegró de no tener en su persona la marca de nadie más excepto la del Señor Jesús. Deseaba estar libre de todo para poder ser el siervo de todos (1Co 9:19). Así es de que Dios quiere que sea Su pueblo.

Los verdaderos pastores son aquellos líderes que reconocen la marca de posesión de Dios. Los que desean reclamar el rebaño como su propia posesión, están reclamando una propiedad que pertenece a Dios. Eso es ilegal.

c. Dios Nombra Pastores Bajo Pastores. No se equivoque en esto, ciertamente está dentro del designio de Dios que tengamos una iglesia local con un buen pastor.
Aún más, debemos asistir con fidelidad a los servicios, orar, trabajar y ofrendar para que las metas y objetivos de esa hermandad se extiendan por todas partes.

Dios nombra pastores bajo pastores, pero no somos posesión de tales dirigentes, pertenecemos al Príncipe de los pastores. Pedro escribe: "Y cuando aparezca el PRÍNCIPE DE LOS PASTORES [Jesús], vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria" (1 P 5:4).

d. Las Ovejas Deben Seguir Al Príncipe De Los Pastores. Como señalé previamente, el problema no radica exclusivamente en los pastores, también es un problema que tiene que ver con las ovejas. Las ovejas frecuentemente buscan la gloria para sí mismas mediante la identificación con algún ministerio prominente. Esta actitud orgullosa alimenta el sectarismo y la división.

Pablo reprendió a los creyentes de Corinto por la propensión carnal de querer identificarse arrogantemente con algún líder de prominencia. "…hay entre vosotros contiendas… que cada uno de vosotros dice:… yo de Apolos; y yo de Cefas [Pedro]… ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?" (1 Co 1:11-13).

Pablo enfáticamente recuerda a los corintios que pertenece a Aquél que pagó el precio por ellos. "¿Fue crucificado Pablo por vosotros?" La respuesta es obvia. ¡NO! Pablo no murió por ellos, sino Cristo. Por lo tanto, le pertenecen y deberán seguirle exclusivamente a Él.

Sería lamentable escuchar algún comentario sobre la inmadurez espiritual de algunos que dejan a Cristo para seguir a pastores subalternos. Pablo dice a esta iglesia en Corinto: "..os di a beber leche, y no vianda, porque aun no erais capaces, no sois capaces todavía;

Porque aun sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?

¿Qué, pues, es Pablo, y que es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento" (1 Co 3:2-5,7).

Pablo reprende esta propensión en los hombres que buscan una identificación arrogante con los dirigentes. La llama: carnalidad e inmadurez.

C. SOMOS OVEJAS DE DIOS
La ilustración que sigue, establece de manera alegórica la relación entre el Príncipe de los pastores y las ovejas. El Señor Jesús es el Príncipe de los pastores y nosotros somos Sus ovejas. (Recuerde que tenemos que evitar a aquellos que reclaman a las ovejas como si fueran suyas).

1. Los Rebaños Tienen Que Ser Reunidos
En Génesis leemos la historia de Jacob y su primer encuentro con Raquel, la hija de Labán.

"Y les dijo Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos respondieron: De Harán somos. Él les dijo: ¿Conocéis a Labán hijo de Nacor? Y ellos dijeron: Sí, le conocemos. Y él les dijo: ¿Está bien? Y ellos dijeron: Bien, y he aquí Raquel su hija viene con las ovejas.

Y él dijo: He aquí es aún muy de día; no es tiempo todavía de recoger el ganado; abrevad las ovejas, e id a apacentarlas. Y ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos los rebaños, y remuevan la piedra de la boca del pozo, para que abrevemos las ovejas. Mientras él aún hablaba con ellos, Raquel vino con el rebaño de su padre, porque ella era la pastora" (Gn 29:4-9).

Esta es la historia del primer viaje de Jacob cuando se encuentra con los pastores y las hijas de Labán, quienes se ocupaban del rebaño que pertenecía a su padre. Jacob les ofreció entonces ayuda para abrevarlas. Le dijeron que los rebaños primero tenían que ser reunidos antes de darles de abrevar.

¿Sabe usted, qué está impidiendo que las ovejas de Dios abreven? Los pastores subalternos no están juntando los rebaños. Están reclamando los rebaños para sí mismos. Siguiendo esta alegoría, no están reconociendo el derecho de propiedad legal de Labán (el padre) con referencia a las ovejas.

Raquel pastoreaba las ovejas de su padre. A pesar de ser la pastora, reconocía que los rebaños pertenecían a su padre. Los dirigentes harían bien en hacer lo mismo.

Hasta que todos los rebaños no estén reunidos por los pastores subalternos, en reconocimiento al hecho de que son obreros que trabajan para Él, de seguro que no podrán ver el agua siendo derramada.

2. Dios Bendice Donde Existe Unidad
En cualquier sitio donde vea que el rebaño de Dios está siendo juntado en un lugar, encontrará Sus bendiciones sobre ellos. Cuando vaya a los cultos Interdenominacionales que se conduzcan con el motivo correcto, bajo la dirección de buenos líderes, encontrará la presencia y el favor de Dios entre ellos.

Cuando Dios empezó un nuevo derramamiento de su Espíritu en 1966-67, se caracterizó porque los protestantes y los católicos se congregaban juntos. En aquellos servicios, la gente se reunía en grupos interdenominacionales y Dios derramaba Su Espíritu en manantiales de bendiciones.

Últimamente, eso no está sucediendo mucho. Los muros de separación se están levantando otra vez y la desunión de los creyentes está tomando lugar, pues los dirigentes temen que su feligresía sea ministrada fuera de su denominación.

A menos que rechacemos esta tendencia y nos arrepintamos de este esfuerzo en pro de la redenominación de parte de la renovación carismática, veremos que Dios retirará Sus bendiciones completamente del movimiento. Se retirará de nosotros y comenzará en otra parte a menos que nos arrepintamos de nuestra carnalidad, inmadurez y tendencias a la división (hacer ídolos de nuestras denominaciones). Dios levantará otro pueblo si no nos congregamos en unidad y amor.

Reconozca el derecho legal de posesión que tiene Dios sobre las ovejas. Reconozca que Su bandera sobre nosotros es amor. Reconozca que cuando nos unamos bajo Su dirección, Él hará que un crecimiento espiritual y numérico tome lugar por la abundancia de Sus bendiciones.

Cuando Jacob estaba muriendo, pronuncio la siguiente profecía: "No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos" (Gn 49:10).

Cuando nos unimos a él, la piedra es retirada y las aguas quedan a nuestra disposición, y se sacia la sed de las ovejas.

Quizás el antiguo Gedeón fue el que mejor lo expresó: "Y los israelitas dijeron a Gedeón: Sé nuestro señor, tú, y tu hijo, y tu nieto; pues que nos has librado de mano de Madián. Mas Gedeón respondió: No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová señoreará sobre vosotros" (Jue 8:22,23).

La actitud de Gedeón es la que todo dirigente debería emular. Esa es la actitud correcta. Sigamos a esa clase de dirigentes. Nosotros somos ovejas de Dios, comprados por precio, no somos nuestros, ni de nadie más, excepto de Dios.


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