Capítulo 4
Continuar Pacientemente

Introducción

Un estudiante joven del seminario le formuló la siguiente pregunta a un amigo mío, Bob Mumford: "¿Cuál es la evidencia inicial de que usted ha sido bautizado con el Espíritu Santo y llamado al ministerio?" Sin apenas unos movimientos de vacilación, contestó: "¡LOS PROBLEMAS O SUFRIMIENTOS!".

Su respuesta tiene fundamento en la Escritura. Juan el Bautista dijo de Jesús: "…él os bautizará en Espíritu Santo y fuego… y la paja quemará en fuego" (Lc 3:16, 17).

El "bautismo de fuego" de cierto implica problemas, sufrimientos y pruebas.

El muy bien conocido "apóstol de China", se dice que declaró: "La primera señal de un apóstol es verlo firmemente de pie cuando todos los demás han caído a tierra por motivo de presiones, desánimo o por las circunstancias desesperadas que afrontarán".

Sin duda alguna que este hermano sacó esta deducción del tratado de Pablo sobre la guerra espiritual: "...y estar firmes, habiendo acabado todo. Estad, pues, firmes…" (Ef 6:13, 14).

El hecho de seguir parado firme cuando todos los demás han caído, requiere una paciencia sufrida. Ésta, es posiblemente la característica particular más importante de un gran líder.

Cuando leemos la historia de "Los Héroes de la Fe" en el Capítulo 11 de Hebreos, somos impactados por este hecho: Aquellos que recibieron los elogios más elevados, fueron los que usaron su fe para soportar pacientemente dificultades y privaciones extremas.

El registro escrito de tales héroes, es asombroso. "Algunos confiaron en Dios y fueron atormentados aceptando la muerte antes que darle la espalda a Dios y ser libre; Otros experimentaron vituperios y azotes; y a más de esto prisiones y cárceles; fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a cuchillo; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno" (He 11:35-38).

¡Qué hombres y mujeres más dinámicos fueron esos! ¿No desearía ser como ellos? Este capítulo le ayudará a convertirse en un "héroe de la fe", si está dispuesto a pagar el precio.

A. ¿QUIÉN NOS PRUEBA Y EXAMINA?
¿Quién trae las pruebas y las tribulaciones a las vidas de los cristianos? ¿Es Dios o el diablo?

El pensamiento popular es culpar al diablo de todo dolor o sufrimiento experimentado por los cristianos. Y algunas veces el diablo está envuelto en nuestras pruebas y tribulaciones.

Sin embargo, el Rey David tenía un punto de vista diferente respecto a la fuente de las pruebas que suelen venir sobre los líderes que están en preparación para el servicio de Dios. "Jehová prueba al justo…" (Sal 11:5).

Todos podemos glorificar a Dios por el hecho de que la mayoría de las veces no estamos tratando con el diablo en nuestras pruebas y tribulaciones. Estamos tratando con Dios, o con nuestras propias malas obras.

1. Los Sufrimientos De Job
Podemos aprender una lección muy importante de los sufrimientos y tribulaciones de Job. La Biblia nos dice que el diablo obtuvo el permiso de Dios para probar a Job (Job 1). Note que Job nunca culpó al diablo. Él dijo: "Porque la mano de Dios me ha tocado" (Job 19:21). "…aunque me matare en él esperaré" (Job 13:15).

Aunque Job estaba siendo atacado por Satanás, él estaba tratando con su Dios, y no con el diablo. Él rehusó darle reconocimiento al diablo en algunas de sus pruebas y tribulaciones.
Es consolador saber que Dios está de nuestra parte. Cuando nos colocamos en Sus manos, nunca nos abandona, sin importar las circunstancias.

"No os ha tomado tentación [prueba] sino humana, mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar…" (1 Co 10:13). "Y sabemos que a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, es a saber, a los que conforme al propósito son llamados" (Ro 8:28).

2. Se Nos Han Prometido Pruebas y Persecuciones
Pedro nos dice: "… no os maravilléis cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese" (1 P 4:12).

Pablo le escribió a un líder eclesial en desarrollo: "Y también todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús padecerán persecución" (2 Ti 3:12).

Jesús dijo: "Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos" (Mt 5:10).

Recuerdo cuán emocionado estaba cuando cumplí dieciséis años de edad, tiempo en el cual, entregué mi vida al Señor para Su servicio. Pensaba que Él y yo íbamos a prender el mundo "en fuego" sin ayuda de alguien más. No pasaron muchos meses antes de que comprendiera estaba agarrado del "rabo de un tigre". Me aterraba tener que seguir agarrado sin saber qué hacer, pero si lo soltaba, el desastre sería seguro. Dios me había encerrado en un programa de preparación para el ministerio que yo requería: PROBLEMA. Y no había puerta de escape. Me sentí como Pablo: "… prisionero de Cristo Jesús …" (Ef 3:1).

3. Dios Y Las Águilas
En medio de las pruebas y agitaciones que venían hacia mí, el Señor me dio gran ánimo por medio de las siguientes promesas: "Mas los que esperan a Jehová … levantarán las alas como águilas…" (Is 40:31). "Como el águila despierta su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas: Jehová solo le guió…" (Dt 32:11-12). Estos dos versículos me ayudaron a través de los problemas y desánimos.

A fin de apreciar plenamente el consuelo maravilloso de estas promesas, uno necesita conocer algo acerca de mamá águila, y su método de criar y entrenar sus polluelos.

El águila construye su nido sobre las cimas de los despeñaderos a los lados de las cumbres de las montañas. Ella, entreteje su nido con ramitas de arbustos espinosos a fin de formar una estructura entrelazada y firme para poner sus huevos. Después, se arranca las plumas más suaves de su pechuga para preparar un refugio cómodo para sus polluelos. Este nido viene a ser un refugio muy acogedor para empollar sus pequeños.

a. Un Nido Cómodo. Una vez empollados, viven tranquilos, cómodos y calientitos allá en las alturas por sobre todo peligro. Mamá águila los alimenta, protege y suministra cada una de sus necesidades.

De esa misma manera Dios nos trata cuando somos "niños en Cristo". Comenzamos a conocer la gracia, el amor, el perdón y la abundante provisión de un Padre bueno y compasivo. Disfrutamos de una morada segura, aprendiendo a saborear "la leche espiritual sin engaño" (1 P 2:2).

b. Comodidad Removida. No obstante, llega el momento en el cual la madre águila sabe que sus polluelos tienen que aprender a volar y a defenderse por sí mismos; así que, comienza a hacer que su nido sea un lugar incómodo para vivir. Empieza a "sacar las plumas del nido y las lanza al abismo" para que sean arrastradas por el viento. El nido se convierte en una morada de espinas, material del cual fue construido.

Aunque los polluelos traten de acomodarse, no podrán, pues su nido es una morada de espinos punzantes a los cuales están expuestos. El nido viene a ser un lugar muy pequeño para acomodar a todos los polluelos que compiten por el mejor lugar. Las quejas y chillidos de dolor llenan el aire. Las pruebas y persecuciones comienzan a agitar los polluelos que, hasta ahora, no habían experimentado lo que era dolor.
Aunque los aguiluchos no comprendían todo lo que les estaba sucediendo, mamá águila tiene un plan. Ella ha obrado para hacer que el nido sea un lugar incómodo para sus polluelos a propósito, a fin de que estén dispuestos a salir a tomar lecciones sobre cómo volar.

En la vida espiritual así como en la natural, existe un principio: "¡Sin dolor, no hay ganancias!".

Todos nosotros somos como esos pequeños aguiluchos. Aunque la Biblia nos dice que somos peregrinos en un mundo que no es nuestro hogar, amamos las comodidades y el ocio. Nos encanta establecernos cómodamente en nuestros pequeños oasis y disfrutar de la toma de sol. Estamos muy cómodos donde estamos. No queremos salir para cruzar por los desiertos con sus penurias en nuestro camino hacia la tierra prometida.

Escuchamos la Palabra y disfrutamos de la predicación. A veces la encontramos divertida. La vida es tan buena y cómoda. Cuando el Señor nos habla, estamos demasiado distraídos en nuestra ociosidad para escucharle.

Pero entonces, Dios decide que es tiempo de que crezcamos (maduremos) un poco más, y las cosas cambian rápidamente. Repentinamente, comenzamos a sentir el peso de los problemas, el dolor y el sufrimiento. "Reprendemos al diablo" creyendo que es su obra, quejándonos y llorando, pero sin remedio alguno.

Cuando el dolor y sufrimiento hayan hecho su obra de llamar nuestra atención, cuando estemos otra vez dispuestos a esperar en Él y a escuchar Su voz, entonces, nos muestra lo que tiene en Su agenda para nosotros. Dios desea enseñarnos a: "...levantar las alas como águilas".

c. Lección De Vuelo. Mamá águila invita "al aguilucho a subir sobre sus alas". En tal punto del proceso de entrenamiento, el aguilucho está tan feliz de poder salir fuera de su nido espinoso que es fácilmente persuadido a saltar sobre la espalda de mamá águila y fija firmemente sus garras sobre el piñón de sus alas fuertes. Aguilucho está a punto de tomar su primera lección de vuelo.

Con su polluelo firmemente agarrado a su espalda, mamá águila salta fuera del nido y sale volando hacia las alturas por encima del valle. El aguilucho es llevado por las alturas por primera vez. Mamá águila da giros repentinos para que su aguilucho se caiga, luego lo recoge y vuelve a remontarse a unos miles de pies de altura sobre el valle. "¡Qué emocionante es volar!" - dice el aguilucho para sí.

"¡Es tiempo de volar, aguilucho!". Repentinamente mamá águila se lanza de picada por el aire. Tal viraje hace que su aguilucho salga disparado de su espalda y comience a descender por el espacio, lleno de terror. Él lucha por batir sus tiernas alas tratando desesperadamente por mantenerse a flote. Pero sigue descendiendo verticalmente por el vacío hacia una muerte o destrucción inminente.

Justamente cuando todo parecía estar perdido, el aguilucho siente la poderosa espalda de su mamá que se coloca bajo sus patas, salvándole del impacto de su caída. Él vuelve a aferrarse de sus plumas espesas y fuertes, y una vez más se siente a salvo.

Ella vuelve a salir volando hacia arriba con su pollo, solo para volver a repetir el mismo episodio. Cada vez que lo deja caer, el aguilucho va aprendiendo un poco más, hasta que finalmente puede deslizarse solo y "levantar las alas como águilas". ¡Cuán emocionante poder volar con sus propias alas en lugar de ir a espaldas de su mamá!

Nosotros somos exactamente como ese aguilucho cuando respondemos al llamado de Dios al ministerio: "para ascender a las alturas como con alas de águilas". Pensamos que es una idea maravillosa. No pasa mucho tiempo sin que comencemos a "volar bien alto". Sin embargo, Dios en Su misericordia, oculta de nosotros el dolor, la ansiedad y el sufrimiento que envuelve nuestra preparación y entrenamiento. No comprendemos el precio que habrá que pagar.

Dios permite que las circunstancias poco placenteras, evolucionen en nuestros trabajos seculares hasta que el dolor nos empuje a rendirnos completamente y salgamos al seminario o escuela bíblica.

Cuando nos graduamos, nos lanzamos hacia fuera con gran optimismo esperando tener éxito y recibir gloria instantáneamente. Durante un breve tiempo las cosas nos van muy bien; luego de repente el piso parece hundirse debajo de nuestros pies. Surgen problemas en la congregación. Todas las cosas parecen salir mal. Las personas que solían ser nuestras amigas, ya no lo son más. Descubrimos que se retiraban de nosotros "porque no querían ser identificadas con un perdedor". ¿Suena eso familiar?

¿Qué está ocurriendo? Estamos aprendiendo a volar. Tales adversidades y contratiempos nos empujan hacia el crecimiento en la fe y hacia una mayor dependencia en el Espíritu Santo. Estamos aprendiendo a remontarnos por encima de toda adversidad y a lo que quiso decir Pablo: "...y estar firmes, habiendo acabado todo". Cuando todas las cosas se estén cayendo a nuestro alrededor, tenemos que aprender a estar firmes sobre nuestra Roca: Jesucristo.

B. ¿POR QUÉ PERMITE DIOS LAS PRUEBAS?
1. La Presiones Producen Expansión
"Estando en angustia, tú me hiciste ensanchar" (Sal 4:1). Este salmo fue escrito por David después de tener el mayor fracaso de su vida: cuando cometió adulterio con Betsabé y mandó al marido de ésta a una muerte segura 2 Samuel 11.

Debido a tales pecados, Dios envió juicios muy severos sobre David. Uno de ellos fue administrado por la mano de su hijo Absalón, quien usurpó el trono de David y le hizo huir al exilio. El hecho de salir huyendo para salvar su vida y padecer horribles indignidades, hizo que David fuera "ensanchado".

A pesar de que sus problemas fueron el resultado de su maldad, Dios utilizó tales juicios, compasivamente, para hacer de David un hombre mejor para las obras que tenía que realizar. Si reconocemos nuestros fracasos y nos arrepentimos (renunciamos y nos volvemos de nuestros pecados), Dios usará los castigos y sufrimientos compasivamente, a fin de hacernos mejores líderes en el futuro.

2. Las Pruebas Nos Examinan Y Humillan
Dios quiere descubrir si le servimos porque le amamos o si lo hacemos por todas las bendiciones que recibimos de Él. Jesús descubrió que algunos le seguían "por los panes y los peces" (en otras palabras, por lo que podían recibir de Él, y no porque le amaran).

Moisés describió las acciones de Dios al sacar a los israelitas fuera de Egipto como sigue: "que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien" (Dt 8:15,16).

¿Por qué permitió Dios esas pruebas y tribulaciones tan severas? "Para a la postre hacerte bien". Cuando Dios planea extender y bendecir a un ministro o iglesia, primero los lleva a los lugares más bajos del desánimo y hasta las circunstancias más amargas de la vida. Él hace tales cosas para que no "…digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza" [fama o grandeza] (Dt 8:17).

Cuando Dios otorga expansión, a menudo el orgullo emerge y comenzamos a pensar que estamos disfrutando de tales bendiciones debido a nuestra propia inteligencia o capacidades. No obstante, la misericordia compasiva de Dios, es lo que permite que padezcamos de persecuciones severas para salvarnos del orgullo antes de que venga la expansión y la bendición.

Esto mismo sucedió en la vida de Job. El diablo le dijo a Dios: "Job te sirve por la mera razón de que Tú le bendices con muchas riquezas materiales. Quítaselas y verás que te maldice". Dios respondió al reto de Satanás por medio de otorgarle permiso para que le quitara todas las posesiones a Job.

Cuando el diablo destruyó sus rebaños de ovejas, su ganado, hijos y todas sus propiedades, ¿cómo respondió Job? El "cayendo en tierra le adoró" (Job 1:20). Job demostró que las acusaciones de Satanás eran falsas y que su amor hacia Dios era genuino. Aun cuando perdió sus animales, casas, hijos y riquezas, Job pudo declarar: "…aunque él me matare, en él esperaré…" (Job 13:15).

Al final, Dios le restauró a Job dos veces más las riquezas que poseía anteriormente (Job 42:10). Este varón santo vino a ser el recipiente de la doble porción divina, pues había demostrado ser un amigo leal de Dios, aún en los tiempos de pruebas y tribulaciones más difíciles.

"…tomad por ejemplo de aflicción y de paciencia, a los profetas del Señor… Job es un ejemplo de un varón quien continuó confiando en Dios aun en el dolor; de sus experiencias podemos ver como el plan del Señor finalmente concluyó en bien, porque él es muy misericordioso y piadoso" (Stg 5:10,11).

3. El Sufrimiento Puede Aumentar El Poder De Dios En Nosotros
Si usted solicita el poder de Dios en su vida, tiene que comprender lo que se requiere para recibirlo. David dijo: "El afligió mi fuerza en el camino…" (Sal 102:23). Cuando usted solicita el poder de Dios, Él responde: "¿Hablas en serio?" "Si estás dispuesto a ser reducido a la debilidad (dependencia total en Dios), y soportar con paciencia las pruebas y sufrimientos que le acompañan, puedes estar seguro de que te otorgaré mi poder".

a. La Experiencia De Pablo. "De este tal me gloriaré, mas de mí mismo nada me gloriaré, sino en mis flaquezas… Y porque la grandeza de las revelaciones [fue llevado al tercer cielo] no me levante descomedidamente [llenarse de orgullo], me es dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera.

Por lo cual tres veces le he rogado al Señor que se quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia [virtud] porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona.

Por lo cual me gozo en las flaquezas, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias por Cristo; porque cuando soy flaco, entonces soy poderoso, entre menos tengo, más tengo que depender de él" (2 Co 12:5, 7-10).

Pablo nos enseña varias lecciones importantes acerca de las pruebas y tribulaciones en la vida de un líder. Entre ellas están las siguientes:
1) Tener Cuidado Del Orgullo. Las experiencias espirituales válidas durante los tiempos de oración pueden hacer que seamos arrogantes.

2) Depender En Dios. Para Dios, nuestra incomodidad o sufrimientos son menos importantes que nuestro carácter. Si nuestro orgullo necesita ser abatido, Dios enviará un mensajero de Satanás para que nos debilite, a fin de que dependamos más de Él.

3) Gloriarse En Las Tribulaciones. El poder de Dios se puede manifestar en nuestras vidas únicamente a través de la humildad y flaquezas. Así que, podemos regocijarnos en las tribulaciones, sufrimientos y persecuciones, pues sabemos que éstos son los que atraen el poder de Dios y la revelación de Su gloria.

Cuando comenzamos a buscar tal poder, la gloria y la vida del Espíritu son expresadas a través de nosotros. La respuesta de Dios a nuestra petición no viene de la manera que la esperamos. Oramos por paciencia y Él nos envía tribulación. ¿Por qué? Porque según Romanos 5:3 "…la tribulación produce paciencia".

Él está contestando nuestra oración, pero no de la manera que pensábamos que lo haría. Debemos reconocer que las bofetadas tal vez sean "Dios… Obrando así el querer como el hacer, por su buena voluntad" (Fil 2:13).

4. Las Aflicciones Separan Los Escogidos De Los Llamados
"Hete escogido en horno de aflicción" (Is 48:10). En este versículo, la palabra "escogido" es usada en el sentido de ser "clasificado", como cuando se toman exámenes en un curso o asignatura en la escuela.

Cuando hacemos nuestras lecciones y tomamos nuestros exámenes en la escuela, somos "clasificados" por grados o evaluados por el maestro sobre cuán bien hemos asimilado la materia. Si recibimos una nota satisfactoria, pasamos al siguiente nivel o grado, uno que es más difícil y retador.

¿Cómo determina Dios si yo me merezco un grado satisfactorio? Él examina mi ejecución en el horno de las aflicciones. Mi respuesta a las pruebas y frustraciones es evaluada. Él observa cómo reacciono ante las presiones y circunstancias difíciles. Si respondo apropiadamente, declara: "Bien hecho, siervo bueno y fiel. Ahora estás listo para pasar al siguiente curso, el siguiente nivel de dificultad".

No quiero decir que el trabajar para el Señor sea una tribulación constante y laborar sin descanso, sin tregua o sin remuneración. A través de la gracia de Dios, grandes bendiciones descienden sobre los que dan sus vidas para Su servicio. No obstante, a medida que aprendemos y crecemos, Él nos sigue presentando tareas cada vez más arduas y continúa probándonos, clasificándonos y escogiéndonos.

"Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos" (Mt 20:16). ¿Por qué son pocos los escogidos? Porque somos evaluados en el horno de la aflicción, y son pocos los que pasan las pruebas hacia el liderazgo.

Hay una poderosa declaración en el libro de Apocalipsis concerniente a aquellos que el Señor Jesús permite marchar adelante y conquistar pueblos con Él. "Ellos pelearán contra el Cordero… el Señor de los señores, y el Rey de los reyes: y los que están con él son llamados, y elegidos, y fieles" (Ap 17:14). Tres requisitos eran esenciales. Primero tenía que ser llamado, luego escogido y finalmente haber dado pruebas de ser fiel. Los sufrimientos, pruebas y tribulaciones, marcan el sendero de los que viajan con estos acompañantes. Ellos han demostrado ser dignos de ser escogidos y han permanecido fieles al Señor, aun cuando hayan tenido que arriesgar sus vidas para Él.

5. Aprendemos La Obediencia A Través De Los Sufrimientos
"Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia" (He 5:8).

"Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo… Mas si estáis fuera del castigo… luego sois bastardos, y no hijos" (He 12:6, 8).

"Que el que ha padecido en la carne, cesó del pecado, para que ya el tiempo que queda en la carne, viva, no a las concupiscencias de los hombres, sino a la voluntad de Dios.

Así que ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por meterse en negocios ajenos.

Y por eso los que son afligidos según la voluntad de Dios, encomiéndenle sus almas, como a fiel Creador, haciendo bien" (1 P 4:1,2,15,19).

A menudo he deseado que hubiera una manera de ganar sin sufrir; una manera de aprender sin padecer dolor ni castigos, pero no la hay.

Preferiríamos disfrutar de un ministerio efectivo sin el sufrimiento, que es lo que lo hace posible. Si Dios usó sufrimientos horribles para perfeccionar a Jesús, ¿cuánto más utilizará Él los sufrimientos para someter nuestras vidas?

Por consiguiente, abracémonos con gozo a la disciplina del Señor, ya que ésta viene a ser el medio por el cual nos deja saber que somos Sus hijos e hijas legítimas, y no bastardos.

[Nota del Editor: Pablo está aplicando esto en un sentido espiritual. Bajo la ley, los bastardos no tenían derecho de entrada a los oficios del sacerdocio ni de dignidad real (Dt 23:2). No obstante, el reglamento de la gracia en el Nuevo Testamento decreta que los hijos fuera del matrimonio legal, sean tratados de la misma manera que los legítimos].

6. La Pruebas Producen Perseverancia Y Madurez
"Hermanos míos tened por sumo gozo cuando cayereis en diversas tentaciones; sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia [perseverancia]. Mas tenga la paciencia perfecta su obra, para que seáis perfectos… sin faltar en alguna cosa" (Stg 1:2-4).

Muchos líderes parecen ser como "artistas escapados" cuando la obediencia a la voluntad de Dios requiere sufrimientos y pruebas. Santiago nos enseña que en lugar de huir de los sufrimientos fieros que nos vienen, debemos abrazarnos a ellos con sumo gozo.

Note lo que dice Santiago: "…tenga la paciencia perfecta su obra, para que seáis perfectos". Esto significa que no podemos acelerar el proceso. Las pruebas ardientes no producen resultados instantáneos. Cuando una prueba ardiente viene, no únicamente debemos abrazarla, sino también resistirla y perseverar firmes en ella.

a. La Larva Y La Mariposa. Una vez un hombre encontró la larva de un gusano que se había caído de un árbol. La mariposa estaba por salir, y él se detuvo para examinar el proceso. Ésta luchó por cerca de 45 minutos, durante el cual, sólo pudo sacar la cabeza y parte de una de sus alas fuera de la larva.

Pensando que podía ayudar a la mariposa, que hacía tantos esfuerzos, a quedar libre y acelerar el proceso, tomó su cortaplumas y comenzó a cortar la larva para liberarla de su prisión. Para su sorpresa, descubrió que la parte que había emergido con gran esfuerzo y luchas, estaba desarrollada, pero la parte que había liberado, todavía no había evolucionado y no estaba lista para ser expuesta ante los elementos que rodeaban la larva o gusano.

En lugar de ayudar a la larva a convertirse en una mariposa, lo que hizo fue crear un aborto del proceso natural. La mariposa medio desarrollada, murió poco después.

Nosotros los líderes de la Iglesia, somos culpables de la misma cosa. Cuando vemos a nuestros hermanos y hermanas luchando con las dificultades, nos lamentamos de su condición y decidimos ayudarlos a salir a flote, sólo para descubrir que poco tiempo después, vuelven a caer por el impacto del mismo problema. Si los hubiéramos dejado sufrir por un tiempo hasta que aprendieran la lección que Dios está tratando de enseñarles, habría sido de bendición para ellos y para la iglesia.

b. Tres Causas De Problemas. Cualquier intento de acelerar y aliviar el esfuerzo hecho en tales circunstancias, de seguro que producirá un aborto en los tratos de Dios con Sus hijos. Cuando nuestros hermanos vengan lamentándose ante nosotros en medio de todos sus problemas, oremos por sabiduría a fin de discernir si éstos son:

1) los tratos de Dios,

2) problemas que ellos mismos se han buscado, o

3) un ataque de Satanás que no está dentro de la voluntad de Dios.

c. Respuesta A Los Problemas
1) Si Son Los Tratos De Dios: Someteos. Si son los tratos de Dios con Sus hijos, ayúdelos a obedecer la escritura de Santiago 4:7: "Someteos pues a Dios...", y que extraigan de Su gracia para pasar la prueba con victoria.

2) Si Es Inducido Por Uno Mismo: Aprenda. Si es un problema que ellos mismos se han buscado, trate de ayudarlos a que aprendan de la experiencia que obtengan de tales problemas.

3) Si Es Un Ataque De Satanás: Salga A La Batalla. Si es un ataque satánico opuesto a la voluntad de Dios, entonces salga a la batalla en su ayuda y resista al diablo. "Resistid al diablo, y de vosotros huirá" (Stg 4:7b).

7. Los Problemas Prueban Nuestra Fe En La Palabra De Dios
"Toda palabra de Dios es limpia…" (Pr 30:5). "Las palabras de Jehová, palabras limpias [puras] plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces" (Sal 12:6).

Compare los versículos anteriores con el del Salmo 105:19: "Hasta la hora que llegó su palabra, el dicho de Jehová le probó".

José pasó un promedio de diez a doce años en prisión en Egipto porque rehusó tener relaciones adúlteras con la mujer de Potifar. Ella le acusó falsamente de tratar de forzarla a tener relaciones sexuales con él. Por tal acusación, José pasó muchos años sufriendo por causa de la justicia.

Dios le había prometido convertirlo en un gobernante. ¿Qué cree usted que harían diez o doce años en prisión al líder que se le hubiera hecho tal promesa? Yo sé lo que me habrían hecho a mí, me habrían frustrado y deprimido a lo sumo. No obstante, Dios permitió que José sufriera todas esas circunstancias adversas. ¿Por qué? Para que la Palabra de Dios fuera "plata refinada en horno de tierra…purificada siete veces" (Sal 12:6).

Cada hombre grande en fe delante de Dios, tuvo que sufrir persecuciones ardientes como resultado de prestar atención a Sus instrucciones. El proceso de tratar de ejecutar lo que Dios les dijo, les costó un gran precio.

a. Noé recibió la orden de edificar un arca. Tal obra, hizo que los habitantes de su área se mofaran y burlaran de él. Solamente su familia y algunos animales se salvaron.

b. Abram recibió la promesa: "…Serás padre de muchedumbre de gentes" (Gn 17:4, 5). Luego su nombre fue cambiado por el de Abraham, que significa: "PADRE EXALTADO". ¿Pueden imaginarse cómo los vecinos se burlaban de Abraham?

"¿Cuántos hijos tienes,'padre exaltado'?" - le preguntaban con escarnio. Abraham tenía que bajar su cabeza en silencio. No tenía ningún hijo. "Hemos recibido la noticia de que vas a ser padre de muchas naciones, ‘padre exaltado'. Tienes noventa y nueve años de edad. ¿Cuándo sucederá tal obra?" - continuaban con su burla. Pero Abraham no tenía una respuesta. Él estaba soportando las pruebas que vienen sobre todos los que reciben una "palabra de parte de Dios". ¡Puede usted estar completamente seguro de que toda palabra de Dios tendrá que ser probada (examinada)!

c. Moisés sabía que tenía que librar a su pueblo de la esclavitud egipcia. Cuando trató, aun sus propios hermanos israelitas se le viraron en contra, y tuvo que salir huyendo al desierto durante unos cuarenta años.

¿Qué cree usted que pasó por la mente de Moisés durante todos aquellos años? Me pregunto si pensamientos como éste no torturaron sus meditaciones: "Dios, al intentar obedecerte, renuncié al trono de faraón. Por lo menos pude haber llegado a ser Primer Ministro de Egipto. Pero en lugar de ello, traté de seguir tu llamado, y ahora como vagabundo y proscrito, estoy peregrinando en este desierto pastoreando las ovejas de mi suegro. ¡Dios! ¿Qué estás haciendo conmigo?"

¿Puede imaginarse el efecto que tendrían sobre un hombre cuarenta años de estar abrazado a una visión, la cual, al parecer nunca se cumpliría?

Sabemos que su estima propia había sido dañada, tanto, que cuando hablaba lo hacía tartamudeando. Tenía que pedirle a su hermano Aarón que hablara en su lugar. Ese defecto, pudo haber sido únicamente el resultado del intenso conflicto y agonía emocional interna que sufría.

Si tuviéramos el tiempo y el espacio, podríamos examinar otros héroes de la fe como David, Nehemías, Jeremías, Juan el Bautista, Pablo y muchos otros. Todos ellos recibieron "palabra de Dios". Luego su fe en esa palabra fue puesta a pruebas severas por la adversidad, los conceptos falsos y grandes persecuciones de aflicción.

No existe otro camino hacia el liderato, amigo mío. "Si sufrimos, también reinaremos con Él" (2 Ti 2:12).

Pablo dijo: "En el que sufro trabajo, hasta las prisiones a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa. Por tanto, todo lo sufro por amor de los escogidos, para que ellos también consigan la salud que es en Cristo Jesús con gloria eterna.

Es palabra fiel: que si somos muertos con él, también viviremos con él; si sufrimos, también reinaremos con él; si negáremos, él también nos negará; Si fuéremos infieles, él permanece fiel; no se puede negar a sí mismo". (2 Ti 2:9-13).

C. MANTENIENDO UNA ACTITUD CORRECTA
El mantener una actitud positiva en medio de los sufrimientos, es la clave hacia una vida triunfante en Cristo. "Mas a Dios gracias, el cual hace que siempre triunfemos en Cristo Jesús" (2 Co 2:14a).

1. Reconocer La Mano De Dios En Problemas
Pablo no escribió estas palabras en su teoría, siendo que había tenido muchas experiencias y prácticas en la vida para respaldar sus escritos.

Usted puede recordar la ocasión en la cual echó fuera un demonio de adivinación de una joven en Filipos. Esto, trajo como resultado lo siguiente: "Y agolpóse el pueblo contra ellos: y los magistrados rompiéndoles sus ropas, les mandaron azotar con varas. Y después que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia; El cual, recibido este mandamiento, los metió en la cárcel de más adentro; y les apretó los pies en el cepo.

Mas a media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los que estaban presos los oían" (Hch 16:22-25).

Dios, fiel a Sus promesas, había rodeado a Pablo y a Silas con "cánticos de liberación" (Sal 32:7).

¿Qué sucedió como resultado de cantar sus "cánticos de liberación"? Dios envió un terremoto que liberó no solamente a Pablo y a Silas, sino a todos los demás prisioneros también. El carcelero se convirtió y se llevó a Pablo y a Silas a su casa como huéspedes de honor. Como resultado de esto, se estableció una buena iglesia en Filipos.

La gracia que Pablo y Silas recibieron para orar y cantar en tales circunstancias, fue un milagro. Sin embargo, Él hará lo mismo por usted y por cualquier cristiano que camine en el Espíritu, y que no se queje contra Dios y los demás cuando las pruebas y tribulaciones vengan. Reconozca la mano de Dios en cada prueba que le venga.

2. No Murmuréis
Su respuesta o reacción ante las circunstancias que le sobrevienen, determinarán si usted se amarga o se endulza. Lo que hace la diferencia es el "yo". Dios desea que usted entienda que: "Y vivo, no ya YO, mas vive Cristo en mí" (Ga 2:20).

Si usted mantiene una "actitud positiva en Cristo" ante la adversidad diciéndole: "Señor, veo Tu mano en esto; gracias por moldearme, por enseñarme", entonces, recibirá gracia especial de Su parte para llevarle hasta el triunfo.

Pablo nombró cinco pecados que hicieron que Israel fracasara en el desierto. Este es el quinto: "Ni murmuréis como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor" (1 Co 10:10).

3. Vea Los Problemas Como Su Sirviente
Cuando vuelva a contar algunos de sus muchos sufrimientos por Cristo, Pablo dijo: "Porque lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulación, nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria" (2 Co 4:17).

Pablo vio sus aflicciones como algo que "trabajaba a su favor"; o sea, como si fueran sus sirvientes haciendo lo que Dios ordenaba a fin de obrar: "las bendiciones más ricas de Dios sobre nosotros para siempre jamás" .

Usted que está cansado, bajo pruebas y muchas tribulaciones, debe entender que: "Las cosas que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas" (2 Co 4:18). Dios le ama mucho. Su recompensa será grande en los cielos si usted es fiel hasta el fin.

Un misionero anciano, solo en la isla de Maui, escribió una vez:

Él es Dios de los mares, Dios de la tierra, Los vientos Le obedecen.
Él ordena a lluvia que caiga, Él derrama el granizo,
Él controla el ventarrón, la fuerza,
Algunos lloran y se quejan del paso de la tempestad temerosa,
A medida que zarpan en la carrera tortuosa de la vida,
No luches con el viento, mas tenlo por amigo,
Tu vida disfrutará más de la gracia.

Pues es el juego de velas, no la fuerza del ventarrón,
Lo que asegura la llegada a salvo al hogar eternal.
Al hermoso puerto llegaremos, sin apenas esfuerzo alguno,
Si hacemos de la tempestad nuestro siervo.

Así que, siga navegando, su Maestro le espera
Para darle la bienvenida a la patria celestial.
Mantenga sus ojos sobre el blanco, no se asuste ante la amenaza de la tempestad,
Perciba Su diestra extendida que le traerá paz.

Sí, los vientos tempestuosos de la vida pueden ser controlados por las actitudes correctas. Así como las velas utilizan los vientos a su favor, las tormentas y pruebas de la vida pueden ayudarnos a madurar espiritualmente; lo cual, nos prepara para el liderato en la tierra, y para nuestra morada en nuestro puerto seguro y hogar eterno en los cielos.

D. RESUMEN
Resumiendo, hemos aprendido varios principios importantes:

1. Madurez Y Entrenamiento
Las pruebas y tribulaciones pueden representar la mano misericordiosa procurando moldearnos, capacitarnos y madurarnos.

2. Dios Trabaja A Través De Nosotros
Cuando hemos sido probados por las tribulaciones y tentaciones, Dios puede obrar con más poder a través de nosotros.

3. Pasar O Reprobar La Prueba
Algunos fracasarán mientras pasan por los fuegos de aflicción, pero otros pasarán las pruebas y serán promovidos. Los que pasan la prueba son escogidos para escuchar aquellas palabras consoladoras del Maestro: "En lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré".


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